Electricidad 24 horas
La noche dejó de ser oscuridad en Los Chihuidos
Quince días después de que la luz quedara encendida por primera vez durante toda la noche, en Los Chihuidos ya se nota el cambio: el alumbrado público marca el trazado de las calles del pueblo, el cartel que da cuenta del nombre de la localidad cobra protagonismo, la plaza permanece iluminada al igual que las viviendas.
En este paraje del departamento Añelo, distante 206 kilómetros de la ciudad de Neuquén, la electricidad dejó de ser un recurso intermitente a partir del 3 de marzo de 2026 para convertirse en un servicio permanente. Durante años, sus poco más de 240 habitantes vivieron con suministro por franjas horarias. Hoy, esa lógica cambió: las actividades cotidianas ya no están acotadas al horario de funcionamiento del generador.
Desde la puesta en marcha del Parque Solar Los Chihuidos, el 3 de marzo, la energía fluye las 24 horas. Y en estas dos semanas, el impacto empezó a tomar forma concreta.
En el puesto sanitario, las noches ya no dependen de activar un generador ante una emergencia. La atención puede sostenerse sin demoras, con luz estable y equipamiento disponible en todo momento.
En la Escuela Albergue N° 264 las actividades ya no se limitan. Hay más tiempo para estudiar, para planificar, para sostener rutinas más parecidas a las de cualquier otro lugar en la provincia.
En las casas, la transformación también es visible. La electricidad constante permite algo tan simple como cotidiano: no interrumpir. Cocinar sin apuro, iluminar todos los ambientes, mantener conectividad básica. Acciones mínimas que, hasta hace poco, requerían organización milimétrica.
El sistema -compuesto por 288 paneles solares, 200 kW de potencia instalada y un banco de baterías de ion-litio con autonomía de hasta dos días- funciona como una red aislada, adaptada a la escala del paraje. La obra fue impulsada por el gobierno provincial, ejecutada por el EPEN y financiada en conjunto con el Fondo Ambiental y Pan American Energy.
Pero lo que hoy se ve en Los Chihuidos no son paneles ni números. Es otra cosa. Es la ausencia de ruido del generador marcando el ritmo del día. Es la posibilidad de extender una conversación sin mirar el reloj. Es una luz que ya no depende de horarios ni de decisiones externas.
En una región que produce energía para gran parte del país, este pequeño paraje había quedado durante años al margen de ese desarrollo. Quince días después de la puesta en marcha del parque solar, esa desigualdad empieza a revertirse en hechos concretos.
La transformación no es espectacular ni ruidosa. Es silenciosa, como la energía que ahora circula de manera constante. Y en ese silencio, por primera vez, la noche dejó de ser una limitación para convertirse simplemente en parte del día.