Se viene el clásico

El Ruca Che como escenario de dos historias del básquet femenino

Iara Parra y Martina Gutiérrez son dos jóvenes neuquinas que tienen el privilegio de defender a sus clubes, Independiente y El Biguá, y además se dan el lujo de ser locales en el Estadio Ruca Che. Este domingo 22 de marzo se enfrentan desde las 21.
viernes 20 de marzo de 2026

La historia empieza lejos del ruido de las tribunas y las hinchadas, en esos primeros pasos donde el deporte todavía es juego, descubrimiento y deseo. En Villa El Chocón, Iara Parra probó el básquet casi por curiosidad, cuando la disciplina recién comenzaba a tomar forma en su pueblo. En otro punto de la provincia, en Plottier, Martina Gutiérrez también fue pasando de deporte en deporte, hasta que encontró en la pelota naranja un lugar del que no se fue más.

Hoy, con 24 y 21 años, sus caminos se consolidan en la élite del básquet femenino argentino. Iara viste la camiseta del Club Independiente de Neuquén; Martina defiende los colores del Club El Biguá. Distintos equipos, distintas historias, pero una misma esencia: el orgullo de representar a la provincia, la pasión por el juego y el compromiso con el equipo deportivo.

Ambas son parte de una generación que empuja el crecimiento del básquet femenino neuquino, un escenario que no deja de expandirse. “Las formativas son la clave”, asegura Iara que, además, transita el último año del profesorado de Educación Física, pensando ya en seguir ligada al deporte el día de mañana.

“Arranqué a jugar al básquet para probar algo distinto que se había implementado en el pueblo y después no paré más hasta el día de hoy”, señaló, confirmando que el básquet femenino está en pleno crecimiento. “Cada día se ven más niñas jugando y entrenando en las canchas, lo cual es una alegría inmensa. Sumado a esto, la provincia tiene dos equipos de liga nacional, lo cual no es menor, y por eso creo que es un muy bueno el desarrollo del básquet neuquino”, sostuvo.

La joven deportista la tiene clara: “Jugar de local en el Ruca Che es un privilegio. Nunca había tenido la posibilidad de hacerlo en un estadio tan grande como el nuestro, así que es una alegría poder representar al club Independiente y a la provincia allí”.

Por otro lado, pero con la misma convicción, Martina también destaca al deporte como puntapié para la formación y el acceso a más oportunidades. Base del Club El Biguá, proyecta su futuro con la pelota como guía: quiere seguir creciendo, sumar experiencia y animarse, incluso, a salir de su zona de confort para probar nuevos desafíos.

Empezó a jugar a los 10 años y desde ahí no paró: pasó por Centro Español de Plottier y, luego, llegó a su club actual. “El básquet femenino en la provincia está bien, muchos clubes, muchas chicas, bastante competencia y ahora con los dos equipos neuquinos jugando la liga nacional, lo cual permite tener más visibilidad en lo profesional. Mis expectativas en mi carrera deportiva son claras: quiero jugar mucho, aprender y sobre todo foguearme en esto que es la liga”, asegura la joven, quien además estudia Seguridad e Higiene.

Dos deportistas, dos historias, una misma convicción: el camino recién empieza. Y ese camino hoy las encuentra en un mismo punto: el Estadio Ruca Che, un escenario que para ambas representa mucho más que una cancha. Es el símbolo de un salto de calidad, de la posibilidad de jugar en un espacio de alto nivel y de seguir consolidando al básquet femenino en la agenda deportiva de la provincia. Un Ruca Che que, de la mano del Gobierno provincial,  avanza a pasos firmes con nuevas obras, para jerarquizar el deporte y generar las condiciones para estar a la altura de lo que el deporte neuquino viene demostrando.

Este 22 de marzo, esas dos historias que crecieron en paralelo se cruzarán dentro de la cancha. Independiente y Biguá protagonizarán un nuevo clásico neuquino en la Liga Nacional Femenina, en un duelo que promete intensidad, talento y emoción.

Será más que un partido: será el reflejo de un proceso que viene creciendo, de dos equipos que compiten en la máxima categoría y de una provincia que empieza a consolidarse como protagonista en el mapa del básquet femenino argentino.

Con el público como testigo, este fin de semana ambas deportistas volverán a hacer lo que hacen desde chicas: correr, competir y dejarlo todo. Esta vez, cada una desde su lado de la cancha, pero unidas por algo que no cambia: la pasión.

El clásico neuquino

En la Liga Nacional Femenina de Básquet, la máxima categoría del país, Neuquén tiene un dato que no pasa desapercibido: cuenta con dos equipos compitiendo al más alto nivel, el Club El Biguá y el Club Independiente.

Ambos representan a la provincia en la Conferencia Sur, donde comparten competencia con Berazategui, El Talar, Ferro, Lanús, Obras, Rocamora y Unión Florida. Y los dos tienen como casa un mismo escenario: el Estadio Ruca Che, que se consolida como sede del básquet femenino de élite en la región.

En ese contexto, el próximo 22 de marzo volverán a encontrarse en una nueva fecha de la fase regular. Aunque ya se enfrentaron previamente y vienen disputando sus compromisos como locales en el Ruca Che frente a otros equipos de la liga, este cruce empieza a transformarse en un clásico neuquino. La consolidación de dos clubes deportivos que hoy compiten en igualdad de escenario y categoría, elevando el nivel del básquet femenino en la provincia. 

 

El Ruca Che como escenario de dos historias del básquet femenino
El Ruca Che como escenario de dos historias del básquet femenino
El Ruca Che como escenario de dos historias del básquet femenino
El Ruca Che como escenario de dos historias del básquet femenino
El Ruca Che como escenario de dos historias del básquet femenino
El Ruca Che como escenario de dos historias del básquet femenino
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