Es una de las más antiguas de la ciudad
La huerta urbana de Cuenca XV fue declarada de interés municipal
La huerta urbana del barrio Cuenca XV que lleva adelante el programa PRODA fue declarada de interés municipal por el Concejo Deliberante de la ciudad de Neuquén. El proyecto fue presentado por la concejal Laura Pérez.
La huerta del Barrio Cuenca XV nació en 2004, hace ya 22 años. Es una de las primeras unidades socioproductivas del programa PRODA de la subsecretaría de Producción, y desde un primer momento contribuyó activamente a cubrir las necesidades alimentarias de vecinos y sus familias.
Ubicada en Almonacid y Casimiro Gómez al 2400 de Neuquén, actualmente ocupa una superficie de 4.650 metros cuadrados, donde más de 20 familias producen sus alimentos y se reúnen para llevar a cabo acciones comunitarias. Participan y trabajan vecinos y vecinas de los barrios Cuenca XV, Unión de Mayo, Almafuerte, Mudón, Toma Norte, Hipódromo, Belén, Paraíso, 7 de Mayo, 3 de Mayo y La Meseta.
A lo largo de estos años la huerta se consolidó como espacio productivo, otorgando beneficios a la ciudad desde lo social, económico, productivo, ambiental, la salud integral y educativo.
Entre otros aspectos cabe destacar su contribución al bienestar social al ser un ámbito de contención, fortaleciendo la vida comunitaria y generando vínculos entre los vecinos. Genera un contexto de pertenencia, y de comunidad.
Desde el punto de vista económico genera un alivio a la economía familiar, tanto por el autoconsumo como por la obtención de recursos económicos mediante venta de hortalizas, de plantines hortícolas y de alimentos elaborados a partir de su producción, plantas aromáticas y plantas ornamentales.
A la vez, promueve hábitos saludables, el consumo de alimentos sin agroquímicos, estimula el trabajo físico, mejora la nutrición y aporta significativamente al bienestar, a la salud integral, a la seguridad alimentaria.
Desde el punto de vista ambiental, es un pulmón verde dentro de la ciudad donde se reciclan los residuos orgánicos transformándolos en nutrientes para el suelo, se evita la emisión de contaminantes por parte del transporte que trae hortalizas de lugares lejanos.
Su dinámica biológica contribuye de manera destacada a la preservación de insectos polinizadores, fundamentales para el equilibrio ecológico y la producción de alimentos, favoreciendo corredores biológicos urbanos que hacen posible la continuidad de la flora y fauna circundante.
Es, además, un espacio educativo que recibe a estudiantes de distintas escuelas donde pueden ver un proceso productivo completo sin necesidad de desplazarse a zonas rurales. Integra a la huerta, como lugar de trabajo y producción alimentaria, con otras instituciones barriales.