Turismo Religioso

Del Vía Christi a Huinganco: la obra de fe de Alejandro Santana

El reconocido escultor continúa ampliando su legado con nuevas intervenciones majestuosas: actualmente se encuentra levantando el Sagrado Corazón de Jesús en Huinganco, de más de 7 metros de altura. El 8 de mayo ofrecerá una visita guiada en el Parque Escultórico Vía Christi, como parte del 19° Encuentro Argentino de Turismo Religioso.
sábado 18 de abril de 2026

Con las manos puestas en el montaje del Sagrado Corazón de Jesús en Huinganco, de más de 7 metros de altura, y una Cruz con un vitreaux de 13 metros, este buen samaritano -que supo restaurar una virgen rota durante una peregrinación hacia Brasil, desde Misiones hasta Uruguay- recibe el reconocimiento de la gente por sus obras religiosas superlativas y emblemáticas.

 Arquitecto de profesión y escultor consagrado, proyectó la construcción del Centro de Salud Intercultural de Ruca Choroi -el segundo de Latinoamérica-, el Parque Temático Vía Christi, con 24 estaciones, y un Cristo de 52 metros de longitud que emerge del Cerro de la Cruz en ese mismo lugar.

En estas tierras, uno de los destinos centrales del extenso Camino de la Fe neuquino, descansan los restos de los beatos Ceferino Namuncurá, en el paraje San Ignacio, y Laura Vicuña, en Junín de los Andes.

Alejandro Santana nació en 1958 en el barrio porteño de Palermo. Es flaco, de piel trigueña y cabello largo cubierto de canas. En él convive una profunda espiritualidad; como signo de los tiempos, la Cruz del Sur parece haber marcado su destino en estos lares.

Todo comenzó cuando tenía unos 22 años. “Mi primera intervención fue cuando reparé la imagen de una Virgen durante una peregrinación desde Itatí, Misiones, hacia Montevideo, Uruguay. La imagen se cayó y el sacerdote Richard Delli, que coordinaba la caminata, me pidió que la arreglara. En ese momento estaba estudiando arquitectura”, rememora. Ese fue el primer paso hacia sus proyectos religiosos.

De habla moderada y por momentos pausada, la vida lo fue conduciendo hacia este tipo de trabajos. “Yo soy cristiano y el mismo trabajo me fue ayudando, sobre todo en el Vía Christi. Al meterse en cada estación uno trata de indagar para poder comunicar, y en ese proceso a veces surgen cosas que ni siquiera nacen desde la razón. Por eso digo: sé que no soy un buen cristiano, pero tengo fe”, afirma con una sonrisa.

En su historia aparecen referencias que marcan su identidad. Según algunos diccionarios etimológicos, Santana es un apellido de origen español y cristiano, formado por los vocablos Santa y Ana.

“Mi abuelo era malagueño. Algunos dicen que el apellido también tiene influencia árabe, y puede ser por la presencia de ese pueblo en España. Una mujer con el mismo apellido me contó que a los chicos sin padres les ponían Santana porque los iba a cuidar Santa Ana, la madre de la Virgen”, relata.

Sus hijos también reflejan su formación espiritual: José, de 37 años, es actor; Francisco, de 33, instructor de esquí y guía de rafting; y María, de 24, estudia Diseño de indumentaria en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de La Plata.

Los nombres remiten a figuras centrales del cristianismo: José, padre de Jesús; Francisco de Asís, símbolo de austeridad y fraternidad; y María, la madre del niño Jesús, venerada por millones de fieles.

Santana vivió hasta los 30 años en Capital Federal; luego en Neuquén capital, Cipolletti y Bariloche. En esta última ciudad, a fines de los años 90 y en vísperas de un encuentro de presidentes, el obispo local lo convocó para realizar el Vía Crucis de la catedral.

El resultado fue tan satisfactorio que poco después los salesianos -congregación fundada en honor a San Francisco de Sales- le encomendaron mejorar el Santuario de Laura Vicuña y construir un Vía Crucis en el Cerrito de la Cruz, actual inicio del recorrido del Vía Christi. Desde 1998, Santana forma parte de la comunidad de Junín de los Andes.

Santana es de donde nació y, al mismo tiempo, de todas partes. Como la naturaleza -tan presente en la cosmovisión mapuche-, su mirada es amplia y profunda, abierta al misterio de la tierra, el agua, el aire y la vida.

