Identidad

Arrayán celebra 90 años de historia frente al lago Lácar

La emblemática casa de té de San Martín de los Andes nació en 1936, antes de la creación del Parque Nacional Lanín, y forma parte de los orígenes del turismo en la región. El 5 de noviembre presentará una canción original de Paz Martínez dedicada a su fundadora, Renée Dickinson, y una muestra de fotografías históricas.
lunes 02 de noviembre de 2026

La histórica casa de té Arrayán, ubicada en San Martín de los Andes, cumplirá 90 años el próximo jueves 5 de noviembre. Para conmemorar el aniversario, se realizará un encuentro que incluirá la presentación de una canción original de Paz Martínez dedicada a su fundadora, Renée Dickinson, una producción audiovisual que combinará fotografías de archivo con paisajes actuales y una muestra documental y fotográfica que podrá visitarse hasta diciembre.

La historia de Arrayán comenzó en 1936, cuando Renée Dickinson, una inglesa de 26 años, llegó a San Martín de los Andes para visitar a su hermano Barney, quien trabajaba en una estancia de la zona. Durante su estadía conoció una ladera desde la que podía contemplarse el lago Lácar de punta a punta y decidió establecerse allí.

En una región donde la actividad turística apenas comenzaba a desarrollarse, Renée consiguió las tierras y puso en marcha un proyecto que combinaba su deseo de vivir en la montaña con la posibilidad de recibir visitantes y compartir aquel paisaje.

La iniciativa se adelantó incluso a la creación del área protegida que hoy identifica a buena parte del destino. La reserva nacional Lanín fue establecida en 1937 y adquirió la categoría de Parque Nacional en 1945. La casa de té, por su parte, abrió sus puertas en 1939, convirtiéndose en parte de los primeros años del desarrollo turístico de San Martín de los Andes.

Mientras se construía el edificio principal, Renée vivió en una pequeña casa de madera. Las fotografías de aquellos años muestran el avance de las obras sobre la ladera, entre trabajadores, materiales y el bosque que rodeaba el lugar.

Desde sus comienzos, Arrayán fue concebida como un refugio de montaña, donde el ritual del té inglés, los encuentros alrededor del fuego y las vistas panorámicas del lago Lácar conformaban una experiencia singular para la Patagonia de aquella época.

Renée falleció en 1943, pocos años después de la apertura de la casa de té. Sus restos descansan en un memorial ubicado dentro del predio, que actualmente forma parte de un recorrido interpretativo abierto a los visitantes.

Tras su muerte, el establecimiento continuó bajo el cuidado de su hermano Barney y su esposa Frances. Posteriormente, Janet Dickinson, hija de ambos, mantuvo viva la historia familiar durante décadas y dejó testimonio de ese recorrido en el libro Historia del Arrayán.

Desde 2016, la familia Aristizábal lleva adelante una nueva etapa de recuperación de los espacios y de preservación de la memoria del establecimiento, que integra el patrimonio arquitectónico de San Martín de los Andes.

Un horno a leña que conserva la memoria de generaciones

Uno de los elementos más representativos de Arrayán se encuentra en su cocina. Allí continúa funcionando el horno a leña original, instalado durante los primeros años de la casa.

Frente a ese horno trabaja Gloria Figueroa, pastelera que comenzó su actividad junto a Janet Dickinson hace más de dos décadas y que conserva buena parte de los conocimientos y las tradiciones gastronómicas transmitidas entre generaciones.

La propuesta actual mantiene el ritual del té inglés e incorpora ingredientes y preparaciones patagónicas. El tradicional Afternoon Tea se presenta en una torre de tres niveles, con sándwiches de pan casero, scones y distintas opciones dulces.

La experiencia se completa con blends propios cuyos nombres homenajean a las mujeres vinculadas con la historia del establecimiento, entre ellas Renée, Frances y Janet.

De esta manera, la gastronomía también se convierte en una forma de preservar la identidad del lugar, donde las costumbres familiares y los sabores de la región conviven alrededor de una mesa frente al lago Lácar.

Además de su propuesta gastronómica, Arrayán cuenta con un sendero interpretativo de aproximadamente un kilómetro que permite conocer distintos espacios del predio.

El recorrido incluye tres miradores panorámicos, un anfiteatro natural rodeado de alerces y el memorial dedicado a Renée Dickinson.

La experiencia turística se complementa con el Arrayán Lake View Mountain Lodge, un alojamiento de cuatro habitaciones ubicado frente al mismo paisaje que cautivó a su fundadora hace nueve décadas.

El conjunto conserva parte de la historia arquitectónica y turística de San Martín de los Andes y permite conocer cómo comenzaron a desarrollarse las primeras experiencias de hospitalidad en la región.

Una historia que sigue viva

El aniversario representa una oportunidad para recuperar una historia vinculada con los orígenes del turismo en San Martín de los Andes y reconocer el valor de aquellos emprendimientos que, con el paso del tiempo, se convirtieron en parte de la identidad de la localidad.

Noventa años después de que una joven inglesa eligiera aquella ladera sobre el lago Lácar para construir su casa, Arrayán continúa recibiendo visitantes. El horno sigue encendido, el té se sirve frente a las montañas y el paisaje conserva buena parte de aquello que llevó a Renée Dickinson a imaginar allí su futuro.

Información para visitantes

Está ubicado en el Circuito Arrayán, kilómetro 4,5, San Martín de los Andes, Neuquén. Atiende todos los días del año, de 14 a 21. La atención se organiza en turnos de una hora y media, a las 14, 15:30, 17, 18:30 y 20.

Debido a que el salón cuenta con capacidad para 30 personas, se recomienda reservar previamente. Para mayor información, los interesados pueden contactarse al WhatsApp: +54 9 11 3869 6318, o visitar el sitio web: https://arrayanpatagonia.com Instagram: @arrayan_sma.

 

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