2025-05-09

Enseñanza musical

Crece la propuesta de ensamble instrumental de la primaria Nº 256

Educación destinó presupuesto para comprar más instrumentos, y los estudiantes ya participan de los primeros ensayos del ciclo 2025. Con el proyecto, la institución apuesta por los valores de responsabilidad colectiva y el trabajo en equipo.

El proyecto “Taller ensamble instrumental” de la escuela Nº 256 de Neuquén capital, hoy tuvo su primer ensayo del ciclo lectivo 2025, con la participación de estudiantes de 4º a 7º grado que conforman la propuesta.

El grupo viene trabajando desde el año pasado, bajo la coordinación de la docente de música, Elvia Colaneri, quien impulsó la iniciativa desde las horas programáticas/taller; la acompaña el docente Juan José Varvasini. Algunos estudiantes ya egresaron, por lo que el proyecto hoy necesita sumar instrumentistas y voces. La conformación contempla la participación de 21 estudiantes, definido por la disponibilidad de los instrumentos musicales y el espacio utilizado durante los ensayos. Está previsto que, en el segundo semestre de este año, se incorporen al proyecto estudiantes del primer ciclo.

“Casi todos los instrumentos los traía de mi casa, se suma que acá en la escuela ya tenemos la batería, y en paralelo este año, el distrito VIII nos dio un presupuesto de dos millones de pesos para comprar instrumentos, así que aprovechamos y compramos un teclado, dos guitarras electroacústicas, ukelele, metalófonos, bombos, instrumentos de percusión de la banda rítmica y flautas melódicas”, detalló Colaneri.

“El ensamble va a quedar instalado como proyecto institucional de la escuela”, adelantó. “Este año junto al área de Plástica comenzamos otro proyecto que es el de laboratorio de sonido e imagen, para enseñarles a los chicos y chicas cómo se transmite el sonido, que es un tema que les cuesta muchísimo comprender porque no lo pueden ver”, señaló.

Ambos proyectos se retroalimentan; en este último, los estudiantes realizarán experimentos con vasos de agua para identificar tonos y crear canciones, entre otras actividades. El año pasado, el ensamble ya tuvo sus primeras presentaciones en la misma escuela; recibieron las visitas de jardines de infantes, y este año, esperan hacer demostraciones en otras instituciones. Por ahora, el repertorio mantendrá sus canciones de música popular y música infantil.

Para formar parte del ensamble, previamente los estudiantes completaron una encuesta dando a conocer a qué instrumento se postulaban para ejecutar, si contaban con autorización de sus familias, si tenían instrumento propio y si sabían tocar alguno. El año pasado, fueron seleccionados estudiantes que ya contaban con cierto grado de conocimiento, y este año, se decidió incorporar a quienes no lo tienen, para incluirlos en el aprendizaje.

Los ensayos iniciaron luego de culminado el proceso de selección; los mismos se realizarán los días viernes, con una duración de dos horas. “Ese día las `seños´ no dictarán tema nuevo, darán repaso, y lo más importante es que ellos tienen que cumplir con esas tareas porque el hecho que participen del ensamble, no los libera de cumplir con su responsabilidad”, explicó Colaneri. “No son para nada horas libres”, advirtió y manifestó que “cuando armamos esto planteamos la importancia de que ellos entendieran qué estamos haciendo con la música”.

Consultados sobre lo que esperan hacer en el ensamble, los músicos protagonistas coincidieron en “tocar en algún estudio y en otros lugares, fuera de la escuela” y aprender a tocar más los instrumentos que tocan, con más canciones. “Tengo amigos acá, tengo algunos amigos y me gusta compartir con ellos también”, fue otra de las opiniones expresadas en simultáneo.

El año pasado se presentaron al taller 54 audicionantes, y en lo que va de este año ya audicionaron al menos, 35. Respecto al proceso de selección, Colaneri indicó que “es un ratito el que tardan los chicos para pasar y contar qué saben, si cantar o tocar un instrumento, y vamos anotando en función a lo que nos hace falta y a ellos, les explicamos muy bien de antemano, que no todos van a ingresar por el espacio acotado del aula”. 

Un peso institucional para que el ensamble funcione

Colaneri admitió que el proyecto ya goza de cierto peso institucional “que lo convierte en un trabajo lindo y organizado para que funcione, por eso trabajamos muchísimo tanto en las horas de música, como en el ensamble”.

Entre los objetivos que persigue la propuesta, se encuentra el de fomentar el aspecto emocional en los estudiantes, además de los saberes propios de la disciplina. “Trabajamos el silencio, que en el ensamble lo toman de otra manera, con otro peso, y se trabaja el respeto por el trabajo del otro, incluidas sus equivocaciones”, acotó. “Valoramos la responsabilidad porque al elegir esta propuesta, cada uno se hace responsable del cumplimiento de sus requerimientos y, sobre todo, aprender y disfrutar la música en conjunto", cerró.

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