Día Mundial del Medio Ambiente
Protegen ríos y lagos mediante monitoreo permanente
Desde la cordillera hasta los valles, la subsecretaría de Recursos Hídricos desarrolla un amplio sistema de monitoreo que evalúa de manera permanente la calidad de ríos, lagos y embalses de toda la provincia. A través de tecnología especializada, análisis científicos y campañas de muestreo que recorren miles de kilómetros cada año, los equipos técnicos generan información clave para la protección ambiental, la gestión del recurso y el desarrollo sostenible.
Detrás de cada dato sobre la calidad del agua existe un equipo técnico que monitorea, analiza y evalúa de manera permanente el estado de los principales cuerpos hídricos provinciales, una labor fundamental para la conservación ambiental, la salud de los ecosistemas y el desarrollo sostenible.
A través de diversos programas de monitoreo, Recursos Hídricos construye una de las bases de información ambiental más importantes del país sobre calidad de agua.
Al frente de esta tarea se encuentra Leandro Troncoso, director de Monitoreo del Recurso Hídrico, ingeniero químico egresado de la Universidad Nacional del Comahue, quien llegó al organismo hace nueve años luego de una extensa trayectoria en el sector privado vinculada al tratamiento de residuos y efluentes industriales.
“Neuquén es una provincia muy rica en recursos hídricos y nosotros monitoreamos prácticamente todos los sistemas importantes, desde el norte hasta el sur y de este a oeste”, manifestó Troncoso.
Una radiografía permanente de los cuerpos de agua
El trabajo no se limita a un único programa. La subsecretaría desarrolla distintos esquemas de monitoreo adaptados a las características de cada cuenca y cuerpo de agua.
Entre ellos se encuentran los programas de seguimiento de los embalses Mari Menuco y Los Barreales, el monitoreo de los lagos Aluminé y Moquehue, los controles en los ríos Limay y Neuquén en sus tramos inferiores, las áreas recreativas y un extenso programa provincial que abarca ríos, arroyos y lagos distribuidos en todo el territorio neuquino.
Uno de los más ambiciosos contempla 55 sitios de muestreo distribuidos en distintas regiones de la provincia, donde se realizan campañas periódicas para evaluar la evolución de la calidad del agua.
“Cada programa tiene características propias porque responde a problemáticas y condiciones ambientales diferentes. Lo importante es sostenerlos en el tiempo para poder comparar resultados y entender cómo evolucionan los sistemas”, señaló Troncoso.
Tecnología y ciencia para cuidar el recurso
Durante cada campaña, los equipos técnicos recorren cientos de kilómetros transportando instrumental especializado para realizar mediciones en campo y recolectar muestras que luego son analizadas en laboratorios certificados.
Entre los parámetros evaluados se encuentran conductividad eléctrica, pH, oxígeno disuelto, turbidez y otros indicadores fisicoquímicos que permiten obtener un diagnóstico inmediato sobre el estado del agua.
Posteriormente, las muestras son enviadas a laboratorios especializados donde se realizan análisis más complejos que complementan la información obtenida en terreno.
Una de las particularidades del sistema neuquino es la incorporación de indicadores biológicos. Para ello se recolectan macroinvertebrados acuáticos -pequeños organismos que habitan en ríos y arroyos- cuya presencia o ausencia permite determinar el grado de conservación ambiental de los ecosistemas.
“Es una herramienta que utilizan muy pocas provincias. A través de la vida presente en el ambiente podemos saber si un recurso hídrico ha sufrido alteraciones o mantiene condiciones naturales”, explicó el director.
Detectar cambios antes de que se conviertan en problemas
Más allá de los resultados puntuales, el verdadero valor de los monitoreos reside en la continuidad de la información.
Los cuerpos de agua son sistemas dinámicos que cambian constantemente debido a factores climáticos, procesos naturales y actividades humanas. Por eso, contar con series históricas de datos permite detectar tendencias, anticipar riesgos y generar alertas tempranas.
“Lo importante es construir información técnica sólida. Con muchos años de monitoreo podemos identificar cambios, entender qué está ocurriendo y tomar decisiones basadas en evidencia”, expresó Troncoso.
Gracias a estos controles es posible detectar, por ejemplo, vertidos fuera de norma provenientes de plantas de tratamiento o advertir incrementos graduales de nutrientes asociados al crecimiento urbano y otras intervenciones antrópicas.
Cuando se identifican situaciones irregulares, la subsecretaría notifica a los organismos responsables para que implementen las medidas correctivas correspondientes.
Un aliado fundamental para el turismo
La calidad del agua también resulta clave para una de las actividades económicas más importantes de la provincia: el turismo.
Lagos, ríos, playas y balnearios reciben cada temporada miles de visitantes que buscan disfrutar de los paisajes naturales neuquinos. Por eso existe un programa específico destinado a evaluar las áreas recreativas antes de cada temporada estival. Mediante análisis microbiológicos se determina si las aguas cumplen con los estándares internacionales para actividades recreativas.
Esta información es puesta a disposición de los municipios, que son los responsables de habilitar y gestionar los espacios destinados al uso público.
Al respecto, el funcionario comentó que “los destinos turísticos requieren monitoreos permanentes porque son sistemas sometidos a una fuerte presión de uso. Contar con información actualizada permite proteger el recurso y brindar seguridad a quienes lo disfrutan”.
Una tarea que trasciende generaciones
Después de casi una década recorriendo cuencas, embalses, lagos y ríos, Troncoso encuentra en la protección del agua una de sus mayores motivaciones.
A sus 51 años, comparte esa experiencia con un equipo joven al transmite la importancia de sostener el trabajo en el tiempo considerando que el desafío de los próximos años será fortalecer los programas de monitoreo, incorporar nuevas tecnologías, ampliar la generación de información ambiental y adaptarse a escenarios cada vez más complejos, marcados por el crecimiento urbano, productivo y turístico de la provincia.
Mientras tanto, los equipos continúan recorriendo rutas, costas y cauces para tomar muestras, procesar datos y construir conocimiento. Una tarea silenciosa pero esencial que permite proteger uno de los patrimonios más valiosos de Neuquén: el agua.