La vicegobernadora viajará a diputados de distintos bloques. En Medellín se interiorizarán sobre la experiencia para combatir la violencia a través de políticas públicas de inversión social.

La vicegobernadora Ana Pechen viajará a la ciudad de Medellín, Colombia, junto con seis diputados de distintos bloques, con el objetivo de conocer la experiencia que se desarrolla en esa ciudad para combatir la violencia a través de políticas públicas de inversión social. La agenda incluye reuniones en Medellín y Bogotá que se desarrollarán desde el 17 al 21 de marzo.

La intención es conocer en detalle el programa que se aplica en esa localidad desde 2004 y que logró mejorar notablemente la convivencia, la inclusión social y el fortalecimiento de lo público a través de una fuerte inversión social en educación, cultura, deportes y desarrollo urbanístico de las zonas más vulnerables.

El cronograma fue organizado por el embajador argentino en Colombia, Celso Jaque, y la Agencia para la Cooperación Internacional (ACI). La comitiva estará integrada por los diputados Silvia De Otaño (MPN- presidenta de la comisión de Educación), Ricardo Rojas (MID – presidente de la comisión de Desarrollo Humano y Social), Manuel Fuertes (NCN), María Angélica Carnaghi (MPN), Pamela Mucci (FyPN) y Amalia Jara (PJ).

Las actividades que se realizarán en Medellín incluyen la presentación del programa de transformación de la ciudad y la estrategia de internacionalización liderada por la ACI; el plan de ciencia, tecnología e innovación; la red de bibliotecas de la ciudad; visitas al Instituto de Deportes y Recreación y la secretaría de Inclusión Social y Familia; y un recorrido por el sistema metro, el proyecto urbano integral, y los íconos de transformación social y urbana. En tanto, en Bogotá habrá reuniones con autoridades de la Embajada de Argentina en Colombia; visitas al Instituto Distrital de Patrimonio Cultural y a la secretaría de Cultura, Recreación y Deportes; más una reunión con la directora Red de Bilbiotecas.

Recuperación de Medellín

Con políticas de equidad, Medellín –que supo tener la mayor tasa de homicidios del mundo- se transformó en la ciudad con mejor calidad de vida de Colombia. En un lapso de 20 años logró disminuir los homicidios en un 90 por ciento y pasó de tener 382 muertes violentas por cada 100 mil habitantes en 1991 a registrar 38 por cada 100 mil habitantes.

Las principales medidas consistieron en recuperar el espacio público; crear y mejorar espacios verdes, escuelas, bibliotecas y centros culturales; e invertir en infraestructura y movilidad para los barrios más pobres de la ciudad.

Un ejemplo paradigmático fue la recuperación del jardín botánico, donde se decidió invertir 555 mil dólares anuales para garantizar la entrada libre de los ciudadanos. Tal resolución permitió incrementar los visitantes de 30 mil por año (cuando se cobraba entrada) a 3,5 millones. Otro ejemplo es que la zona de viviendas sociales tiene mejores indicadores de espacio público por habitante que la de los sectores con alto poder adquisitivo. También se invirtió en parques, andenes, mobiliarios, bancos, árboles, vías peatonales, líneas de metro, tranvías y otros medios de transporte. Todo en las áreas más excluidas de Medellín.

Al mismo tiempo, se impulsaron proyectos de intervención en los barrios más pobres y se fortaleció la sociedad civil organizada, involucrando a ONG’s, organizaciones comunitarias, veedores ciudadanos de la gestión pública y mesas intersectoriales, entre otros actores. Todas estas acciones llevaron a que el año pasado Medellín fuese elegida por el Wall Street Journal como la ciudad más innovadora del mundo.

Un punto central del plan fue la democratización del acceso a bienes y servicios públicos esenciales como la educación, la seguridad alimentaria, el transporte y la vivienda, con el objetivo de garantizar y restituir los derechos de la población y potenciar sus capacidades en igualdad de oportunidades. Todas estas medidas fueron acompañadas por un manejo transparente de los recursos que permitieron fortalecer la institucionalidad y el sentido de lo público. También por la asignación presupuestaria en áreas claves para el desarrollo social. Por caso, entre 2004 y 2011 se destinó el 5 por ciento del presupuesto anual a la secretaría de Cultura.

La política cultural fue fundamental para el fortalecimiento de la sociedad, la participación ciudadana, la formación de cultura política y la construcción de nuevos referentes. La cultura dejó de ser un privilegio y pasó a ser un derecho, orientado a empoderar a los ciudadanos para que puedan desarrollar proyectos transformadores de su realidad individual o colectiva

El proceso de transformación lo inició Sergio Fajardo, un profesor de matemáticas sin ninguna experiencia en política antes de ser elegido como alcalde de la ciudad durante el período 2004-2007. Luego, Alonso Salazar –cofundador con Fajardo del Movimiento Compromiso Ciudadano- continuó con esa línea de trabajo durante su gestión en la alcaldía entre 2007 y 2011.