El nosocomio sumó seis incubadoras y dos servocunas, además de monitores y equipamiento para las fuentes de oxígeno. En el hospital funciona la maternindad más grande del sistema público de salud provincial.

El gobierno realizó una inversión de 1,6 millones de pesos para equipar el servicio de Neonatología del hospital Heller. Entre los elementos incorporados se incluyen seis incubadoras y dos servocunas, además de monitores multiparamétricos, saturómetros y equipamientos para las fuentes de oxígenos, como mezclador oxígeno-aire y analizador de oxígeno ambiente, y equipos de luminoterapias de última generación, tipo LED. La adquisición se realizó a través del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Según datos del ministerio de Salud y Desarrollo Social, la maternidad del hospital Heller es la más grande del sistema público de Salud de la provincia. Se realizan entre 1200 y 1400 partos por año. Durante 2015 se realizaron 340 egresos neonatales, incluyendo las derivaciones de los hospitales Castro Rendón, Centenario y Plottier.

El director del nosocomio, Osvaldo Neder, detalló que “tenemos una neonatología que tiende a aumentar en complejidad y una de las líneas para lograrlo es mediante el recambio de equipamiento en el sector”.

La Neonatología del Hospital Heller está clasificada como Nivel II de complejidad, cuenta con 10 unidades de atención, entre incubadoras y servocunas, para atender a niños de 34 semanas y más. César Romero, jefe del sector Maternidad y coordinador de Pediatría, explicó que el equipo médico está conformado por pediatras y personal de enfermería. “Realizamos neonatología de baja complejidad y formamos parte de la Red Provincial de Atención Neonatal”, informó y agregó que “incorporar este equipamiento de última generación aumenta la calidad de la atención que podemos brindar”.

En los últimos años se ha logrado avanzar en la calidad de la atención mediante la complejidad de los partos que se realizan en el nosocomio. En un principio nacían bebés de 36 semanas de gestación; luego se bajó a 35 semanas; y actualmente se puede dar atención a niños que nacen con 34 semanas; al mismo tiempo el sector recibe bebés de otros hospitales para completar la internación.

Incubadora y servocuna

La incubadora funciona casi como un “útero artificial”, creando un ambiente óptimo para el recién nacido. Hay varios aspectos importantes a tener en cuenta en el funcionamiento de la incubadora y sus efectos sobre el bebé, como el control de la temperatura, el aislamiento, el control de humedad, el control del peso, la monitorización, la terapia intravenosa; el suplemento de oxígeno, la ventilación mecánica, la luz ultravioleta.

La servocuna permite una distribución uniforme y continua del calor sobre toda la superficie del colchón del recién nacido, a través de una temperatura de piel y manual con sensores de alta precisión (± 0,1° C) que aseguran un ambiente térmico adecuado y permiten el seguimiento continuo del estado del bebé.

Poseen un sistema de alarmas que notifica a los médicos cuando se presenta un problema en la condición térmica del bebé. Tanto las alarmas acústicas como las visuales ayudan a mantener un ambiente estable y seguro para el recién nacido.