Presentación del libro sobre Julieta Lantieri

noviembre 12, 2009

Es una biografía escrita por Ana María de Mena sobre la primera mujer que emitió su voto en el país, en 1911. Será presentada el domingo en el museo Gregorio Álvarez de la capital provincial.

El domingo próximo a las 19 se presentará el libro “Paloma blanca”, de Ana María de Mena, que relata la vida de Julieta Lanteri, la primera mujer que emitió su voto en el país. Las actividades se desarrollarán en el Museo Gregorio Álvarez de la capital provincial, están organizadas por la Asociación Italiana de Neuquén y cuentan con el auspicio de la subsecretaría de Cultura de la provincia.

Esta actividad se enmarca en el festejo de los 100 años de la organización que representa a la colectividad italiana Lanteri tenía esa nacionalidad y, radicada desde su infancia en Argentina, fue defensora de los derechos de las mujeres, luchando toda su vida para obtener el voto femenino.

Ana María de Mena es docente de la Universidad Nacional del Comahue, cursó la carrera de Periodismo en la Universidad de La Plata y es Master en Cultura Argentina (del INAP – Presidencia de la Nación) y reside en San Martín de los Andes. Como autora y editora es responsable de la publicación de cinco libros que versan sobre temas históricos y que han sido reconocidos con numerosos premios.

Julieta Lanteri

Julieta Lanteri luchó duramente por su derecho a votar y para lograr ese triunfo debió sortear todo tipo de trabas burocráticas. Una de ellas fue la obtención de la Carta de Ciudadanía Argentina -que hasta ese momento sólo había logrado Mariana Chertkoff-. También a su favor fueron las palabras del Fiscal de Cámara, Horacio Rodríguez Larreta, quien argumentó que “ni la Constitución Nacional ni la ley limitaban el derecho de naturalización en razón de sexo”. La Cámara Federal se pronunció en igual sentido.

Consiguió además la papeleta que la habilitaba a votar en las elecciones de renovación del Concejo Deliberante. Los requisitos para lograrlo: italiana naturalizada argentina, vecina de Buenos Aires, pagaba sus impuestos como médica y nada decían aún las leyes del municipio sobre el sexo de los votantes.

El día de la votación hizo la fila en el atrio de la iglesia de San Juan, votó y al salir recibió la felicitación del presidente de mesa “por ser la primera mujer latinoamericana que lo hacía.”

Tiempo después, el Concejo Deliberante se encargó de que ninguna mujer volviera a votar hasta décadas después. La nueva Ley de Empadronamiento dejaba bien claro que sólo votarían quienes tuvieran sus certificados del servicio militar, que sólo hacían los hombres. Luego de 36 años, a comienzos de la década de 1950 se sancionó la ley de voto femenino.