Menos sal, más salud

Hábitos para proteger la salud y prevenir enfermedades

Del 11 al 17 de mayo, en distintos efectores del territorio neuquino, se realizarán actividades por la semana de sensibilización sobre el consumo de sal.
lunes 11 de mayo de 2026

Cada año, la tercera semana de mayo se recuerda la semana de sensibilización sobre el consumo de sal para informar, concientizar y promover un cambio clave en la vida diaria: reducir el consumo de sal. Lejos de lo que suele creerse, la mayor parte de la sal que se consume no se añade con el salero; sino que está “oculta” en alimentos de consumo habitual como panificados, cereales, snacks, aderezos y productos industrializados.

El consumo de sal /sodio muchas veces pasa desapercibido, pero tiene un impacto directo en la salud. Cuando se ingiere sal en exceso, el organismo retiene más agua para mantener el equilibrio interno. Esto aumenta la presión sobre los vasos sanguíneos y puede derivar en hipertensión arterial, principal causa de riesgo de enfermedades cardiovasculares, como los accidentes cerebrovasculares o las afecciones del corazón.

Frente a este escenario, el cambio no depende de una sola decisión, sino de adoptar hábitos cotidianos saludables. Elegir qué se come, cómo se prepara y cuánto se sabe sobre los productos que compramos marca la diferencia.

En Argentina dentro de las políticas públicas establecidas se destaca el etiquetado frontal de advertencia, que permite identificar fácilmente los alimentos con exceso de sodio. A su vez, la Organización Mundial de la Salud recomienda no superar los 5 gramos de sal diarios, lo que equivale aproximadamente a una cucharadita.

Elección de alimentos

Adoptar una alimentación más saludable implica, en primer lugar, reducir el consumo de productos con alto contenido de sal, como embutidos, snacks, comidas rápidas, enlatados, quesos duros, panificados industriales y salsas comerciales. Estos alimentos suelen contener sodio agregado, ya sea como conservante o para intensificar el sabor.

En cambio, se recomienda priorizar alimentos frescos y naturales: frutas, verduras, legumbres, carnes sin procesar, cereales integrales y frutos secos sin sal. Estos no solo tienen menos sodio, sino que también aportan nutrientes que ayudan a regular la presión arterial.

La preparación también es importante. Reducir la sal no significa que los alimentos no tengan sabor. Incorporar hierbas aromáticas y especias como perejil, orégano, pimienta, cúrcuma o comino, permite realzar los sabores de forma saludable. También se pueden sumar ingredientes como limón, vinagre, ajo o cebolla, que aportan intensidad sin necesidad de agregar sal.

Otros hábitos simples son optar por productos “bajo en sodio”, enjuagar alimentos enlatados, evitar llevar el salero a la mesa y cocinar más en casa para tener mayor control sobre los ingredientes.

Más hábitos que suman

La actividad física regular constituye una herramienta fundamental para la prevención de enfermedades crónicas no transmisibles, como la hipertensión arterial, la diabetes, las enfermedades cardiovasculares, la obesidad, el cáncer y la artritis. Su práctica sostenida contribuye a mejorar la calidad de vida, reducir factores de riesgo y promover un envejecimiento saludable.

En diferentes lugares del territorio neuquino funcionan dispositivos durante todo el año y están dirigidos a toda la comunidad, usuarios de centros de día, servicios de salud mental (tanto ambulatorios como de internación) y trabajadores de los equipos de salud, promoviendo el bienestar físico, mental, emocional y social.  Los interesados pueden consultar acá.

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