Postales Neuquinas
Los Tachos del Domuyo
📠Cómo llegar
Los Tachos se encuentran dentro del Área Natural Protegida Domuyo, en el departamento Minas.
Se accede desde Chos Malal por la Ruta Nacional 40 hasta Andacollo y luego por la Ruta Provincial 43 hacia Varvarco-Invernada Vieja. Desde allí, se continúa por camino de ripio en dirección al Área Natural Protegida Domuyo hasta el sector donde un corto sendero desciende hacia los géiseres, ubicados sobre el arroyo Covunco.
Se recomienda consultar el estado de las rutas y registrar el ingreso ante guardaparques antes de la visita.
En el norte profundo, donde la cordillera parece tocar el cielo, la tierra respira.
Al pie del Domuyo -el “techo de la Patagonia”, con 4.709 metros sobre el nivel del mar- ocurre algo único en el país: el agua emerge hirviendo desde las entrañas del macizo y se transforma en vapor.
Los Tachos son los únicos géiseres de la Argentina.
El agua borbotea con fuerza, libera columnas que superan los 61°C y asciende en vapor espeso que silba contra el viento cordillerano. Las sales minerales tiñen las rocas de amarillo y ocre, como si la montaña dibujara su propia huella sobre la piedra.
El nombre nace de esa imagen: grandes “tachos” invisibles en plena ebullición.
No es solo un espectáculo natural. Es la manifestación visible de un sistema geotérmico activo. El Domuyo no muestra lava ni cráter abierto, pero bajo su superficie el calor sigue vivo.
Cada estación transforma la escena. En verano el sendero invita a detenerse junto al arroyo caliente; en invierno, el vapor se mezcla con el frío y vuelve al paisaje casi irreal. No hay dos visitas iguales.
Varvarco y la memoria del agua
El valle guarda una historia tan profunda como sus termas.
Según el especialista Isidro Belver, “Varvarco” proviene del mapudungun pehuenche y significa “agua amarga”, en referencia a sus componentes minerales. Otros sostienen que el nombre surge del sonido del agua al hervir: “huar, huar…”, junto a “co”, que significa agua.
Desde tiempos ancestrales, comunidades indígenas habitaron este territorio. Más tarde, exploradores como Luis de la Cruz y el coronel Manuel José Olascoaga dejaron registro de las termas del Domuyo en el siglo XIX.
Los Tachos no son solo un atractivo.
Son una rareza geológica única en Argentina.
Un recordatorio de que bajo la Patagonia hay energía latente.
En el Domuyo, la montaña no solo se eleva.
También hierve.