Vigilancia territorial en Neuquén
Hantavirus: más de 20 años de investigación, monitoreo y prevención
El hantavirus es una zoonosis viral transmitida por roedores silvestres que, en América, se manifiesta a través del Síndrome Cardiopulmonar por Hantavirus (SCPH), una enfermedad de evolución rápida que requiere especial atención sanitaria.
En la Argentina se reconocen cuatro regiones endémicas -Norte, Noreste, Centro y Sur-, siendo esta última, que incluye a Neuquén, Río Negro y Chubut, de particular relevancia por la presencia del genotipo Andes Sur. Esta variante es la única a nivel mundial en la que se ha documentado la transmisión interhumana, lo que exige una vigilancia epidemiológica específica, especialmente en contactos estrechos.
En la provincia del Neuquén, el promedio histórico es de dos casos confirmados por año, aunque con variaciones: se han registrado picos de hasta ocho casos, como en 2001, y períodos sin casos confirmados, como entre 2014 y 2016. Si bien la incidencia es relativamente baja, la enfermedad presenta una alta letalidad, cercana al 40 por ciento.
El SCPH suele comenzar con síntomas similares a los de una gripe —fiebre, dolores musculares y cefalea—, pero puede evolucionar rápidamente hacia una insuficiencia respiratoria grave.
Reservorio y formas de contagio
En la región andino-patagónica, el principal reservorio del virus es el ratón colilargo (Oligoryzomys longicaudatus), un roedor silvestre que habita tanto ambientes cordilleranos como zonas de estepa y áreas peri domésticas rurales.
Este pequeño roedor, de hábitos nocturnos, granívoro y trepador, presenta variaciones poblacionales vinculadas a factores ambientales, con picos de abundancia en otoño y principios de invierno.
Las principales vías de contagio del hantavirus son inhalación, al respirar aire contaminado con partículas de orina, saliva o heces de roedores infectados, especialmente en espacios cerrados y poco ventilados; contacto directo, al manipular superficies contaminadas y luego tocarse la cara; mordeduras, son menos frecuentes pero posible. También, por transmisión interhumana, asociada a la variante Andes, en contactos estrechos durante etapas iniciales de la enfermedad.
Investigación y conocimiento en la provincia
Desde hace más de dos décadas, equipos del Centro de Ecología Aplicada del Neuquén (CEAN) y del Inibioma (Conicet–UNCo), junto a organismos nacionales y provinciales, desarrollan estudios sobre la dinámica de roedores y hantavirus en distintos escenarios ambientales.
Este trabajo sostenido permitió comprender aspectos clave del sistema roedor-virus en la provincia. Entre ellos, que no todos los ratones colilargos están infectados —se estima que alrededor del 5 por ciento porta el virus— y que la transmisión entre roedores se produce principalmente entre machos adultos a través de mordeduras.
Asimismo, se ha identificado que la abundancia de estos roedores está fuertemente condicionada por factores climáticos y la disponibilidad de alimento. Un ejemplo significativo son las floraciones masivas de caña colihue, que generan una sobreoferta de semillas y pueden derivar en un aumento extraordinario de la población de roedores, fenómeno conocido como “ratada”. Eventos de este tipo fueron registrados en 2001, 2010, 2013 y 2018.
Estos estudios permitieron generar información en tiempo real para que los sistemas de salud y los municipios adopten medidas de prevención adecuadas.
Un riesgo localizado, no pandémico
A diferencia de otros virus, el hantavirus no presenta condiciones para generar una pandemia global. Su propagación depende de la presencia de un reservorio específico y de condiciones ambientales particulares. Si bien la variante Andes puede transmitirse entre personas, esto ocurre de manera poco frecuente y en contextos de contacto estrecho, sin alcanzar niveles de transmisión masiva.
En este sentido, el principal riesgo no está asociado a la circulación comunitaria, sino a la exposición a ambientes donde pueden encontrarse roedores infectados.
Prevención y cuidado
El conocimiento acumulado en la provincia permitió reforzar las estrategias de prevención, que deben aplicarse tanto en áreas naturales como en entornos peri domésticos rurales.
Entre las principales recomendaciones se destacan ventilar durante al menos 30 minutos los ambientes cerrados antes de ingresar; limpiar con soluciones de agua y lavandina (9:1) evitando barrer en seco; sellar orificios en viviendas que puedan permitir el ingreso de roedores; mantener el entorno limpio, con pasto corto y sin acumulación de residuos o leña cerca de las viviendas; al acampar, utilizar carpas con cierre hermético y evitar zonas cercanas a matorrales o acumulaciones de material.
La información científica generada en Neuquén, junto con el monitoreo permanente y la articulación entre organismos técnicos y de salud, permite abordar el hantavirus con herramientas concretas de prevención, vigilancia y cuidado, fortaleciendo la respuesta del sistema ante un riesgo que, si bien es bajo en términos de cantidad de casos, requiere atención y responsabilidad.