Se celebra hoy. Desde la provincia, ratifican la necesidad de visualizar la problemática.

El gobierno de la provincia, a través del ministerio de Salud y Desarrollo Social, informó que hoy se conmemora el Día Mundial de la Donación y el Trasplante de Órganos y reiteró la necesidad de visualizar la problemática y promover la donación de órganos y tejidos para trasplante.

El Centro Único Coordinador de Ablación e Implante de Neuquén (CUCAI) informó que desde 2012 a la actualidad se han procurado 270 córneas. La coordinadora provincial del organismo, Sandra González Cruz explicó que “esto permitió bajar la lista de espera en Neuquén de más de 70 pacientes a menos de 20, con una espera en lista menor a un año. Además, muchas córneas se han destinado a pacientes y urgencias nacionales”.

Por otro lado, en los últimos diez años CUCAI ha obtenido 148 órganos, siendo 2017 el año de mayor índice de procuración en la historia del programa, con 26 órganos procurados. Actualmente cuenta con 14.11 donantes reales por millón de habitantes de la provincia, un índice que supera la media nacional.

Neuquén se encuentra dentro de las primeras diez provincias argentinas en las que sus ciudadanos dejan expresa su voluntad de donar. Un total de 54.792 personas manifestaron su voluntad de ser donante.

Además, 2.380 neuquinos se han inscripto en el Registro Nacional de Células Progenitoras Hematopoyéticas (médula ósea).

Por otro lado, González Cruz precisó que «142 personas se encuentran en lista de espera, esperando mejorar su calidad de vida” e indicó que “es mayor la posibilidad de estar en una lista de espera que ser donante”.

Entre los objetivos propuestos y logrados en la provincia en los últimos años se destaca:

·         Laboratorio de Histocompatibilidad para estudiar la tipificación de los pacientes en lista de espera y durante los operativos de donación de órganos.

·         Desarrollo de trasplante renal simple en salud pública (Hospital Castro Rendón).

·         Adhesión Provincial a la ley de Protección Integral del paciente Trasplantado.

·         Trabajo en conjunto con el Consejo Provincial de Educación mediante el dictado de cursos destinado a docentes respecto del binomio donación-trasplante.

·         Creación de la Unidad de Procuración y Trasplante con sede dentro del HPN.

·         Fiscalización de todos los profesionales y establecimientos en conjunto con Fiscalización Sanitaria en toda práctica relacionada a trasplante.

El trasplante de órganos es posible gracias a la participación de la sociedad, numerosos actores intervienen en esta gran cadena de acciones, para la cual es fundamental contar con una sociedad solidaria y comprometida.  Conocer una experiencia puede ayudar a comprender la importancia de elegir ser donante de órganos y tejidos.

Noemí Navarrete es la coordinadora de la Junta para la Atención Integral de la Persona con Discapacidad –JUCAID–. Luego de veinte años en lista de espera y tratamiento de diálisis, con operativos de trasplantes que por diversos motivos no se pudieron concretar, finalmente el 23 de abril de 2017, recibió un trasplante de riñón.

“Yo estaba en lista de espera desde hace veinte años, entré en dos operativos, viaje a Buenos Aires y cuando llegué me dijeron que no era viable”, recuerda Noemí y cuenta que por ser «una paciente tan compleja, con veinte años en lista de espera y cincuenta años de edad, era difícil que llegara un órgano para mí; pero llegó”.

Ese domingo y luego de contactarse con la guardia del ISSN, todo se fue encaminando. A las tres de la tarde ya estaba viajando y cuando llegó a Buenos Aires la llamaron de la clínica para decirle que vaya tranquila porque estaba todo bien.

“En la clínica, me hicieron pasar a la guardia porque querían ver cómo estaba con la diálisis que me había hecho ese viernes. Me sacaron sangre y me dijeron que estaba como si me hubiese dializado recién. Parece que Dios sabía que no tenía que comer mucho en el fin de semana ni tomar mucho líquido”, recordó.

