2026-04-09

Prestadores turísticos

Nacida y criada en Chos Malal, Celeste Scarabotti abre caminos al turismo

Impulsa una propuesta integral que combina alojamiento, trekking y agencia de viajes para poner en valor el Alto Neuquén. Con una mirada enfocada en el desarrollo local, el trabajo personalizado y la desestacionalización, su emprendimiento refleja el potencial de una región que busca consolidarse como destino turístico durante todo el año.

En el norte neuquino, donde los paisajes aún conservan su esencia intacta y la identidad cultural se vive a cada paso, la historia de Celeste Scarabotti refleja el crecimiento del trekking y actividades al aire libre. Experiencias que ganan protagonismo en esa región como parte del desarrollo local.

Nacida y criada en Chos Malal, Celeste tuvo desde joven una vocación clara. Durante sus años de secundaria ya había decidido que su futuro estaría ligado al turismo. Con ese objetivo, se trasladó a Neuquén para cursar la carrera universitaria de la Licenciatura en Turismo y comenzó a insertarse en el sector, primero desde el ámbito privado y luego en el público, acumulando más de una década de trayectoria.

Sin embargo, su historia dio un giro clave con su regreso a su ciudad natal. Luego de 11 años, volvió a Chos Malal para emprender, inicialmente en proyectos locales, y continuar desarrollándose en el sector público. Ese recorrido le permitió ampliar su mirada, generar vínculos y detectar oportunidades en una región con enorme potencial turístico.

Fue en el contexto de la pandemia cuando decidió dar un paso decisivo: crear su propio alojamiento, “La Casita Boutique”. “Arrancamos con mucha incertidumbre, sin experiencia previa en hotelería, pero con la convicción de que podía funcionar”, recuerda. El proyecto no sólo prosperó, sino que se convirtió en la base para nuevas iniciativas.

En ese proceso también surgió un vínculo personal y profesional. Junto a su pareja, quien se formó como guía de trekking y creó Alanvron Expediciones, comenzaron a ampliar la oferta turística. Más tarde, sumaron un tercer emprendimiento: la agencia Scarabajo Viajes y Turismo, con el objetivo de diseñar propuestas que pongan en valor todo lo que el norte neuquino tiene para ofrecer.

Lejos de apostar a lo masivo, la propuesta de Celeste y su equipo se enfoca en experiencias personalizadas. Desde el alojamiento -con espacios compartidos pensados para generar encuentros- hasta excursiones adaptadas al estado físico de cada visitante, el eje está puesto en la calidad del servicio y el trato humano.

“El norte neuquino tiene un potencial enorme durante todo el año. El desafío está en la temporada baja, cuando el frío limita la demanda. Por eso buscamos generar alternativas para quienes disfrutan de esta época”, explica. En ese sentido, impulsan propuestas específicas que permiten sostener la actividad incluso en los meses más complejos.

Uno de los grandes atractivos de la región es, justamente, su carácter poco masificado. Quienes llegan se encuentran con una diversidad de paisajes que van desde zonas boscosas hasta estepa y ambientes altoandinos, con geoformas únicas y una fuerte impronta cultural.

Sitios como la Cueva Huenul o Colomichi Có permiten adentrarse en la historia más antigua a través del arte rupestre, mientras que prácticas vigentes como la trashumancia mantienen vivas tradiciones ancestrales.

La identidad también se expresa en la gastronomía, con productos emblemáticos como el chivito criollo del norte neuquino con Denominación de Origen (DO) y en sitios naturales como el Volcán Domuyo, el punto más alto de la Patagonia con 4.709 metros sobre el nivel del mar.

Además, Chos Malal ocupa un lugar clave en la historia provincial: fue la primera capital de Neuquén y escenario de importantes hitos culturales. Para muchos viajeros, también representa una parada obligada en la mítica Ruta Nacional 40 ya que está ubicada a mitad del extenso recorrido.

También Celeste, como muchos en su localidad, disfrutan de momentos únicos en los atardeceres en la costanera sobre el río Curi Leuvú y los cerros. Una postal que no se puede dejar pasar para quienes viajen hasta Chos Malal.

En este contexto, las redes sociales y las políticas públicas comienzan a jugar un rol estratégico en la promoción del destino. Programas como Viaja Neuquén y acuerdos con entidades como el Banco Provincia del Neuquén (BPN) han contribuido a dinamizar la demanda, mientras que herramientas como el sistema de registro de prestadores permiten fortalecer la formalidad del sector.

Actualmente, el equipo estable está conformado por tres personas, aunque puede ampliarse hasta ocho según la demanda de actividades. La generación de empleo local es, para ella, uno de los mayores logros: “Es una gran satisfacción saber que nuestro trabajo también crea oportunidades para otros”.

Con una mirada puesta en el futuro, el objetivo es claro: consolidarse como referentes del turismo en el norte neuquino, tanto en el ámbito receptivo como emisivo. Y, al mismo tiempo, seguir apostando a una región que -como destaca Celeste- “tiene todo para crecer y ofrecer experiencias únicas”.

En un territorio donde la naturaleza, la historia y la cultura conviven en estado puro, iniciativas como la de Celeste Scarabotti demuestran que el desarrollo turístico no solo es posible, sino que ya está en marcha.

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