Es un prototipo financiado parcialmente a través de una convocatoria pública para proyectos de desarrollo tecnológico que hizo el Gobierno neuquino.

Emprendedores neuquinos lograron fabricar el prototipo de una máquina semiautomática para la producción de ladrillos compactados de suelo-cemento que se secan naturalmente y no necesitan cocción en horno.

El proyecto había sido postulado a una convocatoria pública de proyectos de modernización y desarrollo tecnológico que hizo la subsecretaría del Copade–dependiente del ministerio de Desarrollo Territorial- y resultó seleccionado en 2012 para su financiamiento parcial. Recientemente el área de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Provincia realizó una auditoría en la cual certificó la finalización técnica del proyecto.

Damián Campos es el joven ingeniero que soñó con esta máquina, junto con su compañero Guillermo Martín, cuando aún estudiaba en la Universidad Nacional del Comahue. “La experiencia de acceder a este financiamiento provincial fue altamente gratificante para nosotros –aseguró- debido a que pudimos materializar un proyecto que se inició cuando cursamos la asignatura `Proyecto de Máquinas´ de la carrera de Ingeniería Mecánica de la UNCo. El financiamiento fue el disparador para tomar la decisión de concretar el proyecto y no dejarlo olvidado en los papeles.”

La operatoria en cuestión se fondeó con el recupero de créditos otorgados anteriormente mediante la Ley Nacional 23.877 de Promoción y Fomento de la Innovación Tecnológica. Fue lanzada desde el Copade por ser la autoridad provincial de Ciencia, Tecnología e Innovación y fijó un periodo de gracia de tres años para proyectos dedicados al desarrollo tecnológico. Además, estableció ciertas pautas para acceder al financiamiento; entre ellas, que habría un monto máximo a financiar por proyecto (de hasta 60 mil pesos) y que la cifra solicitada no podría exceder el 70 por ciento del costo total del proyecto, siendo el beneficiario quien debía aportar la suma restante.

En esa convocatoria el Banco Provincia del Neuquén (BPN) ofició como agente financiero y la Fundación para el Desarrollo Regional de la Universidad Nacional del Comahue (Funyder) evaluó las iniciativas presentadas. La metodología de entrega fue mediante concurso público de proyectos para asignar los recursos de la mejor manera posible.

“El dinero del crédito se utilizó para financiar parcialmente la compra de las piezas que componen el bastidor de la máquina, el molde, equipo hidráulico y sistema de automatización”, explicó Campos tras cumplimentar todas las inversiones necesarias para dar por terminado el proyecto.

Características

La máquina fue construida en su taller, y el equipo de trabajo construyó la estructura soldada, se ocupó del ensamblaje y el ajuste de los distintos componentes. Las operaciones tecnológicas de las piezas fueron realizadas en tornerías y empresas metalúrgicas de la zona y el equipamiento hidráulico fue adquirido a una empresa de Buenos Aires. Para la automatización de la máquina se solicitó la colaboración de una firma de ingeniería especializada, radicada en la zona. Los componentes electrónicos son de origen importado.

La modularidad de la máquina permite que se adapten distintos moldes para fabricar las diferentes medidas de ladrillos normalizados.

“Como principal ventaja, el ladrillo obtenido es ecológico”, aseguró Campos y explicó que “requiere menos energía para su fabricación y no necesita cocción por lo que se elimina la quema de leña, metodología muy usada en los hornos ladrilleros de la zona”. Agregó que “además, se obtienen ladrillos de muy buena terminación superficial y de tolerancias dimensionales óptimas al ser moldeados, lográndose uniformidad de las piezas y, al ser más compacto, tiene mejores propiedades térmicas”.

La máquina se encuentra actualmente en la etapa de prueba y ajuste final del sistema de automatización. Paralelamente se están realizando pruebas relacionadas con la mezcla suelo-cemento que mejor se adapta para la zona, teniendo en cuenta que se debe encontrar la óptima relación entre el tipo de suelo utilizado, porcentaje en peso de cemento, grado de humedad de la mezcla y fuerza de compactación.

“El sector (de la construcción) ha demostrado interés en la máquina durante charlas informales. Una vez terminado el período de prueba y adaptación de la máquina, nos gustaría buscar socios estratégicos para poner en funcionamiento una planta piloto. Como tareas paralelas debemos iniciar los trámites de patentamiento y generar un plan de comercialización”, indicó el joven ingeniero, para quien “la experiencia de acceder al programa de financiamiento provincial fue altamente gratificante”.

“El financiamiento fue el disparador para tomar la decisión de concretar el proyecto y no dejarlo olvidado en los papeles. Entre las posibilidades latentes que cuenta el proyecto creemos como importantes las de tecnificar y mejorar las condiciones laborales de la fabricación de ladrillos, que tiene un gran potencial económico en la zona”, concluyó.