2026-06-24

Recursos Hídricos

Figueroa inauguró el Puente Anaya en Neuquén capital

El gobernador encabezó la inauguración de la obra ejecutada por la subsecretaría de Recursos Hídricos. La intervención mejorará la conectividad urbana, contribuirá al saneamiento ambiental y permitirá avanzar en la recuperación del brazo Todero del río Limay. Además, anunció que la semana próxima comenzarán las obras del puente sobre el arroyo Carranza.

El gobernador Rolando Figueroa inauguró el Puente Anaya en la ciudad de Neuquén, una obra estratégica para la conectividad urbana y el saneamiento hídrico que forma parte del plan integral de recuperación del sistema fluvial asociado al río Limay. Lo hizo acompañado por el intendente Mariano Gaido y la ministra de Turismo, Ambiente y Recursos Naturales, Leticia Esteves.

La nueva infraestructura se ubica sobre la continuidad de la calle Anaya, en el ingreso al barrio La Zagala, y constituye una intervención clave para mejorar las condiciones de circulación en un sector de permanente crecimiento urbano. El puente posee una longitud de 60 metros, distribuida en dos vanos de 30 metros, y un ancho total de 20 metros.

Tras el acto, el gobernador remarcó la importancia del trabajo “en equipo” con el gobierno local. “La municipalidad había hecho una gran avenida, había realizado todos los accesos y faltaba este puente”, comentó y agregó: “Como la provincia tiene que trabajar en los recursos hídricos, fue muy importante ponernos de acuerdo para poner en valor este sector de la ciudad”.

Destacó el trabajo del área de Recursos Hídricos de la provincia y expresó que “es una obra para la cual se ha trabajado mucho”. “También es un precedente importante para una obra que también es muy añorada en el interior provincial, que es el puente sobre el arroyo Carranza”, dijo y remarcó que se trata de una infraestructura similar, aunque “del doble de tamaño”. “Se va a comenzar el 1° de julio”, adelantó.

“Es un día de muchísima felicidad por poder concretar, después de tanto tiempo, este puente que lleva una inversión muy importante de todos los neuquinos”, finalizó Figueroa.

Por su parte, Gaido agradeció al gobernador por “el trabajo en equipo que estamos llevando adelante en toda la ciudad”. Explicó que la calle Anaya “necesitaba este puente para comunicar todos los barrios que están hacia el sur de la ciudad. Es una gran avenida que es muy utilizada desde el punto de vista de la circulación”.

Dijo que se trata de uno de los puentes “más importantes que tenemos hoy en la ciudad” y destacó que se ejecutó “con fondos neuquinos”, lo que habla de la eficiencia del trabajo de la gestión provincial en conjunto con la municipal. “Lo quiero poner en valor”, señaló.

Finalmente, Esteves consideró que el puente “no es solamente una obra de conectividad vial, sino también de seguridad para todos los vecinos que viven en la zona”. Dijo que, con una inversión de más de 6.800 millones de pesos por parte del gobierno provincial, “va a conectar estos barrios, pero también va a dar seguridad ante crecidas del río y va a generar un impacto ambiental cuando terminemos de sistematizar todo el puente del brazo Todero”.

La obra

Los trabajos fueron ejecutados por la subsecretaría de Recursos Hídricos con financiamiento provincial y forman parte de un proyecto de mayor escala orientado a la reactivación y puesta en valor del brazo Todero, un cauce secundario del río Limay que había perdido su funcionalidad hidráulica tras las modificaciones producidas en el sistema fluvial durante la construcción de la represa El Chocón y el crecimiento urbano registrado en las últimas décadas.

La recuperación de este sector permitirá mejorar el escurrimiento de las aguas y restablecer dinámicas hidráulicas alteradas durante más de medio siglo. Además, contribuirá a disminuir los problemas ambientales y de salubridad generados por la escasa circulación del agua en los brazos secundarios del río, que actualmente funcionan como lagunas aisladas con limitada renovación hídrica.

La intervención cobra especial relevancia en un contexto marcado por más de una década de sequía en la cuenca del Limay, situación que provocó una importante disminución de caudales y favoreció la acumulación de vegetación en los cauces secundarios, reduciendo su capacidad de transporte y aumentando la incertidumbre frente a eventuales crecidas.

Uno de los principales objetivos de la obra fue garantizar condiciones seguras de evacuación y accesibilidad para los barrios aledaños ante posibles eventos extraordinarios de crecida del río Limay. En ese sentido, la infraestructura fue diseñada considerando parámetros hidráulicos que permiten mantener la operatividad del sector incluso frente a escenarios de máximos caudales.

El proyecto también contempló trabajos de saneamiento y sistematización hídrica asociados a la futura reapertura del brazo Todero, una intervención considerada histórica por su alcance y por los beneficios ambientales, urbanos y territoriales que generará para la capital neuquina.

Durante su ejecución, la obra demandó una inversión superior a los 6.800 millones de pesos, entre contrato principal y trabajos complementarios, y generó empleo para alrededor de 30 trabajadores en su período de mayor actividad. Asimismo, incluyó la adecuación de servicios esenciales como redes de agua, gas, energía eléctrica y fibra óptica.

Se estima que el Puente Anaya beneficiará de manera directa e indirecta a más de 68.000 habitantes de la ciudad de Neuquén. Además de mejorar la conectividad y el ordenamiento territorial, la obra representa un paso fundamental en la estrategia provincial de mitigación de riesgos hídricos, recuperación ambiental y planificación del crecimiento urbano sostenible.

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