2026-09-04

Áreas Naturales Protegidas

Refugio de conservación natural y conexión ancestral en Chañy

El Área Natural Protegida Chañy conserva bosques de pehuén, lenga y ñire, además de una diversidad de ambientes que albergan especies de fauna de importancia para la conservación. El área también resguarda valores culturales vinculados a la presencia ancestral de la Comunidad Puel.

A orillas del lago Aluminé, entre bosques, montañas y cursos de agua, se encuentra el Área Natural Protegida Chañy, uno de los espacios que integran el patrimonio ambiental de la provincia del Neuquén. Está ubicada en el departamento Aluminé, a unos 15 kilómetros de Villa Pehuenia y 30 kilómetros de Moquehue.

El área fue creada en 1968 con el objetivo de proteger los bosques de pehuén (Araucaria araucana), una de las especies emblemáticas de los bosques andino-patagónicos. Con el paso del tiempo, la mirada sobre Chañy se amplió y actualmente su valor de conservación comprende una diversidad de ambientes, especies de flora y fauna, recursos naturales y elementos culturales presentes en el territorio.

El paisaje está dominado por cordones montañosos y por el valle del arroyo Chañy, que atraviesa el área y desemboca en el lago Aluminé. La altura máxima corresponde al Cerro Mocho, con 1.870 metros sobre el nivel del mar. Sus montañas, valles, mallines y laderas fueron modelados por la acción de los glaciares, los cursos de agua y otros procesos naturales, que dieron forma a un territorio de marcada diversidad.

Entre los cursos de agua se destaca el arroyo Chañy, considerado único en la zona por su caudal considerable. A lo largo de su recorrido presenta varios saltos y finalmente desemboca en el lago Aluminé.

La vegetación está compuesta principalmente por bosques de pehuén, junto con formaciones de lenga y ñire y sectores donde se desarrolla la caña colihue. En las zonas más bajas también se encuentran radal, ciprés de la cordillera y maitén. A medida que aumenta la altura, los bosques de lenga dan paso progresivamente a la estepa altoandina, conformando distintos ambientes en un mismo espacio protegido.

Esta diversidad ambiental se refleja también en la fauna. Entre las aves se encuentran el carpintero patagónico, la cachaña, la paloma araucana, el águila mora y la lechuza bataraz. Los ambientes acuáticos y de montaña constituyen además refugios para especies como el pato de los torrentes, el pato de anteojos y el cauquén común. Entre los mamíferos se destacan el pequeño y singular monito del monte y el chinchillón, asociado a los ambientes rocosos. Varias de estas especies tienen especial importancia para la conservación y forman parte de los valores naturales que el área busca proteger.

Chañy también posee un importante componente cultural. El área se encuentra en territorio utilizado ancestralmente por la Comunidad Puel, y el vínculo entre la comunidad y el territorio forma parte de los valores que se busca conservar. Prácticas tradicionales como el piñoneo y la trashumancia expresan formas de utilización del territorio transmitidas a través de generaciones. A esto se suman distintos sitios históricos y arqueológicos que testimonian la presencia y la relación histórica con este espacio.

Actualmente, dentro del área protegida no se desarrollan actividades recreativas ni se dispone de infraestructura turística. Durante el verano, sin embargo, se registra un uso espontáneo de algunos sectores de playa sobre el lago Aluminé, a los que se accede mediante embarcaciones a motor o kayak.

El cuidado y seguimiento de este patrimonio natural y cultural cuenta con la presencia permanente de guardaparques durante todo el año. Las tareas se adaptan a las condiciones y necesidades de cada estación. Durante primavera y verano se realizan monitoreos, tareas de conservación, asistencia a los visitantes y recorridos de control y vigilancia.

Durante el invierno, el trabajo de los guardaparques se orienta también al acompañamiento y asistencia de los pobladores que permanecen en el área. De este modo, su presencia sostenida permite realizar tareas de conservación y vigilancia, además de mantener un vínculo permanente con el territorio y con quienes desarrollan sus actividades allí.

El trabajo cotidiano de los guardaparques constituye así una parte fundamental de la gestión del Área Natural Protegida Chañy, tanto para el resguardo de sus bosques, cursos de agua y fauna como para el acompañamiento de las comunidades y pobladores vinculados históricamente con este territorio.

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