2026-10-13

Vinos, gastronomía y turismo

Vino a la Montaña celebró una exitosa edición con sabores patagónicos en San Martín de los Andes

La segunda edición reunió durante dos jornadas a bodegas de Neuquén, Río Negro y Chubut, productores regionales, sommeliers, referentes gastronómicos y amantes del vino. Degustaciones, masterclasses y maridajes colmaron los salones del Loi Suites Chapelco Hotel y consolidaron al encuentro como una vidriera para los vinos y sabores de la Patagonia.

Copas en alto, etiquetas por descubrir y productos de distintos rincones de la Patagonia fueron parte de un fin de semana que tuvo al vino como gran protagonista. La segunda edición de Vino a la Montaña cerró con una destacada convocatoria en San Martín de los Andes, donde productores, especialistas y visitantes compartieron dos jornadas dedicadas a conocer, degustar y poner en valor la producción regional.

Los salones del Loi Suites Chapelco Hotel recibieron durante sábado y domingo a bodegas de Neuquén, Río Negro y Chubut, productores de truchas, quesos y chocolates, representantes de restaurantes y vinotecas, sommeliers y público interesado en descubrir las diferentes expresiones que adquiere el vino en la Patagonia.

La propuesta combinó degustaciones, presentaciones de bodegas, masterclasses y experiencias de maridaje. Pero, sobre todo, generó un espacio de encuentro directo entre quienes producen y quienes disfrutan del vino, permitiendo conocer las historias, los territorios y el trabajo que existe detrás de cada etiqueta.
 
El intercambio de saberes y sabores atravesó las dos jornadas. Hubo brindis, nuevos descubrimientos y relatos de proyectos nacidos en distintos puntos de la región que comparten una característica: la búsqueda de productos de alta calidad y con una fuerte identidad patagónica.
 
La apertura oficial contó con la participación del secretario de Turismo de San Martín de los Andes, la vicepresidenta de la Asociación Hotelera Gastronómica de la ciudad, la gerente de NeuquénTur y responsables del Loi Suites Chapelco Hotel, quienes acompañaron a la organización en el brindis inaugural.

Trece bodegas y un recorrido por la Patagonia

Un total de 13 bodegas formaron parte de esta segunda edición: Videla Dorna, Damajuanita, Tierra del Viento, Familia Dellanzo, Patritti, Terra Indómita, Cutral Co, Familia Schroeder, Mabellini Wines, Familia Aicardi, Finca del Limay, Estancia Chimehuín y Viñas de Huancache.

La presencia de establecimientos de Neuquén, Río Negro y Chubut permitió realizar un verdadero recorrido por el mapa vitivinícola patagónico, desde regiones productoras consolidadas hasta proyectos más recientes que están ampliando las fronteras de la actividad.

Neuquén tuvo una participación destacada, no solamente a través de sus bodegas, sino también mediante sus especialistas y productos regionales.

Uno de los ejes de la programación fue precisamente la difusión de la vitivinicultura provincial, con actividades encabezadas por Embajadores del Vino Neuquino, distinguidos por el Gobierno provincial con el Sello de la Gastronomía Neuquina.

La sommelier y docente Daniela Hernández brindó una masterclass dedicada a la vitivinicultura neuquina, mientras que Sergio Landoni, primer Embajador del Vino Neuquino, presentó las diferentes regiones productoras de la provincia, sus características y la diversidad de emprendimientos que impulsan el crecimiento de la actividad.

También participó Patricia Araya, con una presentación dedicada a los vinos de Río Negro, mientras que bodegas como Estancia Chimehuín acercaron su experiencia de vitivinicultura cordillerana y Videla Dorna compartió las particularidades de su proyecto en el Valle Medio.

De la copa al plato: sabores con identidad neuquina

El éxito del encuentro también estuvo acompañado por la gastronomía. Los vinos encontraron en los productos regionales aliados ideales para mostrar que la identidad patagónica puede expresarse tanto en una copa como en un plato.

Las truchas provenientes de Alicurá fueron protagonistas de las experiencias de maridaje presentadas por Kaizen, acompañadas por Chardonnay y Pinot Noir. A ellas se sumaron los quesos de Las Vertientes, elaborados en Junín de los Andes, y los chocolates de La Vieja Aldea, de San Martín de los Andes.

El brindis de bienvenida combinó Chardonnay Estate de la Bodega Municipal de Cutral Co con queso Raclette de Las Vertientes, mientras que otra de las experiencias propuso descubrir la relación entre chocolates y vinos de la mano de Guadalupe Bohigues y Sergio Landoni.

El cierre estuvo a cargo de Familia Schroeder, con una selección de sus vinos.

De esta manera, Vino a la Montaña permitió reunir en un mismo lugar producciones provenientes de distintos puntos de Neuquén y demostrar las posibilidades que surgen cuando vino, alimentos regionales y gastronomía se integran en una experiencia pensada para residentes y turistas.

El vino también invita a viajar

La elección de San Martín de los Andes como escenario volvió a reforzar otro de los objetivos del encuentro: vincular la producción vitivinícola con el turismo.

En uno de los principales destinos turísticos de Neuquén, las bodegas tuvieron la posibilidad de encontrarse cara a cara con visitantes, referentes gastronómicos, sommeliers y actores relacionados con la actividad, generando oportunidades de difusión, vinculación y comercialización.

Así, detrás de cada degustación también apareció una invitación a conocer los territorios donde nacen esos vinos: los valles, la estepa y la cordillera, junto con las personas y emprendimientos que están construyendo una identidad vitivinícola propia en la Patagonia.

La feria contó con el acompañamiento de NeuquénTur SE y el apoyo de Andina Cambio, Kaizen Truchas Patagonia, La Vieja Aldea, Wine Bar de Paihuen, Patagonia Solar, Transportes Imaz, Cristalmet Aberturas de Alta Prestación y Franklin Ravelo Bienes Raíces.

Con salones colmados, 13 bodegas participantes y una nutrida agenda de degustaciones y experiencias, Vino a la Montaña cerró su segunda edición afianzándose como un espacio de encuentro y promoción para la vitivinicultura patagónica.

Entre copas, historias y sabores, San Martín de los Andes volvió a demostrar que el vino puede ser mucho más que un producto: también es territorio, gastronomía, turismo y una puerta de entrada para descubrir la diversidad productiva de Neuquén y de toda la Patagonia.

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