Con la asistencia técnica del Centro de Ecología Aplicada del Neuquén (CEAN), se pretende desarrollar un alimento para peces reutilizando los desperdicios de la faena de truchas para sustituir la harina de pescado de origen marino que habitualmente se utiliza y reducir la descarga de fósforo a los cursos de agua donde se instalan las jaulas de cría.

La empresa Manila SA, dedicada a la cría de truchas arco iris en el lago de Alicurá, presentó un proyecto de innovación tecnológica para alcanzar una producción más limpia; propuso, con la asistencia técnica del Centro de Ecología Aplicada del Neuquén (CEAN), desarrollar un alimento para sus peces reutilizando los desperdicios de la faena de truchas para sustituir la harina de pescado de origen marino que habitualmente se utiliza y, al mismo tiempo, reducir la descarga de fósforo a los cursos de agua donde se instalan las jaulas de cría.

El proyecto presentado por la empresa ingresó a través de la subsecretaría de Planificación y Acción para el Desarrollo-Copade por ser ésta la ventanilla provincial para la convocatoria “ANR P+L 2013” (Aportes no reembolsables producción más limpia) del Fondo Tecnológico Argentino (Fontar). La propuesta fue elevada a la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica para su evaluación.

Eduardo Rottari, integrante de la firma Manila SA, dijo que en 2012 fueron auditados a pedido de un cliente muy importante de Estados Unidos y allí surgió la idea de trabajar en pos de una producción más limpia. Explicó que “le vendemos a la cadena más grande de productos naturales de Estados Unidos, y solamente le compran a proveedores que hayan sido auditados y cumplan con una serie de requisitos porque son cuidadosos del medio ambiente y la salud de sus clientes. Por eso piden que el producto cumpla con ciertos estándares. Nosotros hemos aplicado con la primera auditoría en octubre del año pasado, en cuanto a la sustentabilidad de las tareas”.

Los alimentos balanceados poseen grandes porcentajes de harinas de pescado de origen marino que generan una descarga de fósforo; por lo tanto, el reemplazo de esta materia prima permitirá realizar una producción más natural y sostenible, facilitando a la empresa el acceso a mercados internacionales de productos orgánicos y evitando la eutrofización de los embalses cordilleranos.

De ahí surgió el interés por desarrollar un alimento para truchas arco iris reutilizando el desperdicio de la faena en la fabricación del balanceado, ello permitiría reducir los costos que tiene la disposición final y lo problemático que resulta. Además, se podría reemplazar la harina de pescado de origen marino que actualmente se utiliza en la formulación de este tipo de alimentos balanceados y que produce daño ambiental por la gran descarga de nutrientes a los cursos de agua, como nitrógeno, fósforo y materia orgánica.

“En este proyecto proponemos utilizar las vísceras de la planta frigorífica donde procesamos nuestros peces y los de los colegas de Alicurá para transformarlas en alimento para peces. De esta manera logramos varias cosas importantes -aseveró Rottari-. Primero, atendemos la inquietud del cliente; segundo, generamos un negocio adicional y tercero, resolvemos el problema de la disposición de los desechos. Porque hoy tratamos de hacer compost o enviarlos a una fábrica de harina en la costa, pero cuesta muchísimo ya que son más de 2 mil kilómetros. Si eso se transforma en comida resolvemos este tema, mejoramos la rentabilidad y, a la vez, colaboramos para que no se pesque en el mar para hacer harina”.

El proyecto contempla la búsqueda de otras fuentes proteicas que reemplacen a la harina de pescado. En este sentido, Rottari adelantó que “el CEAN en esto apoyará con el diseño de nuevas formas, con nuevos productos como algas, algo que todavía no ha sido usado comercialmente, pero vamos a hacer pruebas de diferentes tipos de alimentos que no usen harinas del mar”.

El proyecto, que será evaluado a nivel nacional para definir si accede o no al financiamiento disponible a través de la convocatoria “ANR P+L 2013”, contempla la instalación de una planta piloto para el desarrollo del producto. Esta planta estará conformada por una extrusora experimental y el equipamiento complementario.

El monto total del proyecto asciende a 1.682.200 pesos, para lo cual se solicitó al Fontar 893.000 pesos y la contraparte se comprometió a aportar los 789.200 pesos restantes. La inversión contempla la compra de la máquina de extrusado, que es una forma de procesar el alimento para hacerlo más fácilmente digerible, y la realización de las pruebas en laboratorio y en las jaulas del criadero que sean necesarias.