A través del Observatorio Vial, la subsecretaría de Seguridad recolecta información para tener una radiografía acertada de la siniestralidad y para la planificación de los operativos preventivos.

Un informe publicado el mes pasado por la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) indicó que Neuquén es la novena provincia con menor cantidad de accidentes fatales de tránsito del país. Desde enero hasta agosto de este año, en el territorio neuquino se registraron 1.733 siniestros viales, con 3.797 personas involucradas. En los 36 siniestros viales con víctimas fatales que sucedieron durante los primeros ocho meses de 2021 fallecieron 42 personas. En 2019 por el mismo motivo se registraron 84 víctimas fatales, en tanto que en el 2020, año de plena pandemia y con cuarentena, las víctimas fueron 51.

El Observatorio de Seguridad Vial lleva datos estadísticos de cada siniestro que permiten conocer los motivos, las consecuencias, el lugar, los vehículos involucrados, las edades, el momento del día y otros datos de interés para realizar una radiografía acertada de la siniestralidad.

“Desde el Observatorio se verifican absolutamente todos los datos de los siniestros viales, uno por uno, chequeando que esté bien cargada la información, discriminando el siniestro, el vehículo y la persona”, explicó el director de Seguridad Vial de la provincia, Lucas Gómez.

Agregó que “las estadísticas marcan el rumbo para la seguridad vial, porque sirven para planificar los operativos, generar políticas públicas y diseñar campañas de difusión y prevención”. Atropellos de animales, vuelcos, despistes, colisiones, alcoholemia, sobrepasos, todo está detallado y estudiado en el Observatorio Vial.

También se puede saber que los siniestros viales en ruta se dan principalmente por sobrepaso y exceso de velocidad, mientras que en la ciudad el principal factor es la distracción con dispositivos móviles.

Creado en 2015 pero modernizado y puesto en valor en el último tiempo, este organismo dependiente de la subsecretaría de Seguridad tiene un rol esencial en los esfuerzos que realiza la provincia para bajar la siniestralidad: no sólo recolecta y procesa los datos sobre los incidentes viales que ocurren, sino que además sus conclusiones orientan la planificación de la seguridad vial en las ciudades y rutas neuquinas.

Como ejemplo de esto, la responsable del Observatorio, Paula Prado, explicó que “el último Operativo Nieve se pensó en función de los datos recolectados. Hicimos un análisis cuantitativo de las zonas turísticas más críticas, y en base a eso Seguridad Vial planificó el trabajo”.

La tarea requiere un chequeo permanente y un entrecruzamiento de datos. La información de los siniestros es recolectada a través del Sigisvi (Sistema Integral de Gestión de la Información de Seguridad Vial), donde la Policía del Neuquén realiza la carga de cada siniestro vial en el que interviene.

Desde este sistema informático, donde la carga resulta muy ágil, el Observatorio recolecta el dato, al que luego tendrá que procesar para que se convierta en información. “Si esa información no es materia de consulta no sirve. Venimos trabajando para que el observatorio pueda ver más allá del siniestro vial. Por ejemplo, que pueda incorporar datos de RTO, alcoholemia, infracciones”, indicó Gómez.

Otras dimensiones de análisis

Si bien las estadísticas y la interpretación de los datos duros marcan el rumbo de la seguridad vial en la provincia, hay otros dos factores que son tenidos en cuenta a la hora de pensar los operativos y las acciones en el territorio: los fenómenos climatólogicos y el turismo.

Como muestra de la incidencia del clima en la Seguridad Vial, y siempre basándose en las estadísticas, Gómez explicó que en invierno los siniestros viales tienen que ver con despistes y choques, mientras que en verano se dan por altas velocidades y por sobrepasos en zonas ciegas. “En el invierno el despliegue es en las zonas donde se forma hielo y donde se acumulan nieve y en verano nos ubicamos en las zonas de rectas, por ejemplo, en la Planta Industrial de Agua Pesada de Arroyito o en la del zoológico de Bajada Colorada, donde sabemos que van a haber altas velocidades. Cuando divisan los móviles y los conos, los conductores empiezan a ir más despacio”, precisó.

El turismo también es un factor determinante, dado que implica despliegues especiales los fines de semana largos, también durante las temporadas de invierno y verano, y siempre teniendo en cuenta la afluencia de personas que en muchos casos no conocen el terreno. La comunicación permanente con Vialidad, Policía, y con la AIC también hacen a la planificación del trabajo.

Desde la AIC les avisan que puede entrar una nevada, y Seguridad Vial monta los móviles en zonas conflictivas con un día de anticipación. Si hay mucha nieve cortan la ruta, en coordinación con la Policía. Cuando Vialidad limpia las rutas y da el aviso de apertura, se liberan los caminos con acompañamiento en forma de convoy: “Los alineamos en fila con un móvil en el medio de la ruta”, explicó Gómez, quien agregó que con esta metodología “este invierno conseguimos que no haya despiste en estos procedimientos”.

El convoy también se realiza en Pino Hachado, cuando se cortan los pasos fronterizos y se acumulan más de cien camiones. Además, en contacto permanente con Transporte de Pasajeros y la CNRT, cuando el tiempo no acompaña se paraliza la salida de colectivos de larga distancia. En estos dispositivos se incorporan los profesionales y móviles de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, que también aportan recursos para cubrir más zonas en rutas de manera simultánea.