Día Mundial del Medioambiente
Detrás de cada gota: el trabajo silencioso del EPAS para cuidar el agua y el ambiente en Neuquén
Como parte del Día Mundial del Medio Ambiente que se conmemora cada 5 de junio, el Ente Provincial de Agua y Saneamiento (EPAS) pone en valor una tarea esencial y muchas veces invisible: garantizar la calidad del agua con el tratamiento de los efluentes que regresan a los ríos y lagos de la provincia. Desde la planta de tratamiento de Bardas Norte, el ingeniero Carlos Ruiz explicó cómo funciona un sistema clave para la salud pública y la preservación del medio ambiente.
En esta acción existe una compleja red de infraestructura, profesionales, laboratorios, operadores y sistemas de control que trabajan las 24 horas para garantizar que el recurso una vez utilizado, vuelva al ambiente sin generar contaminación.
“Nosotros trabajamos sobre todo el ciclo del agua: desde que se capta hasta que se devuelve nuevamente a los ríos y lagos”, indicó Ruiz, quien se desempeña como jefe del área de Control y Asistencia de Plantas de Tratamiento del EPAS.
La Gerencia de Control de Calidad cuenta con dos áreas especializadas: la Subgerencia de Plantas de Agua y Tratamiento de Efluentes y la Subgerencia de Laboratorio. En conjunto, recorren permanentemente toda la provincia realizando monitoreos y controles en sistemas operados tanto por el EPAS como por municipios y cooperativas.
La tarea tiene un objetivo claro: verificar que los efluentes tratados no generen impactos negativos sobre el ambiente, es decir que esa agua cumpla con los estándares de calidad exigidos. “Controlamos que los procesos funcionen de acuerdo con las normativas vigentes para preservar los ríos, lagos y demás cuerpos receptores”, señaló Ruiz.
El recorrido invisible de los efluentes
La planta de tratamiento de Bardas Norte, en la ciudad de Neuquén, es una de las tres grandes instalaciones destinadas al tratamiento de efluentes cloacales de la capital provincial. Junto con las plantas del Parque Industrial Neuquén (PIN) y Tronador, recibe diariamente miles de metros cúbicos de líquidos residuales provenientes de viviendas y actividades urbanas.
Todo comienza cuando el agua utilizada en cocinas, baños, lavaderos y otras actividades domésticas ingresa a la red cloacal. Desde allí es conducida mediante estaciones de bombeo hacia las plantas de tratamiento.
El proceso se desarrolla en varias etapas. Primero se eliminan residuos sólidos de gran tamaño mediante rejas y sistemas de desbaste. Luego se separan arenas y grasas que podrían afectar el funcionamiento de los equipos.
Posteriormente, el líquido pasa a un tratamiento biológico donde millones de microorganismos realizan una tarea esencial: degradar la materia orgánica presente en el efluente. “Ese equilibrio biológico es el corazón del sistema. Son los microorganismos los que permiten reducir la carga contaminante del líquido”, comentó el ingeniero.
Una vez completada esta etapa, el agua recibe un proceso de desinfección mediante hipoclorito de sodio que reduce significativamente la carga bacteriológica antes de su descarga final.
En el caso particular de Bardas Norte, el tratamiento incorpora además procesos específicos para remover nitrógeno, un elemento que puede generar desequilibrios ambientales en determinados cuerpos de agua.
Finalmente, el líquido tratado es sometido a análisis y controles antes de ser volcado al río. “El objetivo es que el efluente no modifique ni contamine el cuerpo receptor. No es agua potable, pero sí cumple con todos los parámetros necesarios para preservar el ecosistema”, aclaró Ruiz.
Una provincia que crece y demanda nuevas obras
Las tres plantas que operan en Neuquén capital reciben caudales muy importantes. Tronador, la más grande de la provincia, procesa entre 3.900 y 4.000 metros cúbicos por hora. Bardas Norte trata alrededor de 100 metros cúbicos por hora, mientras que el sistema del Parque Industrial procesa cerca de 300.
El crecimiento sostenido de la ciudad y de localidades vinculadas al desarrollo energético, como Añelo y Rincón de los Sauces, obliga a planificar ampliaciones y nuevas infraestructuras. “Las plantas se diseñan con horizontes de crecimiento determinados, pero el desarrollo actual de algunas localidades exige proyectar ampliaciones y nuevas soluciones”, indicó.
En muchos casos, el EPAS actúa además como organismo asesor de municipios que administran sus propios sistemas de agua y saneamiento, aportando asistencia técnica y acompañamiento para garantizar el cumplimiento de la normativa ambiental.
Un trabajo que recorre toda la provincia
Detrás de cada análisis existe una logística compleja que pocas veces es visible para la comunidad. Equipos de muestreo recorren periódicamente miles de kilómetros para recolectar muestras de agua y efluentes en localidades de toda la provincia, desde la Región de los Lagos hasta el Alto Neuquén. Los tiempos son precisos. Desde la toma de la primera muestra hasta su llegada al laboratorio no pueden transcurrir más de 36 horas.
“Muchas veces salimos un día y volvemos al siguiente recorriendo varias localidades. Tenemos que conservar la cadena de custodia y respetar los tiempos de análisis para garantizar resultados confiables”, remarcó Ruiz.
Todas las muestras son procesadas en el laboratorio del EPAS ubicado en el Parque Industrial Neuquén, una instalación que cuenta con certificaciones internacionales y auditorías permanentes. “Trabajamos bajo normas ISO y tenemos organismos internacionales auditando nuestros procesos, lo que brinda una garantía adicional para toda la población”, destacó.
Profesionales al servicio del ambiente
Ingenieros químicos, ingenieros civiles, especialistas en saneamiento ambiental, técnicos, laboratoristas, operadores, mecánicos y expertos en seguridad e higiene forman parte de los equipos que sostienen el funcionamiento del organismo.
La capacitación permanente es otro de los pilares de la gestión. Cursos técnicos, actualizaciones normativas y formación especializada permiten mantener altos estándares de calidad en toda la provincia.
“Tenemos la suerte de contar con distintas tecnologías de tratamiento y con profesionales muy comprometidos. Eso nos permite estar a la altura de los desafíos que plantea el crecimiento de Neuquén”, afirmó Ruiz, quien estuvo acompañado por el Gerente de Saneamiento Neuquén Capital, Guillermo Navone y el Operador de la Planta de Saneamiento Bardas Norte, Aron Troncoso.
Cuidar el agua para cuidar el futuro
En una provincia reconocida por sus ríos, lagos y paisajes naturales, el agua constituye uno de los recursos más valiosos y estratégicos. Por eso, en el Día Mundial del Medio Ambiente, Ruiz destacó la importancia de generar conciencia sobre todo el trabajo que existe detrás de cada servicio.
“Muchas veces uno abre la canilla y no ve todo lo que hay detrás: captación, bombeo, análisis, operadores, laboratorios, controles y tratamientos. Es una enorme cadena de trabajo destinada a proteger la salud de las personas y también al ambiente”, señaló.
Concluyó con una reflexión que resume la misión del organismo: “Los ríos y lagos nos brindan vida y desarrollo. Nuestra responsabilidad es devolverles agua tratada y preservarlos para las generaciones futuras. Esa es la mejor manera de cuidar el ambiente”.