2026-02-28

Educación Rural

Con propuestas innovadoras, la escuela 51 convoca a la comunidad de Pilo Lil

Talleres de costura, inglés, pintura o ajedrez son algunas de las alternativas que el equipo de docentes celadores pone a disposición tanto de estudiantes como de quienes viven en la localidad. La apertura revaloriza la función integradora y de sostén que tiene la escuela.

En Pilo Lil viven alrededor de 100 personas, número que llega a duplicarse si se contempla el radio de la escuela albergue que se extiende ampliamente sobre un paisaje que va de la estepa árida a los bosques andinos.

En este contexto rural la Primaria N° 51 recibe a 36 estudiantes; funciona en el período septiembre-mayo, y cuenta con un equipo de diez docentes y tres maestros y maestras celadoras que llevan adelante, entre otras tareas, talleres abiertos a la comunidad.

La propuesta de extensión, comenta el maestro celador Cristian González, se suma a los ejes transversales de la institución que son “interculturalidad, un mundo más limpio -que está orientado al reciclaje-, y Educación Sexual Integral”. Explica que “en el paraje, la escuela y la comisión de fomento son los dos organismos centrales, que servimos como sostén para las familias. Ante
las situaciones que acontecen, la escuela está abierta y eso es repositivo”.

De ahí surge la idea de habilitar los espacios extracurriculares inicialmente destinados a las y los 10 estudiantes que permanecen en el albergue, y que
desde este año comparten con otras niñas, niños y pobladores de la comunidad para quienes los talleres resultan “propuestas innovadoras, un momento para hacer algo recreativo vinculado al arte, o algo que les ayuda a los estudiantes a tener una mayor base para cuando vayan a la Secundaria, justamente por eso nació el taller de inglés”; y al mismo tiempo esto estrecha
los vínculos entre escuela, estudiantes y familias, fundamenta el docente.

Las actividades tienen en cuenta los ejes pedagógicos, por lo que “para hacer las obras de dibujo o pintura usamos material reciclado como cartones, botellas, lo que nos permite ahorrar y cuidar también”, grafica González quien desde hace cuatro años forma parte de esta comunidad educativa, entre Aluminé y Junín de los
Andes.

El compromiso institucional con la preservación del entorno natural de este conglomerado que abarca unas ocho manzanas enmarcadas por el río Aluminé y la ruta provincial 23, se refleja en las palabras del maestro: “El cuidado del ambiente ya es muy propio en la escuela, en todos. Es un proyecto que trabajamos en conjunto los maestros y los docentes celadores también y ya nos sale natural, los chicos todo el tiempo están trabajando con material reciclable y eso tiene un gran valor”.

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