Entonces es inevitable evocarlo en clave poética, como si pudiera haber escrito “Génesis”, de Vox Dei (grupo musical): “Cuando todo era nada, era nada el principio y de la noche hizo luz; y fue al cielo…, y eso que está vivo”, declara la solemne frase y sentida melodía, en uno de sus pasajes de esa canción del disco titulado La Biblia. Una imagen que remite al origen, al sentido y a la creación.

En esa línea, Ceferino Namuncurá ha sido ese Génesis, el de un fuego avivado por las llamas de las dos culturas, y que se fue gestando en este terruño mapuche.

Dos culturas: lo circular y el cultrum

Santana explica que “Ceferino sintetiza las dos culturas: la mirada de los pueblos originarios y la de quienes vivimos el encuentro con la otra cultura. Fue hijo de un cacique y de una cautiva, y recibió creencias de ambos mundos. Eso nos habla de una identidad que se presenta con sus raíces ante algo mucho más amplio: la libertad dentro del misterio de la vida”.

El arquitecto recuerda con emoción el traslado, en 2009, de los restos de Ceferino a San Ignacio y la construcción de un gran cultrum en el lugar.

“Fue muy hermoso. Una lucha que costó mucho y que culminó con el traslado a caballo hasta San Ignacio, donde luego fue colocado en el centro, bajo una piedra”, cuenta.

Ese gesto tiene un fuerte simbolismo. “El término ‘curae’ significa piedra. Esa piedra la usaba Nahuel Namuncurá, ya de anciano, para montar a caballo. Representa el ascenso espiritual hacia lo superior, hacia Dios”, explica.

“Ceferino es un canto popular; el pueblo lo santificó mucho antes. Pensamos en lo circular y surgió la idea del cultrum, el instrumento ceremonial mapuche que funciona como forma de comunicación con lo superior”, agrega.

La cosmovisión mapuche

Para Santana, “no siempre es fácil comprender lo cristiano ni lo mapuche, porque ambos universos son muy amplios. Pero en Junín de los Andes se da una convivencia particular: más de la mitad de la población es de origen mapuche y en la vida cotidiana las culturas se entrelazan”, dice.

En ese camino de aprendizaje, destaca a referentes locales como Rosa Cañuquil -“sus charlas me introdujeron a este mundo”- y el padre Mateo, “un hombre muy querido, que vivió más de 40 años en las comunidades”.

También resalta la importancia de la lengua: “Hay una revalorización de cosas que estuvieron ocultas durante años, como el mapuzungun. Hoy se enseña en escuelas, como en la de Ceferino en Junín”.

Recuerda además tiempos difíciles: “En algunos lugares estaba muy mal visto hablarlo; incluso hubo casos extremos de castigo. Por eso muchos padres dejaron de transmitirlo, como forma de proteger a sus hijos”.

El encuentro con Alejandro Santana seguramente se repetirá. Quienes visiten Junín de los Andes descubrirán que en muchos rincones están presentes las huellas de este “escultor de Jesús”.

También podrán escucharlo el próximo 8 de mayo, a las 16, durante una visita guiada en el Parque Escultórico Vía Christi, en el marco del 19° Encuentro Argentino de Turismo Religioso, que se desarrollará del 7 al 10 de mayo.

Sagrado Corazón de Jesús en Huinganco

La localidad de Huinganco vive días especiales con el montaje del Sagrado Corazón de Jesús, una obra de Santana junto al equipo de trabajo de Junín de los Andes formado por Zulema Pilcoman, Caro Lino, Mario Flores, Marcos Fiqueroa, Franco Rifo, Dante Marabolí, Guillermo Gerlero y Francisco Santana (hijo de Alejandro).

El Sagrado Corazón, que es administrado por la Fundación Comunitaria Huiliches, comienza a tomar forma en un punto panorámico privilegiado del norte neuquino.

Con más de 7 metros de altura y una fuerte impronta simbólica, la escultura representa a Cristo como un pastor en camino, integrando la identidad productiva, cultural y espiritual de la región. La cruz, inspirada en la de San Damián, incorporará un vitral con imágenes que narran la historia local. La figura está hecha en acero inoxidable y vidrio laminado.

La iniciativa partió del gobernador Rolando Figueroa, con la colaboración de la municipalidad local a través del intendente Luis Sepúlveda, Obras Públicas, Corfone SA y el EPEN para trasladar y armar la obra.

El Sagrado Corazón de Jesús se sumará al Camino de la Fe, consolidando a Huinganco como un nuevo hito dentro de este corredor que une paisajes, comunidades y tradiciones a lo largo de más de 650 kilómetros de extensión desde el norte hasta el sur neuquino.

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