Se recuerda que está vigente la Ley Nº 3016 cuyo objeto es "garantizar el derecho de las familias trashumantes a transitar con su ganado por las huellas de arreo, para trasladarse de las zonas de invernada a las de veranada y viceversa".

Durante el mes de marzo y hasta mayo, los crianceros de nuestra provincia se encuentran retornando de la zona de veranada. Por este motivo, desde la subsecretaría de Producción, dependiente del ministerio de Producción e Industria, se recomienda a los automovilistas circular a baja velocidad en los tramos de las rutas por donde se encuentren los arrieros con sus animales y evitar emitir bocinazos y otros ruidos molestos.

En este sentido, se recuerda que está vigente la Ley Nº 3016 cuyo objeto es «garantizar el derecho de las familias trashumantes a transitar con su ganado por las huellas de arreo, para trasladarse de las zonas de invernada a las de veranada y viceversa, en trashumancia, conservando el ambiente y respetando el patrimonio natural y cultural de la zona».

Por esto, se recomienda a crianceros y dueños de propiedades por donde pasan los primeros, una convivencia pacífica y respetuosa, para lograr la trashumancia en óptimas condiciones; y a los automovilistas esperar el cruce de los animales, evitando el desvío de estos o la interrupción prolongada de su marcha, para contribuir entre todos a la prevención de accidentes y a preservar esta actividad ancestral.

Se recuerda, además, que los productores crianceros desarrollan la veranada en los valles de altura, excediendo en muchos casos la cota de 1.200 metros y que, tanto esta actividad como la invernada y la ruta pecuaria, conforman el circuito de este sistema productivo que se intenta poner en valor.

El proceso de veranada abarca a miles de productores, en su gran mayoría ‘fiscaleros’ (ocupantes de tierras fiscales) que con sus familias constituyen más del noventa por ciento de la población rural del área en los departamentos cordilleranos de Minas, Norquín, Chos Malal, Loncopué, Picunches y Aluminé, y, los departamentos de meseta de Pehuenches, Añelo y Zapala, limítrofes con Chile.

La unidad productiva de la trashumancia es el conjunto de los ámbitos territoriales que  integran el campo de invernada, las huellas de arreo y el campo de veranada.

Las huellas de arreo se agrupan entre las que coinciden con rutas nacionales, provinciales, caminos y sendas de libre tránsito. Las que atraviesan campos fiscales, campos privados y campos bajo el régimen de propiedad comunitaria, además de las que atraviesan zonas urbanas. En tal sentido, se recomienda respeto y una buena convivencia entre los actores involucrados en este proceso.

La trashumancia constituye una práctica histórica, cultural y socioproductiva en la provincia. Es un movimiento regulado por el ritmo cíclico de las estaciones, al que se ajustan las unidades domésticas de producción. El traslado se produce de zonas de invernada a zonas de veranada, con la estrategia de complementación de la productividad de los recursos naturales entre ambas, lo que permite el descanso y la recuperación del pastizal natural (principal fuente de forraje para el ganado), y la preservación del agrosistema en su conjunto.