Ambiente

Comenzaron las capacitaciones para mejorar la gestión energética de los edificios públicos

La primera jornada del Programa Provincial de Edificios Públicos Sostenibles reunió a referentes de organismos provinciales para avanzar en el uso eficiente de la energía, la reducción de emisiones y el ahorro de recursos públicos.
martes 23 de junio de 2026

El viernes 19 de junio se realizó la primera jornada de capacitación impulsada por la subsecretaría de Cambio Climático para la implementación del Programa Provincial de Edificios Públicos Sostenibles, en el marco de la Ley Provincial N° 3528.

La actividad se realizó de manera virtual y estuvo dedicada al componente energético. El encuentro abrió un proceso de trabajo orientado a conocer cómo consumen energía los edificios públicos, detectar oportunidades de mejora y transformar esa información en medidas concretas de ahorro y sostenibilidad.

La propuesta parte de una idea simple, pero estratégica: cada consumo que puede evitarse sin afectar el funcionamiento de un organismo representa una mejora en la gestión de los recursos públicos y una reducción del impacto ambiental asociado al uso de energía.

La capacitación estuvo a cargo de Cristian del Canto, de la secretaría de Energía del ministerio de Economía de la Nación. La jornada reunió a referentes de áreas estratégicas de la Administración Pública Provincial, entre ellas Salud Ambiental y Cambio Climático, ministerio de Salud, jefatura de Gabinete, Protección al Consumidor, Instituto de Seguridad Social del Neuquén, subsecretaría General de Gobierno, hospitales provinciales, Biodiversidad y Sostenibilidad, y la secretaría de Ambiente y Recursos Naturales.

La participación interinstitucional permitió iniciar un espacio común de trabajo para incorporar la eficiencia energética como una herramienta transversal de gestión en los edificios públicos.

Medir para mejorar

La eficiencia energética no comienza con una obra ni con la compra de equipamiento. Comienza por conocer los consumos, identificar qué sistemas demandan más energía y ordenar información que permita tomar decisiones fundamentadas.

Por eso, el programa prevé avanzar en el registro de edificios, la designación de referentes energéticos, el relevamiento de consumos de agua, electricidad y gas, la identificación de equipos de mayor demanda y el análisis de las condiciones particulares de cada organismo.

Con esos datos será posible construir líneas de base, detectar desvíos, priorizar medidas según su impacto y monitorear los resultados obtenidos. El objetivo no es solo reducir consumos, sino incorporar una forma permanente de gestión que permita sostener los ahorros en el tiempo.

La experiencia presentada durante la jornada permitió dimensionar el potencial de este tipo de herramientas. Como referencia, el esquema nacional de eficiencia energética en edificios públicos registraba, al 1 de junio de 2026, 11.062 edificios incorporados y 3.808 administradores energéticos activos. Se trata de antecedentes que muestran la importancia de contar con información sistematizada, responsables designados y mecanismos de seguimiento para alcanzar resultados verificables.

Las oportunidades de mejora pueden incluir modificación de prácticas cotidianas y decisiones de mayor escala vinculadas al mantenimiento, la renovación tecnológica y la gestión de los inmuebles.

Formación para convertir la norma en acciones concretas

Durante la capacitación se abordó una metodología de implementación progresiva, que incluye la vinculación con los organismos, la sensibilización de los equipos, el registro y relevamiento energético, la elaboración de medidas de eficiencia y el monitoreo de los ahorros alcanzados.

También se destacó que la eficiencia energética requiere un cambio sostenido de hábitos y decisiones. Informar, evaluar, adoptar nuevas prácticas y mantenerlas en el tiempo son parte de un proceso que involucra a las autoridades, a los equipos técnicos y a cada persona que desarrolla tareas en los edificios públicos.

La iniciativa busca consolidar una gestión pública que cuide los recursos, reduzca emisiones y convierta el ahorro energético en una herramienta concreta para mejorar el funcionamiento del Estado y construir infraestructura pública más sostenible.