Entregaron un nuevo vehículo al proyecto GEF en Neuquén

noviembre 20, 2009

Se trata de una camioneta Ford Ranger 4×4 que será utilizada por la coordinación provincial de este programa nacional, que apunta a capacitar y concientizar en manejo sustentable de ecosistemas áridos y semiáridos.

En un acto realizado este mediodía, funcionarios nacionales y autoridades provinciales entregaron una camioneta Ford Ranger 4×4 a la coordinadora local del Proyecto GEF PNUD Argentina/07/G35, de Manejo Sustentable de Ecosistemas Áridos y Semiáridos para el Control de la Desertificación en la Patagonia.

El acto contó con la presencia del coordinador nacional del proyecto, Severo Fulía, el subsecretario de Medio Ambiente, Ricardo Esquivel, el director provincial de Medio Ambiente, Horacio Carvalho, la responsable local de la una Red Regional Productiva Ambiental Patagónica (Repam) y el coordinador técnico del GEF en Neuquén, Daniel Pérez.

GEF es la sigla en inglés de Global Environment Facility, es decir, del Fondo para el Medio Ambiente Mundial. El GEF es una entidad financiera independiente que fue establecida en 1991 con el fin de mejorar el medio ambiente mundial. Es la fuente más importante de financiamiento para el medio ambiente mundial. Desde su inicio ha destinado US$ 5.700 millones para donaciones para más de 1.700 proyectos en 140 países.

El Proyecto GEF Patagonia, de Manejo sustentable de Tierras, es implementado por el PNUD y ejecutado por la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, en coordinación con los gobiernos de La Pampa, Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego. El PNUD es el auditor que supervisa y administra su ejecución y es responsable de la rendición y controles financieros durante la fase de ejecución.

El proyecto GEF en la Patagonia

Los ecosistemas áridos y semiáridos conforman el 75% de las tierras de la República Argentina, y aproximadamente la mitad se ubican en la región Patagónica. A pesar de sus condiciones inhóspitas, la Patagonia es mundialmente famosa por la lana y la carne que se produce en sus vastos pastizales naturales. En 1950, la carga ovejera llegó a su tope máximo de 20 millones de cabezas, pero a medida que la carga animal fue excediendo la disponibilidad y capacidad de los ecosistemas locales, éstos se fueron degradando hasta llegar en algunos casos al daño permanente.

Precisamente, el sobrepastoreo del ganado ovino es ampliamente reconocido como la principal causa de degradación de la tierra. La pérdida de la vegetación, la reducción de la biodiversidad de los pastizales y los cambios en la composición florística alteran la estructura y la integridad del ecosistema.

Se han registrado 75 especies vegetales en peligro de extinción debido a la degradación de ambientes de pastoreo en la Patagonia. Además, se reconocieron otros factores que contribuyen a la degradación del suelo, tales como la extracción de arbustos para leña, los efectos de las especies animales y vegetales introducidas, la extracción y prospección petrolera y minera, que producen impactos más concentrados que afectan la calidad del suelo y el agua.

La experiencia del productor se centra fundamentalmente en el manejo animal, y en menor medida en el estado de la vegetación y el suelo. El patrón de degradación de tierras no es uniforme ni está relacionado con el tamaño de la majada sino con su distribución: una carga animal desbalanceada, con áreas sub y sobrepastoreadas, va en contra del manejo sustentable de pastizales. Los pequeños productores sin títulos de propiedad, tienen poco acceso a programas y créditos, no están bien representados por las sociedades rurales y muchos no pertenecen a cooperativas.

En respuesta a lo anterior, el Programa de Acción Nacional de Lucha contra la Desertificación (PAN) y el proyecto GEF apuntan a incorporar de los principios de manejo sustentable como eje central en la planificación regional sobre el uso de la tierra.