Camino de la Fe
Villa Curi Leuvú y la capilla San José, un refugio de fe entre montañas, historia y tradiciones
En la Región Alto Neuquén, donde los cañadones, montañas y ríos dibujan algunos de los paisajes más cautivantes de la Patagonia, una pequeña capilla resguarda parte de la historia espiritual de la provincia. Se trata de la capilla San José en Villa Curi Leuvú, uno de los hitos que integran el Camino de la Fe, el circuito temático que recorre más de 800 kilómetros uniendo más de 80 espacios religiosos, monumentos y manifestaciones de espiritualidad desde Ailinco hasta Villa La Angostura.
La historia de este templo está profundamente ligada a la presencia salesiana en el norte neuquino. Construida en 1947 por iniciativa del sacerdote salesiano Marcelo Pío Gardín, la capilla nació gracias al esfuerzo conjunto de los pobladores y al compromiso de una comunidad que encontró en la fe un punto de encuentro y de identidad.
Décadas más tarde, alrededor del año 2000, el edificio fue objeto de una importante reconstrucción de su techo, permitiendo preservar este patrimonio religioso para las generaciones futuras.
La capilla forma parte de la huella que dejaron los misioneros salesianos en el Alto Neuquén. En tiempos en que las distancias eran enormes y los caminos apenas senderos, sacerdotes como Domingo Milanesio, conocido cariñosamente como “Patiru Domingo”, Marcelo Pío Gardin, Florindo Zandonella, Mateo Gavotto, Bartolomé Panaro y Pedro Martinengo recorrieron estos territorios llevando asistencia espiritual, promoviendo valores de solidaridad y acompañando el crecimiento de las comunidades cordilleranas.
Aquella tarea pastoral se desarrolló en un escenario natural imponente. La inmensidad de la Patagonia se convirtió en testigo silencioso de una obra que trascendió lo religioso y contribuyó al desarrollo social y cultural de la región.
Las capillas levantadas en distintos parajes y localidades se transformaron en espacios de encuentro comunitario, fortaleciendo los vínculos entre los habitantes del norte neuquino.
Un rincón de tranquilidad junto al río
Ubicada a tan solo 37 kilómetros de Chos Malal, Villa Curi Leuvú es una pequeña y apacible comisión de fomento que invita a descubrir otra dimensión del turismo patagónico. El acceso se realiza por las rutas provinciales 43 y 41, en un recorrido de poco más de media hora desde la capital histórica del norte neuquino.
El principal atractivo natural de la localidad es el río Curi Leuvú, cuyo nombre en mapudungun significa “río negro”. Sus costas ofrecen espacios ideales para el descanso, las caminatas y la contemplación de un paisaje que conserva intacta la esencia del norte neuquino.
Los visitantes también pueden aventurarse por los senderos que conducen al cerro Palao y al cañón del Curi Leuvú, desde donde se obtienen vistas panorámicas de singular belleza. Además, la ubicación estratégica de la villa la convierte en una excelente base para explorar otros atractivos emblemáticos de la región, como las Áreas Naturales Protegidas del volcán Tromen y del volcán Domuyo, así como las curiosas formaciones rocosas de Los Bolillos.
Sabores con identidad neuquina
La experiencia en Villa Curi Leuvú también se vive a través de su gastronomía. El tradicional chivito del norte neuquino, reconocido en todo el país por su calidad y sabor, ocupa un lugar central en la mesa local. A ello se suman quesos de cabra artesanales, dulces caseros, conservas, truchas y preparaciones ancestrales elaboradas con ñaco y mote, productos que reflejan la riqueza cultural de la región.
Un tramo del Camino de la Fe
Recorrer la capilla es mucho más que visitar un edificio religioso. Es acercarse a la historia de los pioneros salesianos, conocer el legado de las comunidades que construyeron estos espacios de encuentro y descubrir la profunda relación entre espiritualidad, naturaleza y cultura que caracteriza al norte neuquino.
En cada muro de esta pequeña capilla y en cada sendero que la rodea, el Camino de la Fe invita a detenerse, contemplar y comprender cómo la fe, la solidaridad y el trabajo comunitario ayudaron a forjar la identidad de una región que aún conserva intacto el espíritu de sus primeros pobladores.