El funcionario explicó que se esperan los informes sobre el desprendimiento de este elemento en el pozo Aguada Pichana 309, a más de dos mil metros de profundidad.

La secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible informó oficialmente hoy a través de su titular Ricardo Esquivel, que se esperan para esta tarde los informes sobre las maniobras de obtención de la pastilla radioactiva perdida en un pozo del yacimiento Aguada Pichana, a unos 50 kilómetros de Añelo, en la formación Vaca Muerta.

La pastilla se habría desprendido hace alrededor de diez días durante los trabajos que realiza la empresa Halliburton, en un área concesionada a la empresa francesa Total. Sin embargo, según informó el secretario Ricardo Esquivel “esto no tendrá consecuencias ambientales, ni radiológicas ni humanas”.

Además aseguró que se le cobrará una multa a las empresas ejecutoras –podría llegar a los 6 millones de pesos como monto máximo- cuyo monto será derivado al fondo de multas que se reparte entre rentas generales, municipios y a la autoridad de aplicación.

“Queremos que se reconozca el error por parte de la empresa porque esto genera alarma en la población. No sucedió lo mismo con el desprendimiento que se dio en Rincón de los Sauces hace un mes, en el que la empresa YPF nos notificó rápidamente y seguimos todos los protocolos, intervenciones y habilitaciones. Y reiteró que “en ninguno de los casos habrá consecuencias ambientales, ni radiológicas ni humanas”.

El pozo en cuestión, que buscaba objetivos “no convencionales”, sufrió el desprendimiento de su pastilla radioactiva en momentos en que realizaba un perfilaje de los yacimientos y quedó a 2.543 metros de profundidad. “Esto no es habitual, no ocurre todos los días y cuando ocurre hay que tratar de actuar de forma inmediata”, agregó Esquivel y explicó que en caso de que la búsqueda sea negativa, la empresa está obligada a abandonar el pozo, confinar la herramienta y cerrar el pozo con packers, cemento y elementos que impidan una nueva perforación.

Por último, indicó que “el riesgo cero es un número difícil de alcanzar, lo mismo pasa con los aviones, con los automóviles, con todo. Tomamos todos los recaudos, pero los accidentes igual ocurren. Ahora lo que queda es evaluación de la contingencia y aprendizaje de la experiencia y también buscar no alarmar a la población y que las empresas sean claras a la hora de comunicarnos casos como estos”.