Historia en movimiento
El Alto Neuquén consolida su potencial vitivinícola
El sommelier Sergio Landoni, recientemente distinguido como el primer Embajador del Vino Neuquino, destacó el desarrollo que viene registrando el Alto Neuquén como una nueva región vitivinícola de la provincia. A partir de un trabajo de investigación y relevamiento territorial, señaló que el norte neuquino reúne historia, condiciones naturales y nuevos emprendimientos que fortalecen la producción de vinos y amplían las oportunidades para el enoturismo.
Si bien las principales superficies implantadas continúan concentrándose en San Patricio del Chañar, la Confluencia y el Valle del Limay, Landoni remarcó que el Alto Neuquén conserva una tradición vinculada a la vid que hoy encuentra un nuevo impulso. En Chos Malal aún sobreviven antiguos parrales familiares y plantas centenarias que testimonian una actividad que nunca desapareció y que comienza a proyectarse hacia una nueva etapa.
Entre los proyectos que reflejan ese crecimiento, destacó el trabajo de Bodega Des de la Torre, donde cuatro generaciones de una misma familia mantienen viva la actividad vitivinícola. Además de elaborar sus propios vinos, el establecimiento desarrolla tareas de recuperación de antiguas plantas criollas y acompaña técnicamente a productores de distintas localidades de la región, contribuyendo al fortalecimiento de la producción local.
Otro de los casos relevados es Pueblo Encantado, en Taquimilán, un emprendimiento encabezado por Ceferino Liberatori y su familia, que elabora vinos artesanales de Malbec y Merlot, consolidando una alternativa productiva en el norte provincial. A esta experiencia se suma Viñas del Nahueve, en Villa del Nahueve, donde la familia Latorre inició en 2024 la implantación de mil plantas de Malbec en el paraje Los Carrizos, a 1.172 metros sobre el nivel del mar.
Según explicó Landoni, las características naturales del valle representan uno de los principales atributos del proyecto. El viñedo se abastece con agua de vertientes naturales y del río Nahueve, de origen glaciar, en un entorno prácticamente libre de actividad contaminante. El clima frío, la amplitud térmica, las nevadas invernales y los suelos franco-limosos ricos en materia orgánica conforman un escenario con condiciones especialmente favorables para el desarrollo de la viticultura de montaña. En una etapa futura, el emprendimiento prevé incorporar la variedad Riesling, reconocida por su adaptación a climas fríos.
Durante su investigación, el Embajador del Vino Neuquino también destacó el aporte de especialistas que estudian el potencial vitícola del territorio, como el geofísico Guillermo Corona, creador del proyecto Geografía del Vino, dedicado al análisis de la relación entre geología, relieve, clima, disponibilidad de agua y aptitud de los suelos para la producción vitivinícola.
Para Landoni, el crecimiento de estos emprendimientos también fortalece la propuesta turística del norte neuquino. La combinación de paisajes de montaña, gastronomía regional, establecimientos rurales y producción vitivinícola incorpora nuevas experiencias para quienes visitan la región y amplía la diversidad del mapa del vino neuquino. En ese proceso, el Alto Neuquén comienza a consolidarse como un nuevo territorio donde historia, identidad, producción y turismo encuentran un punto de encuentro.