Noche de Las Provincias
Silvia Tropan emocionó con una demostración en vivo de tejido mapuche
Entre el movimiento constante del público, las luces cálidas y la música que acompañó el recorrido federal de La Noche de las Provincias, hubo un rincón que detuvo a decenas de personas. No era un escenario ni una instalación tecnológica: era el huitral, el telar vertical mapuche, y frente a él, las manos firmes y precisas de la tejedora neuquina Silvia Tropan.
La participación de Artesanías Neuquinas, que este año tuvo una presencia destacada en el evento, encontró su momento más emotivo en la demostración en vivo que la artesana realizó el jueves 27 de noviembre. Durante seis horas -de 18 a 24- Tropan convirtió el espacio en un pequeño territorio propio, donde el tiempo parecía acomodarse al ritmo del tejido.
Originaria de Junín de los Andes, es una de las artesanas más prestigiosas de la provincia por su trayectoria y por sus dos distinciones de la Sociedad Rural Argentina en la Exposición de Artesanías Tradicionales. En 2017 obtuvo el Primer Premio por excelencia en ponchos y, en 2025 el Premio La Telera, el mayor reconocimiento a la mejor pieza de tejido de toda la muestra.
Creció en Aucapán Abajo, en la Comunidad Linares, donde aprendió a tejer siendo apenas una niña de 9 o 10 años, guiada por su madre. Desde hace unos 15 años vive en Junín de los Andes, y además de producir piezas únicas, comparte su saber como tallerista de Artesanías Neuquinas, la empresa estatal que impulsa, resguarda y vincula el trabajo artesanal de comunidades.
Su pieza preferida es, y sigue siendo, el poncho. “Es donde más puedo poner mi pasión”, suele repetir. Esa pasión fue evidente en cada paso de su demostración: el gesto metódico, la mirada atenta a la urdimbre, la paciencia que solo se aprende entre generaciones.
El público presente se fue acercando por curiosidad, otros observaban y fotografiaban. Pero todos se llevaron la misma impresión: la de haber presenciado algo auténtico y ancestral.
Desde Artesanías Neuquinas destacaron que la presencia de Silvia Tropan no solo exhibe un oficio, sino que visibiliza un legado cultural que aún late con fuerza en la provincia. Su participación fue, en muchos sentidos, un puente entre la tradición mapuche, el presente creativo y un público que encontró en su trabajo una historia viva.
Cuando el telar se silenció y la jornada llegó a su fin, la imagen de la artesana en el huitral quedó como uno de los momentos más memorables del evento. Porque más que una demostración técnica, fue una invitación a comprender el tejido como lo que es para ella: un acto de continuidad, identidad y memoria.
El tejido que realizó durante la jornada quedó montado en el telar y permanecerá en exhibición permanente en la sede de Artesanías Neuquinas en la Casa del Neuquén en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, como testimonio vivo de un saber que trasciende generaciones.