Tras despedirse de su hijo ingresó al quirófano cerca de las 19. Fue a las dos de la mañana que los médicos salieron y dijeron que la intervención había sido un éxito y solo había que esperar.

Al día siguiente los médicos indicaron que se dialice porque el riñón aún no había comenzado a funcionar. Los temores de Noemí afloraron, pero solo había que esperar. Tras la segunda diálisis el órgano comenzó a funcionar.

“El postoperatorio del riñón fue rápido, el órgano comenzó a funcionar y yo quería saber de dónde era el riñón. Me dijeron que era de mi provincia. Eso fue una alegría extra, habiendo hecho veinte años campañas de promoción de la donación de órganos, eso era lo máximo para mí, tener un órgano de mi provincia me llenó de orgullo y me colmó”, expresa la coordinadora de JUCAID.

A los 25 días le dieron el alta y tuvo que continuar el postoperatorio desde un hotel en Ciudad Autónoma de Buenos Aires. “Mi cabeza estaba sincronizada de que día por medio me tenía que dializar, y me costó mucho superar eso, cada día que programaba lo hacía pensando en que al otro día iba a ir a diálisis, es difícil cambiar la rutina”, sostiene y recuerda que a los dos meses regresó a Neuquén.

“El desarraigo se siente mucho, fueron dos meses sin mi familia y solo con mi hijo. Cuando llegué a Neuquén era todo nuevo para mí, una nueva vida, aprender un montón de cosas, estar en mi casa también; hubo que modificar cosas, por ejemplo yo soy amante de los perros, tuve que sacarlos afuera, sacarlos de su lugar porque ya no podían estar conmigo; si mi nieto estaba resfriado, tenía que andar todo el día con el barbijo; bueno muchas cuestiones que había que hacer por mi bien”, dice Noemí.

Al regresar a control, algo inesperado ocurrió: el riñón estaba bien, pero se había perforado el intestino. La complicación se asocia a los numerosos años en tratamiento con diálisis. Una nueva intervención para afrontar esa problemática, un nuevo tratamiento con una bolsa de colostomía, pero fundamentalmente hay que preservar el riñón.

Luego de treinta días en una terapia intensiva, me dieron el alta, y había mucho más que aprender: a tener riñón, por un lado, y también a vivir con la bolsa de colostomía. Hay que aceptar lo que nos pasa y también pensar que ya no dializo, tengo el riñón, que es lo que toda la vida esperé para poder estar bien y no sufrir, porque yo sufrí mucho en diálisis veinte años, las señales se ven, todos mis brazos destruidos, ya no tenía accesos de vía; si a mí me pasaba algo, no sabían qué iban a hacer conmigo”, explica y afirma “estoy muy feliz, le doy muchas gracias a Dios porque el trasplante me lo regaló Dios”.

Hoy ya se encuentra trabajando en la oficina de la JUCAID. Sostiene que el trabajo la fortalece y comenta que “cuando volví me propuse varias metas, más allá de estar trasplantada y con la bolsa, la meta mía era venir a trabajar y todos los días crecer un poquito, y eso es lo que le transmito al equipo de JUCAID. Es un privilegio estar en este lugar, es un privilegio poder atender, asistir, llegar desde un conocimiento, explicar un derecho, hablar de lo que es la discapacidad, es lo más hermoso que te puede pasar y yo lo agradezco”.

Desde su experiencia alienta a las personas en tratamiento de hemodiálisis a que no pierdan la esperanza y que se inscriban en la lista de espera para acceder a un trasplante. “Tienen que apostar a la vida estando en lista de espera, porque si no están en la lista, nunca van a llegar a un trasplante. Hay que apostar a la lista, informarse en el CUCAI Neuquén, porque esa es la manera de apostar a una nueva posibilidad de vivir libre de una máquina. Todos tenemos una segunda oportunidad, solamente hay que esperarla porque en algún momento llega”, expresa.