Más de cien niñas, niños y sus respectivas familias participaron de esta iniciativa del hospital de Junín de los Andes, que se desarrolló durante toda la temporada turística invernal. El objetivo fue brindar educación alimentaria a alumnos de la escuela de deportes invernales del Club Andino Junín de los Andes y a los instructores.

Durante la temporada invernal 2016 el equipo de Nutrición del hospital de Junín de los Andes, junto al municipio local y el Club Andino Junín de los Andes (CAJA), llevaron a cabo en el centro de esquí Chapelco la propuesta Comemos sano y disfrutamos la nieve, dentro del proyecto local Revolución Saludable.

Más de cien niños y sus respectivas familias participaron de esta iniciativa que involucró tanto a los visitantes del curso intensivo de esquí y snowboard de dos semanas, como al grupo de los fines de semana de toda la temporada invernal.

El trabajo se desarrolló de mayo a septiembre inclusive. Entre las temáticas abordadas se focalizó en la importancia de una buena alimentación para estar sanos y prevenir enfermedades; se fomentaron hábitos saludables y se impartieron consejos sobre cómo estar bien alimentados para disfrutar una jornada de esquí y snowboard, tales como sustituir golosinas y otros productos no saludables por fruta y frutos secos, así como analizar la influencia de la publicidad sobre dichos hábitos.

De acuerdo con lo informado por el ministerio de Salud y Desarrollo Social, su objetivo fue brindar educación alimentaria a alumnos de la escuela de deportes invernales del CAJA y a los instructores, quienes a su vez harán de promotores de salud en sus hogares. Los chicos tienen entre 5 y 17 años, y el club trabaja de manera inclusiva integrando a chicos con capacidades diferentes en las actividades.

La jornada de cierre de esta propuesta fue el domingo pasado, ocasión en la que el nutricionista del hospital de Junín de los Andes y uno de los coordinadores del proyecto, Samuel García se mostró optimista en cuanto a que “la propuesta contribuya a capacitar a los niños y a sus familias para que puedan transformarse en agentes de cambio para una vida mejor. Si lo logramos –dijo- habremos enriquecido sus conocimientos y prácticas sobre alimentación, nutrición y estilos de vida saludable”.

Los pilares de trabajo fueron desayuno, hidratación y aperitivos saludables en la actividad física, relató Samuel García, al tiempo que agregó que “cada vez que íbamos al refugio del CAJA en el cerro Chapelco, los chicos e instructores nos mostraban lo que llevaban para comer y fue grato porque empezaron a incorporar barritas de cereales, turrones, frutas y frutos secos”.

Diversas experiencias en todo el mundo muestran que las escuelas deportivas constituyen un lugar privilegiado para la promoción de hábitos de vida, alimentación saludable y autocuidado mutuo. No son solo una instancia transmisora de conocimientos de esquí o snowboard. Se espera que sean los niños quienes, a partir de distintos disparadores propuestos por los adultos, se transformen en actores del proceso de enseñanza y de aprendizaje, movilizando toda su capacidad creativa y promoviendo la participación en la realidad cotidiana.

Al describir las actividades desarrolladas, los organizadores subrayaron que, en una primera instancia, se realizó la coordinación con los directivos del CAJA; luego se pautó la capacitación en educación alimentaria a los instructores y el asesoramiento en confección de un menú saludable al personal de cocina del refugio invernal en el cerro Chapelco.

Se trabajó con los chicos del curso intensivo de esquí y snowboard de dos semanas y con el grupo de fin de semana de toda la temporada. Se llegó a más de 100 niños y sus respectivas familias.

Se entregó folletería para la comunidad del club y poster para el refugio; hubo dictado de charlas de educación alimentaria para padres y se postearon artículos educativos en la página de facebook del CAJA. Otras de las acciones fue fomentar la inclusión de un quiosco saludable en el refugio invernal y sorteos con finalidad educativa.