2026-10-19

Ambiente y conservación

Las Áreas Naturales Protegidas de Neuquén también son aulas a cielo abierto

Los guardaparques desarrollan actividades educativas con estudiantes, docentes, guías turísticos y comunidades de distintas localidades de la provincia. A través de caminatas, talleres y experiencias de restauración, promueven el conocimiento de la biodiversidad y el patrimonio cultural neuquino.

Las Áreas Naturales Protegidas (ANP) de Neuquén cumplen un papel fundamental en la conservación de los ecosistemas, las especies y los paisajes de la provincia. También son espacios de aprendizaje donde estudiantes, docentes, vecinos y visitantes pueden conocer de primera mano la biodiversidad y el patrimonio natural y cultural del territorio.

A través de charlas, caminatas interpretativas, visitas guiadas, talleres, salidas de campo y experiencias de restauración ecológica, los guardaparques desarrollan un trabajo sostenido de educación ambiental que permite acercar el conocimiento de la naturaleza a públicos de distintas edades y procedencias.

Estas actividades, impulsadas desde las distintas áreas protegidas de la provincia, buscan fortalecer el vínculo de las comunidades con su entorno y promover una participación activa en su conservación.

Tromen: una experiencia que lleva casi dos décadas

Una de las experiencias más significativas se desarrolla en el Área Natural Protegida Tromen, donde las actividades educativas comenzaron hace aproximadamente dos décadas, a partir de una charla sobre aves solicitada por una escuela primaria.

Desde entonces, el trabajo se fue ampliando y consolidó un vínculo permanente con instituciones educativas de gran parte del norte neuquino.

Desde 2008, se estima que más de 25 mil personas participaron de actividades educativas y visitas guiadas en esta área protegida, entre estudiantes de distintos niveles, docentes, universitarios, adultos mayores, informantes turísticos, guías, organizaciones sociales y vecinos de localidades cercanas.

La experiencia de Tromen refleja el alcance que puede adquirir la educación ambiental cuando se sostiene en el tiempo y se integra al trabajo cotidiano de conservación.

Aprender desde el territorio

Cada área protegida desarrolla propuestas adaptadas a las características de su ambiente y de las comunidades con las que trabaja.

En Chañy y Batea Mahuida, las actividades incorporan una dimensión cultural vinculada con el valor ancestral del pehuén y su relación con la cultura y la cosmovisión del pueblo Mapuche. A través de experiencias de identificación de flora y fauna, recolección y siembra de semillas, los participantes conocen tanto las características de los ecosistemas como los saberes asociados al territorio.

En el Área Natural Protegida Copahue, la educación ambiental también se convierte en una herramienta de restauración ecológica. Estudiantes y docentes participan de experiencias que incluyen la siembra de piñones de pehuén, acciones para contener cárcavas y propagación de gramíneas nativas.

Además, se realizan jornadas con vecinos de Caviahue para la recolección de semillas y la siembra de especies autóctonas, junto con talleres de compostaje urbano.

En Cañada Molina, los recorridos interpretativos con contingentes escolares se complementan con proyectos que integran conservación, cultura y participación comunitaria. Entre ellos se encuentra “Cabalgando en busca de las Semillas Originarias”, una experiencia desarrollada junto a estudiantes de la Escuela Primaria Forestal nº 162, que combina recorridos a caballo, reconocimiento del territorio y recolección de semillas nativas.

Una tarea que también fortalece al turismo

El trabajo educativo de los guardaparques también alcanza a quienes desarrollan actividades vinculadas con el turismo en las áreas protegidas.

En Copahue se realizan capacitaciones destinadas al personal de información turística sobre biodiversidad, geología, zonificación, senderos, seguridad y normativa.

Por su parte, en Epu Lauquen, los guardaparques participan en la formación de guías de 4x4, senderismo y guías de sitio, aportando conocimientos fundamentales para el desarrollo de actividades turísticas vinculadas con el patrimonio natural.

Estas experiencias permiten fortalecer la preparación de quienes reciben y acompañan a los visitantes, promoviendo un mayor conocimiento de los ambientes y de las pautas necesarias para su conservación.

Guardaparques que enseñan a conservar

La educación ambiental constituye una dimensión central del trabajo que realizan los guardaparques neuquinos. Su conocimiento cotidiano del territorio les permite transformar cada sendero, cada especie y cada paisaje en una oportunidad para aprender.

La tarea incluye también la elaboración de materiales educativos, como cuentos, juegos didácticos, guías de identificación de flora y fauna y recursos sobre las características geológicas y ecológicas de las áreas protegidas.

De esta manera, las propuestas educativas no se limitan a transmitir información sobre la naturaleza. También permiten comprender el funcionamiento de los ecosistemas, reconocer su valor, identificar las amenazas que enfrentan y fortalecer el vínculo entre las comunidades y los ambientes que las rodean.

Desde una charla en una escuela hasta una caminata interpretativa o una jornada de restauración, las Áreas Naturales Protegidas de Neuquén ofrecen experiencias que acercan el conocimiento del territorio a nuevas generaciones y promueven el compromiso con su conservación.

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