2026-05-16

Viñedos de pequeña escala

El sur neuquino suma nuevas expresiones vitivinícolas

Una experiencia productiva en la Estancia Chimehuín refleja el crecimiento del vino en San Martín de los Andes y Junín de los Andes, con propuestas que combinan experimentación, identidad y cuidado ambiental.

Como parte del crecimiento de la vitivinicultura en la provincia, el sur neuquino comienza a consolidar nuevas experiencias productivas que amplían la identidad enogastronómica del territorio. En ese contexto, una propuesta desarrollada en la Estancia Chimehuín, entre Junín de los Andes y San Martín de los Andes, da cuenta de este proceso.

Se trata de un viñedo de pequeña escala -de aproximadamente una hectárea- que se posiciona como uno de los más australes de la provincia. Su desarrollo comenzó como una experiencia experimental en la zona, donde se implantaron once variedades con el objetivo de evaluar su adaptación a las condiciones climáticas y productivas del lugar.

A partir de ese proceso, se fueron seleccionando aquellas cepas que lograban completar su ciclo y alcanzar la madurez necesaria en un entorno desafiante, caracterizado por períodos cortos de crecimiento y condiciones climáticas exigentes. Las primeras producciones se obtuvieron hacia 2010, y desde entonces el proyecto continuó evolucionando.

Actualmente, el emprendimiento trabaja con variedades tintas como Pinot Noir, Merlot y Malbec, y blancas como Sauvignon Blanc, Chardonnay y Müller Thurgau. La producción se realiza a partir del cultivo de la uva, que luego es trasladada para su elaboración en bodega, manteniendo una lógica de trabajo articulada dentro de la cadena vitivinícola regional.

“Es un viñedo chico, pero que nos permitió experimentar mucho y aprender en el camino. No había antecedentes en la zona, así que fuimos generando nuestra propia información”, explicó Clara Rubio, de Viñedos Chimehuín, durante su participación en la Fiesta Nacional del Chef Patagónico, donde presentó sus vinos por primera vez.

Una de las principales características de esta propuesta es su fuerte vínculo con el entorno. El viñedo se desarrolla en el valle del río Chimehuín, lo que le otorga una identidad marcada por el paisaje y las condiciones naturales del sur neuquino. Además, se trata de una producción con enfoque orgánico, donde el cuidado del ambiente es parte central del proceso.

“El lugar te condiciona, hay que estar muy encima de todo el ciclo, pero también te da una identidad muy fuerte. Nos sentimos muy ligados a este territorio”, señaló.

La experiencia también refleja un creciente interés del público por conocer este tipo de iniciativas. Durante la reciente vendimia realizada en la Estancia Chimehuín -la primera incorporada al calendario provincial- se registró una importante participación de visitantes, que se acercaron a conocer el proceso productivo y a vincularse con el origen del vino.

En ese sentido, desde el emprendimiento destacaron la recepción del público y el interés por este tipo de propuestas, que integran producción, territorio y experiencia. Si bien actualmente no desarrollan turismo enológico formal, la demanda creciente abre nuevas posibilidades a futuro.

La participación en la Fiesta Nacional del Chef Patagónico permitió visibilizar esta experiencia en un ámbito de gran convocatoria. “Es la primera vez que participamos y nos sorprendió la cantidad de gente, el interés y la calidad del evento. Está muy bien organizado y es una oportunidad muy importante para mostrar lo que hacemos”, indicó.

El desarrollo de la vitivinicultura en el sur de la provincia se suma así a un proceso más amplio de diversificación productiva, donde el vino comienza a consolidarse como una nueva expresión del territorio, integrándose a la oferta turística y gastronómica de Neuquén.

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