De la colmena a la cosmética
La familia de Aluminé que transforma productos naturales en identidad local
Entre aromas a miel, hierbas de montaña y productos elaborados artesanalmente, el stand de Nadur-Tierra Sur fue uno de los espacios que reflejó el espíritu de la octava edición de Expo Alumiel: producción local, valor agregado e identidad territorial.
Detrás del emprendimiento están Diego y Valeria Ermocida, una pareja de Aluminé que desde hace cuatro años apuesta a transformar el trabajo apícola en una propuesta integral basada en productos naturales elaborados en la localidad.
“Trajimos todos los productos de la colmena que producimos nosotros mismos: miel, polen, propóleo. Todo sale de nuestro trabajo”, contó Diego -apicultor local-, quien además explicó que el emprendimiento incorpora una línea de cosmética natural, elaborada a base de cera y otros derivados de la colmena.
La propuesta combina saberes apícolas con plantas de la región, muchas de ellas utilizadas históricamente en la zona. Caléndula, lavanda, anís, paramela y panil forman parte de los ingredientes que utilizan para elaborar bálsamos, hidrolatos, zumos medicinales y otros productos.
“Lo más lindo y satisfactorio es trabajar dentro de la naturaleza. Cuando uno empieza a descubrirla, se da cuenta de la cantidad de productos beneficiosos que nos puede dar”, expresó Valeria, quien destacó que todos los insumos utilizados son de origen local.
La miel Tierra Sur, identificada por un arbolito característico en su etiqueta, se convirtió en el producto estrella del emprendimiento. Gracias al turismo, hoy llega a distintos puntos del país y ya cuenta con marca registrada.
Pero para ellos, Expo Alumiel representa mucho más que una oportunidad comercial. “Estas iniciativas son una ventana para que nos conozcan. Como pequeños productores, muchas veces cuesta llegar a otros lugares, y estos espacios ayudan no solo a mostrar lo que hacemos, sino también a que la gente conozca Aluminé, su naturaleza y su gente”, señalaron.
Además del contacto con el público, valoran especialmente el intercambio con otros productores. “Está bueno compartir experiencias, conocer otras mieles, otras zonas y lo que hace cada productor. Siempre se aprende algo nuevo”, afirmaron.
En una Expo que volvió a reunir a apicultores, emprendedores e instituciones de distintos puntos de la región, historias como la de Nadur muestran cómo la producción local también puede transformarse en innovación, arraigo y nuevas oportunidades para agregar valor desde el territorio.