El empleado más antiguo

“Buca”, el hombre que vio crecer al Ruca Che desde adentro

Oscar Bucarey trabaja desde hace 26 años en el emblemático espacio del oeste neuquino. Vio crecer al Ruca Che desde sus primeros años, fue testigo de grandes eventos deportivos y culturales, y sueña con jubilarse en el lugar que define como su “segunda casa”.
sábado 20 de junio de 2026

Una foto con los Pimpinela guardada entre los recuerdos, Diego Maradona caminando a pocos metros, recitales multitudinarios, noches de rock, jornadas interminables de básquet, vóley, boxeo y espectáculos que marcaron la historia neuquina. En medio de cada transformación del estadio Ruca Che estuvo Oscar Bucarey, o simplemente “Buca”, como todos lo conocen.

Tiene 51 años recién cumplidos y más de la mitad de su vida transcurrió entre los pasillos, tribunas, talleres y rincones del estadio del oeste neuquino. Hace 26 años llegó como trabajador y hoy es el empleado con mayor antigüedad del lugar, una verdadera memoria viva de un espacio que el año pasado celebró sus tres décadas de historia.

“Para mí es como mi segunda casa, por la cantidad de años que tengo acá”, aseguró.

Cuando Bucarey comenzó a trabajar, el paisaje alrededor del Ruca Che era muy distinto al actual. Donde hoy hay movimiento, viviendas y un sector consolidado de la ciudad, antes predominaba la meseta.

“Cuando entré no había nada, era un descampado, todas las calles de tierra, no había casas, donde está el playón era un monte. Pasaba con mi hijo para el río y miraba lo grande que era el Ruca Che y nunca pensaba que yo iba a estar trabajando acá y que ellos lo iban a conocer”.

Su historia laboral comenzó muy joven. Criado en la zona de Colonia Nueva Esperanza y actualmente vecino de Villa Ceferino, trabajó primero como ayudante de albañil hasta que ingresó al estadio a través de la Ley 2128. Años después logró la estabilidad laboral en la planta permanente del Estado provincial.

“Ya tenía mi primer hijo cuando empecé acá y gracias a Dios nunca me movieron”, contó. Con el tiempo llegaron tres hijos más y también miles de historias dentro del estadio.

Sus primeras tareas fueron cortar el césped, regar, prender luces y realizar mantenimiento general. Más tarde descubrió una habilidad que hoy lo identifica: la soldadura.

“Aprendí bastante solo con una máquina grande que teníamos acá, me largué una tarde a soldar un fierrito y otro hasta que le fui agarrando la mano y aprendiendo cada vez más. Después vino un muchacho y me enseñó un poquito más a cómo manejar la máquina según el fierro”, relató.

Ese aprendizaje personal después también lo transmitió a otros compañeros. Hoy su taller es su lugar preferido dentro del Ruca Che: llega temprano, comparte unos mates y empieza sus trabajos, acompañado por música. Allí también reutiliza madera del antiguo piso del estadio, retirada durante la renovación del parquet.

“Lo mejor es la tranquilidad de estar trabajando y escuchando la música que me gusta”.

Y explicó: “yo soy más de estar solo, soy muy mañoso con el tema de que no me toquen las cosas, pero con los compañeros nos llevamos bien”.

Junto a Miguel Rojas, compañero y amigo, integra el grupo de trabajadores con más años de recorrido. “Él ahora trabaja acá, pero estuvo muchos años en el Duam”.

Con el paso del tiempo, “Buca” vio cambiar al estadio y acompañó cada mejora desde adentro.

“Se han hecho muchas mejoras, por ahí te da nostalgia cuando vos estás trabajando y ves cómo estaba y lo bien que queda. Eso lo pone contento tanto a uno como a la gente que viene, es lindo que la gente venga y se quede maravillada con el Ruca”.

Actualmente también realiza trabajos de soldadura en el Centro de Convenciones Domuyo y en el Espacio Duam, espacios que junto al Ruca Che dependen de Emprendimientos Culturales y Deportivos del Neuquén SE (ECyDENSE), del ministerio de Juventud, Deportes y Cultura.

Un escenario de grandes momentos

En más de dos décadas, Bucarey fue testigo de algunos de los capítulos más importantes que pasaron por el estadio: el Pre Mundial de Básquet de 2001, la Liga Nacional, el crecimiento de Los Gigantes del Sur en el vóley neuquino, encuentros de handball, boxeo y el Showbol con la presencia de Diego Maradona.

También vivió desde adentro recitales históricos de artistas como Maná, Ataque 77, Divididos, La Renga y Pimpinela.

“Fotos le pedí a Los Pimpinela. A Maradona lo vi, pasó por al lado nuestro cuando vino por el Showbol, también a Tinelli, vino varias veces”, recordó.

Cada evento tuvo sus desafíos. Durante los primeros recitales, la magnitud de las convocatorias sorprendía.

“Los primeros recitales en los que trabajé estuve medio asustado, porque por ahí los pibes entraban corriendo y te pechaban. Ahí hacíamos mantenimiento, teníamos que estar, lo mismo que en las peleas de boxeo”.

Y recordó una práctica preventiva que realizaban durante los espectáculos: “No sé si será así, pero yo creo que estuvimos adelantados con el tema de las bengalas porque estábamos atentos y no dejábamos prender bengalas”.

Pero el Ruca Che no solo guarda recuerdos de grandes figuras. También conserva historias cotidianas: compañeros, cumpleaños compartidos y asados donde “Buca” también se ganó su lugar.

“Sí, hemos hecho varios asados y hasta ahora gracias a Dios han salido bien”. Sobre los festejos entre trabajadores contó: “Acá te compran la torta, te cantan”.

Después de 26 años, cuando mira hacia atrás, asegura que el estadio le dejó mucho más que un trabajo.

“Me dio muchas cosas, estar más con la gente, también compañeros de trabajo que me han dado una buena mano. Conocí encargados que eran muy buenos, que me dieron una buena mano cuando estuve mal y tuve mi hija también enferma, también los directores. Y me dio también la alegría más grande de tener mi trabajo gracias a Dios”.

El deseo de “Buca” es que su historia laboral termine donde empezó: entre las paredes del estadio que vio crecer y que también lo vio crecer a él.

“Y si Dios quiere y me da vida y salud quiero jubilarme acá. Por ahí la rutina cansa, pero tantos años estar acá es lo mejor”, concluyó.

“Buca”, el hombre que vio crecer al Ruca Che desde adentro
“Buca”, el hombre que vio crecer al Ruca Che desde adentro
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