Postales neuquinas
Cajón del Covunco, donde el agua tibia atraviesa la roca en el norte profundo
En el norte profundo de Neuquén, donde la cordillera se vuelve áspera y el paisaje se abre en valles remotos, el agua encuentra su propio camino entre la roca. Así nace el Cajón del Covunco, un cañadón que se esconde entre formaciones volcánicas y guarda una de las travesías más impactantes de la región.
El acceso comienza desde Varvarco, atravesando la Ruta Provincial 43 y adentrándose en el Área Natural Protegida Domuyo. A medida que se avanza, el territorio se vuelve más agreste: aparecen arroyos, lagunas encadenadas, cascadas visibles desde la ruta y otras ocultas entre la montaña.
El Cajón del Covunco es el resultado de miles de años de erosión. El arroyo, que nace en el deshielo del volcán Domuyo a más de 3.600 metros de altura, recorre el territorio y, en su paso, se templa al atravesar zonas geotérmicas antes de encajonarse entre paredones de basalto que alcanzan los 150 metros de altura.
El recorrido exige una experiencia distinta: no hay sendero claro. La primera parte se realiza a campo traviesa, y luego la travesía continúa dentro del arroyo, avanzando contra la corriente en aguas tibias que llegan hasta las rodillas. El fondo no siempre es visible y el equilibrio se vuelve parte del desafío.
A lo largo de los cinco kilómetros del cañadón, el paisaje cambia a cada paso. Las paredes se estrechan, el sonido del agua se amplifica y, sobre lo alto, los cóndores sobrevuelan el cajón aprovechando las corrientes de aire de la cordillera.
El nombre Covunco proviene del mapuzungun y significa “aguas calientes”, una referencia directa a la temperatura del arroyo y a la geología particular del lugar.
Hacia el final del recorrido aparece una de sus imágenes más características: una gran roca encajada entre los paredones, atravesada por el arroyo. La escena, que muchos comparan con una gigantesca bellota, es también parte de una antigua leyenda del cacique Domuco quien, según la tradición, se transformó en piedra para separar las tierras de sus hijos.
En los alrededores, la vida del territorio sigue su ritmo. Crianceros, arrieros y veranadas forman parte de un paisaje donde la relación con la tierra se sostiene en el tiempo, entre saberes, recorridos y encuentros.
El Cajón del Covunco es uno de los secretos mejor guardados del norte neuquino, un lugar donde la geografía, el agua y la historia se encuentran en estado puro. Allí, el agua avanza entre la roca mientras la montaña permanece. Y en ese recorrido, la Patagonia se revela en su forma más profunda.