El primer generador de energía fotovoltaica de Patagonia es novedoso por muchas razones. Será el primero de Neuquén; será innovador en la provisión de energía a un Poder del Estado, en este caso la justicia neuquina, y también será operado por una mujer.

Cuando se ingresa al parque fotovoltaico El Alamito, ubicado en cercanías de Chos Malal, el primero en su tipo en Neuquén y en Patagonia, se ven miles de paneles color negro y la Cordillera del Viento de fondo. Entre las estructuras inclinadas trabajan, casi todos los días, 21 operarios y operarias. Una de esas mujeres es la que estará a cargo del funcionamiento del parque una vez que esté generando energía renovable. Hay dos mujeres más; una lleva adelante el control de calidad y la otra estuvo a cargo del replanteo y fundaciones.

No hay trabajo específico para ellas y ellos. Todos soportan por igual el mismo frío y los mismos azotes del viento en sus rostros. Han confeccionado el hormigón para las bases de los paneles; han hecho zanjas y han apretado muchos tornillos; tantos como para armar la estructura que sostendrá con firmeza 2.000 paneles solares.

Por estos días, se llevan instalados 1024 paneles y se prevé en breve el inicio del montaje del resto de los rectángulos oscuros que miden 2,10 metros por 1,30 cada uno.

Margarita Sáez (46 años), Claudia Retamal (40) y Ayelén Aguilera (27) llegaron a este trabajo por necesidad y, también, por vueltas de la vida.

Margarita es integrante de la familia que permitió el uso de las tierras para que se construya el parque solar. Y, además, la trabajadora manejará el complejo una vez que comience a generar energía.

Claudia Retamal es de Zapala y hoy trabaja en supervisión y control de calidad. Pero, como coincide con sus dos compañeras, “hacemos todo tipo de trabajo”.

Ayelén Aguilera es de Caepe Malal, muy cerca de Chos Malal; es madre de dos niños y entró a la construcción haciendo el replanteo de obra y fundaciones.

La obra avanza a buen ritmo. El lugar de emplazamiento del parque solar no tiene reparos; natural ni de tipo artificial. De 9 a 18, todos días –incluidos algunos domingos-, los trabajadores tienen que enfrentar la rigurosidad de las condiciones meteorológicas de la zona. Por momentos, solo dejan al descubierto los pómulos de sus rostros, ya que además del abrigo, también tienen que usar todos los elementos de seguridad personal.

“Acá todos hacemos de todo. En mi caso, me estoy formando día a día; todo es nuevo para mí”, explicó Margarita quien, una vez que el parque generador de energía renovable suba la llave, estará a cargo de la operación.

Contó que su padre cedió las tierras para esta inversión que generará e inyectará al Sistema Interconectado Nacional, energía producida por el sol que pega al pie de la Cordillera del Viento. “Eran tierras improductivas y ahora, con todo esto, cumplirán una función muy importante y generará trabajo”, sostuvo.

“Me gusta mucho todo este trabajo y el proyecto, porque yo vivía en Chos Malal y pude volver a mi lugar natal que es El Alamito”, indicó Margarita.

“Quiero decirles a todas las mujeres que quieren trabajar, emprender y hacer cualquier tipo de trabajo que tengan fe y que se animen”, afirmó.

Claudia Retamal llegó desde Zapala para trabajar en algo que, como ella dice, “no tenía ni idea”. “Acá empezamos de la raíz en esta obra, y desde que empezamos, mis compañeras y yo hacemos todo tipo de trabajo”, agregó.

Reconoce que cada día, además de una jornada laboral más, es un día de aprendizaje. “Estoy aprendiendo mucho; siento emoción y mucho entusiasmo por ver todo lo que va a generar esta obra”, dijo y deseó: “Ojalá podamos seguir trabajando acá una vez que se inaugure”.

Ayelén Aguilera se sumó a sus compañeras mujeres a la foto. Ella trabajó en las bases del parque. Armó los hierros para el posterior hormigonado de las secciones que sostendrán las estructuras de los paneles. “He hecho el replanteo y armado de los hierros para las bases. Todo lo que sé, lo aprendí acá. Todo este trabajo me gusta mucho”, sostuvo y agregó que es de Caepe Malal y mamá de dos chicos.

Acerca de la obra

La obra, que está a cargo de la agencia de desarrollo de inversiones ADI-NQN S.E.P., presenta un avance superior al 60 por ciento. Se estima que esta primera etapa –que alcanza a la colocación de poco más de 2.000 paneles en 3 hectáreas- estará finalizada en las próximas cinco semanas.

Días atrás, los técnicos asistieron a la sede de la fábrica Fohama Electromecánica SRL, en Ciudad Autónoma de Buenos Aires, para asistir a las pruebas de los 3 transformadores de tensión, que llegarán en breve a la provincia.

Cuando esté terminado, la energía que produzca será destinada a atender la demanda energética de edificios del Poder Judicial de la Provincia. En paralelo, ya se está pensando en su ampliación: la primera etapa se desarrolla en 3 hectáreas, pero el espacio total del parque es de 10 hectáreas.

Desde el parque se podrá despachar la energía de la primera etapa (1,2 MWp) y toda la energía que se genere con la segunda etapa (4,9 MWp).