Día Mundial del Guanaco
Un símbolo de Neuquén con un rol clave en los ecosistemas
El guanaco (Lama guanicoe) forma parte del paisaje y de la identidad de la Patagonia. Su figura se recorta sobre las estepas, mesetas y ambientes cordilleranos de Neuquén, donde cumple una función fundamental para el equilibrio de los ecosistemas áridos y semiáridos.
Cada 23 de agosto se conmemora el Día Internacional del Guanaco, una fecha que comenzó a celebrarse en 2024 a partir de un consenso alcanzado por unas 40 organizaciones gubernamentales, académicas, representantes de comunidades indígenas y de la sociedad civil de países donde habita esta especie nativa.
La jornada invita a mirar al guanaco más allá de su valor como parte del patrimonio natural. Es un animal clave para la biodiversidad y un componente fundamental de los procesos ecológicos que sostienen los ambientes donde vive.
Un gran herbívoro de la estepa
El guanaco es un mamífero que puede alcanzar entre 1 y 1,20 metros de altura a la cruz y pesar aproximadamente entre 100 y 140 kilogramos. Su cuerpo presenta tonalidades amarronadas, con la cabeza más oscura y las partes ventrales y las patas de color más claro. Sus grandes orejas y su pequeña cola son otros de sus rasgos característicos.
Es un animal adaptado a las condiciones de la Patagonia y un corredor veloz: puede alcanzar aproximadamente los 59 kilómetros por hora.
Pero una de sus características más importantes está en su alimentación. Como herbívoro, consume principalmente pastos y, al cortarlos con sus fuertes dientes, deja las raíces en el suelo, favoreciendo el rebrote de la vegetación.
De esta manera, el guanaco interviene activamente en la dinámica de los pastizales y en el funcionamiento de los ambientes que habita. Su presencia también se relaciona con procesos vinculados a la captura de carbono, por lo que constituye un aliado natural frente a los desafíos que plantea el cambio climático.
Una especie que necesita protección
En la provincia del Neuquén, el guanaco está considerado vulnerable, de acuerdo con la Resolución 0887/21. Su situación actual es muy diferente a la que tuvo históricamente.
La especie habitó prácticamente toda la provincia, con excepción de los sectores de bosques densos. Sin embargo, actualmente ha desaparecido de amplias zonas del oeste y centro neuquino y sus poblaciones subsisten principalmente en sistemas serranos y montañosos, donde encuentran mayores posibilidades de refugio.
La disminución de sus poblaciones no es un fenómeno exclusivamente provincial. Se estima que actualmente sobreviven alrededor de 600.000 individuos, frente a los aproximadamente 50 millones de ejemplares que existían en América al momento de la llegada de los españoles. Cerca del 95 por ciento de los individuos remanentes se encuentran en Argentina.
En Neuquén, entre las principales amenazas se encuentran la competencia con el ganado, especialmente ovino y caprino, y la apertura de caminos y picadas vinculadas a distintas actividades productivas. Estas nuevas vías de acceso también pueden favorecer la caza furtiva.
Conectar territorios para conservar
La conservación del guanaco requiere proteger no solamente a los animales, sino también los ambientes que utilizan para desplazarse, alimentarse y reproducirse.
En este sentido, Neuquén impulsa iniciativas destinadas a mejorar la conectividad de sus poblaciones, entre ellas el Corredor del Guanaco La Payunia-Auca Mahuida, una propuesta orientada a preservar los procesos ecológicos y favorecer la continuidad de los ambientes utilizados por la especie.
Conservar estos corredores significa mantener conectados distintos sectores del territorio y permitir que la fauna pueda desplazarse y desarrollar sus ciclos naturales.
La protección del guanaco, por lo tanto, también implica conservar pastizales, estepas y otros ambientes que forman parte del patrimonio natural neuquino.
Un animal que también forma parte de la cultura
El guanaco no es solamente una especie de importancia ecológica. Su presencia está profundamente vinculada con la historia y las culturas de los pueblos que habitan la Patagonia.
A lo largo del territorio, su figura forma parte de relatos, representaciones y saberes transmitidos entre generaciones. Es también una especie que conecta paisajes y culturas de América del Sur.
En los ambientes donde vive, cada grupo tiene además comportamientos particulares. Los machos adultos forman pequeños grupos familiares, mientras que los individuos jóvenes suelen integrar grupos numerosos de solteros. Los territorios son delimitados mediante deposiciones de materia fecal que se acumulan en sitios específicos conocidos como “bosteadores”.
La especie también cumple un papel fundamental dentro de la cadena alimentaria: es uno de los principales consumidores de vegetación de los ambientes áridos y semiáridos y constituye una presa importante para dos de los grandes carnívoros nativos de la región, el puma y el zorro colorado o de culpeo.
Preservar una especie es cuidar todo el ecosistema
El Día Internacional del Guanaco representa una oportunidad para conocer y valorar a una especie que muchas veces forma parte del paisaje cotidiano sin que se dimensione su importancia.
En Neuquén, donde la especie se encuentra en situación vulnerable, su conservación plantea una responsabilidad compartida. Implica reducir las amenazas, proteger sus ambientes, mantener conectados los territorios y promover formas de producción compatibles con la conservación de la fauna silvestre.
Cada guanaco que continúa recorriendo las estepas neuquinas representa mucho más que la permanencia de una especie: es parte de una red ecológica que sostiene la biodiversidad y de un patrimonio natural y cultural que identifica a la Patagonia.
Cuidar al guanaco es, en definitiva, cuidar los paisajes donde vive, los pastizales que alimentan a la fauna y las generaciones futuras que tendrán la oportunidad de seguir encontrándolo en los caminos y mesetas de Neuquén.