Museo Olsacher
El bivalvo jurásico que esperó cuatro décadas para tener identidad
Hace aproximadamente 181 millones de años, cuando las aguas del océano Pacífico comenzaron a ingresar sobre el actual territorio neuquino, el paisaje era muy diferente al que conocemos hoy. En aquellos tiempos, un mar cálido y bien iluminado cubría buena parte de la región y daba lugar a una comunidad marina muy abundante, integrada por moluscos y corales.
En ese ambiente se desarrolló el Opisoma romeroi, un bivalvo de gran tamaño, con una concha carbonática particularmente gruesa, que podía alcanzar hasta 18 centímetros de longitud y vivía asentado sobre los fondos marinos.
La llegada del mar encontró un territorio marcado por fuertes contrastes en su relieve y composición geológica. Algunos de los sectores topográficos más elevados pudieron quedar parcialmente expuestos, formando pequeñas islas rodeadas por aguas poco profundas.
En ese escenario, las condiciones de temperatura e iluminación favorecieron el desarrollo de una importante diversidad de organismos marinos, entre ellos este singular bivalvo que millones de años después sería recuperado por la investigación paleontológica.
La historia de su descubrimiento, sin embargo, es mucho más reciente. Los primeros registros se remontan a mediados de la década de 1980, hace aproximadamente 40 años, cuando Francisco Romero encontró los ejemplares que posteriormente permitirían identificar esta especie de bivalvo fósil de hasta 18 centímetros de longitud.
Por entonces, Romero se desempeñaba como director del Museo Carmen Funes de Plaza Huincul. A partir del vínculo entre el Museo Carmen Funes y el Museo Olsacher, algunas de las piezas fueron enviadas a Zapala para su estudio.
Desde allí, uno de los ejemplares fue derivado al Museo de La Plata, en la provincia de Buenos Aires. Años más tarde, el propio MOZ realizó nuevas recolecciones en el área del hallazgo, incorporando más material para su análisis y conservación.
La rareza de los fósiles y sus características particulares hicieron que durante muchos años los investigadores no pudieran determinar con certeza la identidad de este bivalvo. Su singularidad mantuvo abierto el interrogante científico durante décadas, hasta que a principios de este año un nuevo estudio permitió finalmente resolver su clasificación: los ejemplares corresponden a un representante del género Opisoma, y fueron reconocidos como una nueva especie, denominada Opisoma romeroi en homenaje a su descubridor.
Cuatro décadas después de haber sido encontrados, aquellos fósiles sumaron un nuevo capítulo a la historia geológica y paleontológica de Neuquén. Hoy, los ejemplares se encuentran en exposición y resguardo en el Museo Olsacher, donde permiten acercarse a una época en la que los mares jurásicos cubrían la región y albergaban comunidades de organismos que dejaron sus huellas en las rocas.
Se trata de una pieza que reúne dos historias: la de un antiguo habitante de los mares neuquinos y la de un hallazgo que necesitó 40 años para revelar su identidad científica.
Las personas interesadas en obtener más información pueden ingresar a la web: www.museoolsacherzapala.blogspot.com; comunicarse por e-mail: mozapala@yahoo.com.ar; o por Tel: +54 (02942)422928.
El museo se encuentra en Ejército Argentino y Etcheluz, en la ciudad de Zapala; y los horarios de visita del museo son de lunes a viernes de 9 a 19.30.