Día Mundial de la Lucha contra la Tuberculosis

marzo 23, 2009

Mañana, 24 de marzo, se conmemora el Día Mundial de la Lucha contra la Tuberculosis. Desde el año 2000, la provincia del Neuquén registra menos de 100 casos anuales y en el 2009 se han detectado solamente 9 casos.
El 24 de marzo se conmemora el Día Mundial de la Lucha contra la Tuberculosis. Se trata de una enfermedad infectocontagiosa que tiene cura y para ello es necesario detectarla, diagnosticarla y tratarla. Desde el año 2000, la provincia del Neuquén registra menos de 100 casos anuales y, en 2009, se han detectado solamente 9 casos, según informó el ministerio de Salud y Seguridad Social. 

Se conmemora dicho día porque un 24 de marzo de 1882 el alemán Robert Koch presentó a la comunidad científica el bacilo que causa la enfermedad y que fue denominado desde ese momento “Bacilo de Koch”. Año a año, la fecha es una ocasión para recordar las características, los síntomas, las medidas de prevención y, a partir de allí, mantener firme la lucha contar la enfermedad.

En el año 2008, el Programa Nacional de Control de la Tuberculosis a través del programa mundial (STOP TB) dio inicio a una campaña de dos años bajo el lema “Yo puedo frenar a la tuberculosis”. Se expone como un mensaje de “poder”, porque todas las personas pueden contribuir a frenar el avance de la tuberculosis.

La tuberculosis no ha desaparecido y, mientras exista el ser humano, van a seguir existiendo casos. Esto se debe a que el ser humano es el reservorio natural del bacilo de Koch y, aunque no genere la enfermedad porque puede estar aletargado en la persona sana, está latente. Si al individuo le bajan las defensas, ese bacilo que está enquistado puede resurgir y producir la enfermedad.

La enfermedad

La tuberculosis es una enfermedad infectocontagiosa y se expande por el aire como el resfrío. Sólo las personas que están enfermas con tuberculosis en sus pulmones son contagiantes. Para que se establezca el contagio, las personas infectadas deben toser, estornudar o expectorar, manera por la cual se propagan los gérmenes de la tuberculosis -conocidos como bacilos- por el aire.

El bacilo puede atacar cualquier parte del cuerpo, sin embargo, los pulmones son el blanco más común. Desde allí pueden pasar a la sangre y, a través de ella, a distintos órganos; como ganglios, huesos, cerebro, etc.

Los síntomas principales son la tos y la expectoración, que se prolonga por alrededor de 15 días. La tuberculosis se cura y para ello es necesario detectarla, diagnosticarla y tratarla.

Combatir la enfermedad

Ante la sospecha de un caso de tuberculosis, es aconsejable consultar al centro de salud más cercano. Ahí se pedirá un análisis sencillo e indoloro, llamado Baciloscopia, que consiste en la expectoración de la persona que podría estar enferma. El resultado se obtiene en 48 o 72 horas y, si da positivo, o se tiene la firme sospecha de haberlo adquirido dadas las características clínicas, se debe iniciar inmediatamente el tratamiento que es gratuito, lo provee el Estado nacional y el provincial y las obras sociales lo deben cubrir por ley.

Por otro lado, es necesario estudiar a las personas que conviven habitualmente con el enfermo; sea pareja, familiar, compañeros de trabajo o de escuela, etc. De esta manera, se pueden descubrir nuevos enfermos cuando aún no han tenido síntomas, ponerlos en tratamiento y evitar que empeoren y contagien a otros.

Una vez diagnosticada la enfermedad, se inicia el tratamiento, que cuenta con cuatro drogas en la primera etapa (aproximadamente dos meses) y dos en la segunda, la que se debe extender hasta los seis u ocho meses, dependiendo de la evolución del paciente en tratamiento.

Todos pueden colaborar para que la tuberculosis no prolifere. Detectar rápidamente todos los casos, iniciar su tratamiento y lograr que todos lo terminen así como garantizar que todos los recién nacidos reciban la vacuna BCG antes de salir del hospital son tres medidas que pueden lograr el control de la enfermedad.