Señor comandante de la 6ta brigada de montaña general de brigada Ricardo Mario Ruarte, señor coronel Eduardo Costa, señores ministros, secretarios y subsecretarios, señora senadora nacional, diputados nacionales y provinciales, señor Cónsul General de Chile, concejales, autoridades militares, de fuerza de seguridad, policiales y municipales, señora Carolina Elizalde, señora Claudia Aráoz Rauch. Es para mí también un verdadero placer y un honor estar en esta ceremonia tan importante, una ceremonia que es histórica y que además es docente. Porque demuestra autoridades entrantes y salientes que están firmes, con voluntad inquebrantable de trabajar por su nación, por su gente, en el marco del respeto a la Constitución Nacional, las constituciones provinciales, las leyes de la República, pero fundamentalmente poniendo el corazón en cada una de las acciones.

Yo escuchaba el resumen del general Ricardo Ruarte en relación a estos doce meses de presencia en la provincia del Neuquén. Bien lo decía él parecían breves doce meses en la cantidad pero nos tocaron eventos tan importantes en lo cualitativo hizo que ese abrazo estrecho entre las instituciones como el ejército, el pueblo, los gobiernos nacional, provincial y municipales fuera muy grande. Eventos como el fuego o el viento blanco salvando vidas de neuquinos o en el caso del volcán Cordón Caulle-Puyehue, estrechando fuerzas, esfuerzos, coraje, decisión, organización para vencer la fuerza de un evento de la naturaleza que parecía, en algún momento, que podía hacernos flaquear pero todo lo contrario. Con las fuerzas del Ejército, de Gendarmería, de la Prefectura, de la Policía de la provincia, las autoridades municipales, provinciales, el gobierno nacional. Rápidamente la presidenta de la Nación y el ministro de Defensa dieron las instrucciones precisas para la movilización de todos los sectores de la comunidad para que el evento del volcán fuera mitigado por la tarea de cada uno de nosotros.

Más de un millón doscientos mil metros cúbicos de arena, millones de litros de agua, miles de fardos, de barbijos, pero fundamentalmente el cariño y el apoyo a la gente, a todo un pueblo en Villa La Angostura, en Villa Traful, en Junín de los Andes, en San Martín de los Andes, en toda la zona rural. En toda la zona lacustre, a los pobladores, a los isleños; llevándoles, no solamente elementos materiales: víveres, sino también llevándoles la fe y la esperanza que todo un pueblo unido y trabajando podemos salir adelante frente a las más terribles adversidades. Quiero ratificar lo que decía el general, fueron los primeros en llegar y fueron los últimos en irse de Villa La Angostura y el pueblo de Villa La Angostura y el pueblo de la provincia del Neuquén les hace un especial reconocimiento y se los ha hecho permanentemente y quiero también decir que encontramos en las autoridades entrantes el coronel Eduardo Costa y también en el segundo jefe Lautaro Jiménez Corbalán, dos personas que también como el general de brigada Julio Cayetano Pelagatti conocen muy bien la provincia de Neuquén.

El general de brigada lo conoció en Zapala y las autoridades entrantes lo conocieron la provincia del Neuquén y en particular en el RIM 10 de Covunco. Así que como “Racedos” que son, que llevan el alma y el espíritu del RIM 10 y del hombre de montaña, me siento orgulloso de darles la bienvenida a ustedes, a sus familias, pero más que una bienvenida es una vuelta a una tierra donde son lugareños, donde no son extraños, donde son habitantes de esta tierra. Al general Ricardo Ruarte decirle que sí es cierto que en estos doce meses, por los dichos y por los sentimientos de su persona, de su señora esposa sé que se van cerca, a Bahía Blanca pero que su corazón y sus sentimientos quedan también en la provincia del Neuquén por eso vaya todo nuestro reconocimiento.

Seguramente con las autoridades entrantes vamos a trabajar intensamente como lo hicimos estos doce meses. Lo vamos a hacer en los distintos regimientos para trabajar en cada uno de ellos, pero lo que quiero certificar y ratificar aquí, lo que decía el intendente de Neuquén, aquí hay habitantes, todos conformamos la misma sociedad, somos ciudadanos que estamos jugados por nuestra tierra, jugados por nuestra gente, jugados por nuestra patria. Muchísimas gracias y a todos ustedes un abrazo y decirles que la República nos está mirando y cuando nos vea a todos unidos luchando contra las adversidades especialmente cuando son, o parecen ser superiores a nuestras fuerzas la gente siente ese optimismo, siente esa fe y ese entusiasmo, que no es ni más ni menos que el entusiasmo, el coraje de los pioneros y de los primeros pobladores. Con este espíritu, con este espíritu de combatir las adversidades y de tener a los enemigos que tienen que ser los problemas como los adversarios y verdaderos enemigos, es nuestra verdadera vocación, muchísimas gracias, un abrazo para todos, bienvenidos y no nos despedimos General, porque siempre van a muy bienvenidos en esta tierra que es de ustedes.