Innovación y agro
Joven neuquino presentará un fertilizante ecológico en concurso internacional
Jeremías Benjamín, un joven becario doctoral del Conicet, viajará a fin de mes a Francia para presentar su proyecto “NanoQlay: un compuesto de quitosano-nanoarcilla en un fertilizante inteligente de alta eficiencia” y competir en los Premios de Innovación Roullier 2025-2026. El joven de 29 años nació en Neuquén y estudió en el sistema público provincial. Hoy es una promesa en el mundo académico y de investigación.
Benjamín vivió hasta los 19 años en Neuquén capital, luego continuó sus estudios universitarios en Córdoba y actualmente está radicado en Mar del Plata. Es licenciado en Biotecnología y se desempeña en el Instituto de Investigaciones Biológicas, dependiente de la Universidad Nacional de Mar del Plata y del Conicet.
Su propuesta apunta al desarrollo de un fertilizante multifuncional que permita mejorar la eficiencia en el uso de nutrientes en los cultivos y, al mismo tiempo, promover esquemas de economía circular mediante la recuperación de nitratos presentes en aguas residuales.
En sus palabras: “Trabajamos con arcillas, aprovechando su estructura de láminas unas encima de otras; adentro de esas láminas hay ciertas moléculas y lo que hacemos es elegir qué moléculas poner ahí, y en este caso incorporamos quitosano, que se puede extraer de la cáscara de langostino, un residuo de la industria pesquera”. De esta manera, se aprovecha un deshecho para beneficio de la agricultura.
El proyecto introduce un material basado en nanoarcillas diseñado para capturar y liberar nitratos de forma controlada, con el objetivo de reducir las pérdidas de nitrógeno que suelen producirse con los fertilizantes tradicionales. Estas pérdidas no solo disminuyen la eficiencia agronómica, sino que también pueden generar impactos ambientales al filtrarse hacia napas de agua o alcanzar ecosistemas marinos.
La propuesta se vincula con la edición 2025-2026 de los Premios de Innovación Roullier, orientada a proyectos que conecten el océano con la agricultura o la nutrición animal. “La temática de este año era del océano al campo, por eso también pensamos en los langostinos: algo que viene del océano y que termina teniendo una aplicación en la agricultura”, señaló.
En la categoría talento joven, el proyecto argentino compite con iniciativas de Italia, Portugal y Brasil. El proyecto se enmarca en un enfoque de bioeconomía y economía circular. “La idea es armar proyectos que encajen en esquemas más circulares, donde se puedan aprovechar residuos de otras industrias y minimizar los desechos”, agregó.
La investigación forma parte de su tesis doctoral, centrada en el estudio de nanoarcillas aplicadas al agro. El trabajo se desarrolla de manera colaborativa entre distintos grupos de investigación del Instituto de Investigaciones Biológicas y del Instituto de Investigaciones en Ciencia y Tecnología de Materiales (Intema).
“Yo trabajo en el Instituto de Biología, pero lo hacemos en conjunto con el Intema. Tengo una directora de biología y otra del área de materiales. El proyecto fue colaborativo entre dos institutos y tres grupos de investigación, porque también participó un equipo que trabaja específicamente con nitrógeno y nos ayudó con algunos experimentos”, explicó.
La instancia final será el 2 de abril en Saint Malo, Francia, donde los finalistas presentarán sus proyectos ante un jurado internacional durante un evento del grupo Roullier. “Viajo a fines de marzo y lo presentamos el 2 de abril. Es un evento empresarial con un jurado internacional y ese mismo día se anuncian los ganadores”, detalló.
Consultado sobre la previa, manifestó: “Estoy preparando la presentación. Yo vengo del mundo más académico y esto es más una presentación de negocios, así que hay que afinar cuestiones a las que uno no está tan acostumbrado”. No obstante, destacó el valor de la experiencia más allá del resultado: “Ya la oportunidad de viajar y mostrar el proyecto es muy valiosa. Incluso si no gana, puede haber gente interesada y eso permite ampliar redes de colaboración”.
Su vida en Neuquén
Jeremías nació en Neuquén, cursó sus estudios en el sistema público de la provincia y luego continuó en la Universidad Nacional de Córdoba, donde integró la primera camada de egresados de la carrera de Biotecnología. “Viví casi toda mi vida en Neuquén hasta que me fui a estudiar a los 19 años. Siempre es una ciudad a la que vuelvo, tengo a mi familia y muchos amigos ahí”, contó.
También recordó su paso por las escuelas neuquinas: “Fui al jardín en Alta Barda, a la primaria en la Escuela 201 y egresé de la EPET 14”. Neuquén “es una ciudad que me encanta y que cada vez que vuelvo la veo distinta, porque cambia muchísimo”, recordó. Además, mantiene su vínculo con el club donde jugó durante años: “Jugué al básquet en el Club Pacífico, así que siempre sigo lo que va pasando en el club”.