Telar mapuche
“No es algo impuesto, es algo que uno va aprendiendo porque uno lo quiere”
Cecilia Kilapi es profesora de telar en la Escuela de Arte Milenario Mapuche, que depende del Consejo Provincial de Educación (CPE), ubicada en Chaneton 151-153 de la ciudad de Neuquén. Desde hace siete años, Cecilia enseña el arte que le enseñaron su mamá y su abuela. “Soy de la comunidad Kilapi del norte neuquino”, contó Cecilia y aclaró que “nací y me crié en Senillosa, pero mi comunidad está en Chorriaca”.
“Todo lo que yo enseño hoy en lo que es el Ñiminhue, el telar mapuche, me lo enseñó mi madre”, dijo y agregó que “el 90 por ciento me lo enseñó mi mamá y el otro 10 por ciento mi abuela paterna, que es de la comunidad Kilapi”.
“Todo lo que sé, se lo debo a mi mamá y a mi papá”, reconoció Cecilia porque “aparte de enseñarme a tejer, a hilar y todo el proceso que se lleva para llegar al telar, es todo un proceso de aprendizaje que no se aprende de un año para otro, es un aprendizaje que te lleva toda la vida”.
Remarcó que “no es algo impuesto, es algo que uno va aprendiendo porque uno lo quiere y también lo toma como propio”. Y agradeció “a Nguenechen por darme ese conocimiento para poder transmitirlo a las personas que llegan a la escuela, tanto mapuche como no mapuche”.
Cecilia contó que algunas personas cuando se acercan a la escuela dicen “mi abuela era mapuche, mi abuela hilaba” y luego de algunas clases, al tomar contacto con el hilado, “le digo, ¿y vos cómo te sentís?” a lo que contestan “yo soy mapuche”.
“Creo que eso es re importante”, aseguró Cecilia, porque “estamos en una sociedad con una apertura a la diversidad cultural y estamos acá en Neuquén, en una provincia 100 por ciento mapuche, hasta su nombre lleva el nombre mapuche, los dos ríos más importantes son mapuche. Entonces, creo que es importante que nos reconozcamos que somos de la Mapu, que somos mapuche”.
Cecilia explicó que en sus clases comienza por enseñar a hilar, “cuando uno hace una casa siempre los cimientos tienen que estar bien fortalecidos y para el telar el hilado es lo que nos ayuda a fortalecer esa casa”. Luego, se continúa con el torcido, lavado y teñido de la lana hasta llegar al telar.
“El telar representa el peuma del huecafe, que es la persona que se encarga de estar al frente del telar y hacer un diseño”, que representa el sueño o el deseo de la persona que lo teje.
Cecilia explicó que el aprendizaje estaba basado en la oralidad, pero actualmente ha actualizado su técnica, elaborando patrones para sus alumnas, “para que puedan aprender, y a medida que uno va avanzando va explicando los diferentes Ñimin, tejidos, con su simbología, con su concepto en general”.
Indicó que los diferentes dibujos que se aprecian en los telares, representan elementos de la naturaleza, como animales, los puntos cardinales, las cuatro estaciones, o “unos cachitos de cabra que eso representa lo que es la abundancia”, y también se representan “muchas cosas de lo que es la cosmovisión mapuche”.
Como parte de su cosmovisión, Cecilia aseguró que el tejido “nos ayuda también a conocer a la otra persona que va a ser obsequiada con ese telar”, porque “si uno está que no puede tejer o se equivoca”, puede pasar que “la otra persona o uno mismo no se sienta bien anímicamente o físicamente”, de este modo, “es como que uno también se comunica con la otra persona”, a través del tejido.