Acompañamiento a jóvenes emprendedores
Aprendió con tutoriales, recibió un crédito y hoy dirige su propio emprendimiento
“Tinta y Calma” es el nombre del emprendimiento que lleva adelante Luna Huerta en el barrio Atahualpa II de la capital neuquina. Desde hace pocas semanas trabaja en distintos pedidos de papelería creativa que de a poco empiezan a llegar.
Ya estrenó su cuenta de negocio en Tik Tok, donde también suele ver videos en vivo para aprender nuevas ideas en diseño y elaboración de piezas decorativas.
Es autodidacta: a través de videos en redes sociales y otros que compró aprendió el oficio. “No me gusta quedarme quieta”, explicó como el impulso que la llevó a generar los distintos emprendimientos que ya concretó.
Tiene 29 años, y una familia compuesta por su pareja y dos hijos, uno de 10 años y otro de 10 meses. Cuando duerme el bebé, es el momento para empezar o terminar los pedidos.
Contó que ya tenía “todo en el carrito” en una conocida plataforma de comercio electrónico, cuando el mes pasado resultó beneficiaria de un crédito que el gobierno provincial otorga a jóvenes emprendedores que, como ella, quieran empezar un emprendimiento propio o necesiten dar un salto de crecimiento.
Con el préstamo compró todo lo necesario para empezar a diseñar y a imprimir las primeras agendas y cuadernos escolares, entre otros productos.
Se equipó con una computadora, plastificadora, perforadora, impresora y una cortadora de vinilo, además de distintos insumos de impresión. También mobiliario, como una biblioteca, un escritorio y una silla. El crédito que recibió fue de $3.299.000.
“He visto muchos videos en redes de chicas haciendo papelería creativa y me encantó, me doy maña para hacer cualquier cosa. Para los cumpleaños, por ejemplo, me gusta hacer la decoración a mano”, explicó.
Acompañar a diario el crecimiento de sus hijos, y también brindar apoyo a su mamá, es otro de los principales motivos por el que decidió dar continuidad a su inclinación por emprender que combina con su trabajo en relación de dependencia.
“Me pareció una buena salida laboral, tengo a mi hijo en la primaria y cuando le piden un cuadernillo, puedo decirles a los padres también y puedo hacerlos yo”, remarcó.
“También empecé a hacer algunas agendas para conocidos de la Iglesia donde va mi mamá, y ayer una compañera de trabajo me pidió un cuaderno de comunicaciones para su hija”, describió entusiasmada sobre la demanda de trabajo que afronta. Para ella, emprender significa “depender del propio tiempo y de las ganas que uno le pone para vender”.
Contó que “Tinta y Calma” remite a la impresión y a “la comodidad de estar en casa, tranquila haciendo las cosas”.
“Siempre emprendí, más que nada, en cocina, hice para vender pan casero, empanadas, rosquitas y tortas”, describió.
“Cuando tenía el emprendimiento de pastelería, mi hijo esperaba los `palitos’ de la batidora para comer la crema”, recordó.
El crédito al que accedió le fue otorgado dentro del programa “Inclusión Financiera para Juventudes”, que asigna préstamos de hasta cinco millones de pesos. Cuenta con el acompañamiento técnico de la subsecretaría de Juventud del ministerio de Juventud, Deportes y Cultura, y la asistencia financiera del Instituto Autárquico de Desarrollo Productivo (IADeP).
“Estuvo re buena la orientación”, opinó sobre el acompañamiento que recibió por parte de la subsecretaría de Juventud durante el proceso de postulación.
Para su negocio ya piensa en los próximos pasos: “En el caso que me vaya bien, que yo creo que sí, hay que ponerle ganas nomás; si me va bien me gustaría el día de mañana ampliar el emprendimiento un poco más, pensaba en las impresoras 3D pero son costosas, así que será para cuando me las pueda comprar o cuando termine de pagar este crédito y pueda pedir otro”, proyectó, con ganas de ampliar su trabajo dentro del mismo rubro.
Apoyo financiero para jóvenes
“Yo les diría que encaren al crédito”, dijo Luna con seguridad.
Tras su experiencia, dejó como consejo a otros jóvenes emprendedores “que confíen porque sirve un montón, porque encima al tener los seis meses de gracia, uno tiene tiempo de decir ‘bueno, me organizo’ y todo se encamina, a pesar que lleva un tiempo estabilizarse con el emprendimiento, y ahí uno ya está preparado para empezar a pagar las cuotas”, explicó.
Los créditos del programa de “Inclusión Financiera” cuentan con seis meses de gracia, a una tasa de devolución diferencial. Durante el 2.025 y en lo que va del 2.026, se entregaron 374 créditos en el marco de este programa, con una inversión de $1.086.138.000.
“Me parecen excelentes los créditos, está muy bueno, yo los recomendé a un montón de personas que tienen su emprendimiento o que quieren emprender”, reveló.
El área de Emprendedurismo de la subsecretaría de Juventud realiza un trabajo de asesoramiento y orientación para el acceso a esta línea de financiamiento. Está disponible la línea de contacto 2996030154 y el correo juventudesemprendedorasnqn@gmail.com para consultas.