Participaron los ministros de la producción de las provincias patagónicas para analizar las cadenas productivas, la sensibilidad productiva en el marco Covid-19, y las estrategias provinciales para el sector agroalimentario. 

El ministro de Producción e Industria, Facundo López Raggi, participó el viernes de la primera reunión de la Comisión Regional Patagonia del Consejo Federal Agropecuario (CFA).

El encuentro virtual estuvo encabezada por el ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, Luis Basterra, quien aprovechó la oportunidad para presentar a su equipo de trabajo.

“Con la aparición del Covid-19 todos entendimos la responsabilidad que le cabe al sector agropecuario ante una emergencia como esta”, señaló Basterra. Dijo que el presidente de la nación, Alberto Fernández, les encomendó “cumplir con dos premisas: garantizar la soberanía alimentaria y que no haya interrupción hacia las familias argentinas y de envío de productos al exterior. Por ello, enfocados en la preservación de la vida, comenzamos a trabajar lineamientos que atenuaran la exposición de los trabajadores”.

“Bajo esas premisas resolvimos lineamientos  entre los gremios y el  sector empresario”, agregó y explicó que “la primera experiencia la tuvimos con la pesca, logrando que la actividad no se interrumpa”.

Por su parte, López Raggi dijo que “las provincias patagónicas estamos en situaciones parecidas” y detalló las decisiones tomadas en la provincia del Neuquén.

“A la situación generada por la pandemia se suma en Neuquén la realidad del sector hidrocarbúrifero, afectado por la caída de la demanda y la fuerte baja en los precios”, indicó. En cuanto a la agroindustria, a pesar de haber sido uno de los rubros exceptuados inicialmente por DNU 297, López Raggi expresó que “se sufrió una parálisis inicial del sector cuando comenzó el aislamiento social, preventivo y obligatorio porque afectó mucho al transporte y la movilidad de trabajadores, productores y empresarios, sobre todo cuando había que pasar de provincia en provincia. Además, algunos municipios tomaron la decisión  de cerrar sus accesos, por lo que hubo que intervenir en esos casos”.

Explicó que en la provincia, “el segundo sector de importancia es el turístico” y que “su caída completa afectó también al turismo rural y la gastronomía, con lo que se resintió la demanda normal de dulces, mieles, conservas y alimentos agropecuarios en general”.

El ministro destacó que en este periodo fue “muy importante haber tenido implementado el documento único de transporte (DUT), que se trabajó con el Senasa. Eso facilitó mucho el trabajo y permitió a la cadena ganadera trabajar normalmente”.

Además, señaló que “hubo un nivel de afectación importante para la comercialización de fibras naturales, por lo cual los crianceros vieron disminuida la posibilidad de ventas conjuntas de volúmenes grandes”.

Señaló que “la temporada de manzanas pudo desarrollarse sin inconvenientes” y que hubo algunas trabas en el regreso de trabajadores golondrina, situación sobre la que hubo que trabajar”.

En cuanto a la temporada de cerezas López Raggi indicó que “pudo atravesarse en buenas condiciones y que el sector hortícola fue el menos perjudicado”, destacando el rol del Mercado Concentrador, que “tracciona muchísimo en la zona y fue dinamizador de las actividades”.

Reconoció que un principio “fue muy compleja la implementación de los protocolos sanitarios”, pero que luego se mejoró y “está funcionando muy bien, a tal punto que ya se ha permitido nuevamente el ingreso de consumidores individuales al Mercado Concentrador”.

Sobre el cierre del encuentro, el ministro Basterra abogó por poder “definir estrategias comunes cuando hay problemas como los que se presentaron con la pandemia y que seguramente podemos resolver juntos”. Por último, invitó a trabajar bajo los conceptos de cadena y región en forma conjunta.