Se realizan actividades en diferentes países para concientizar y ayudar a prevenir esta enfermedad mental. Martín Regueiro, referente del programa de Salud del Adulto Mayor, brindó una serie de recomendaciones para el abordaje y tratamiento del enfermo.

El 21 de septiembre se conmemora el Día Mundial del Alzheimer y se realizan actividades en diferentes países para concientizar y ayudar a prevenir esta enfermedad mental. En el mundo hay 46,8 millones de personas que padecen demencia y entre el 60 y 70% de esos casos corresponden a Alzheimer. Se estima que para el año 2050 el número ascienda a 131,5 millones de personas con este trastorno.

El ministerio de Salud y Desarrollo Social informó que esta fecha fue elegida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Federación Internacional de Alzheimer en 1994 y el lema se adapta a cada país según la situación local.

Martín Regueiro, referente del programa de Salud del Adulto Mayor y coordinador del Sistema Integrado de Atención Domiciliaria (SIAD), explicó que “la enfermedad de Alzheimer es la forma más común de demencia; es un trastorno cerebral que afecta gravemente la capacidad de una persona de llevar a cabo sus actividades de la vida diaria”.

El especialista indicó que “su curso es lento, progresivo y compromete no solo la memoria, sino el lenguaje, la compresión y la posibilidad de ser independiente. A medida que avanza, los síntomas empeoran, pudiendo llegar a no reconocer a sus amigos, familiares, o incluso a ellos mismos. Esta enfermedad desgasta a los familiares o convivientes, sobre todo, en estadios avanzados”.

Regueiro explicó que “el Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa, de carácter progresivo e irreversible, que aún no tiene origen conocido y para la que, a pesar de los avances en investigación, aún no se conoce ningún tratamiento capaz de curarla”.

“Las personas que padecen esta enfermedad necesitan cuidados especiales, adaptados a sus necesidades. A medida que la enfermedad avanza puede ser necesaria mayor dedicación en el cuidado, prestando atención a situaciones que pongan en riesgo la vida del paciente y su familia”, señaló y aclaró que “es importante no tratar a los pacientes con enfermedad de Alzheimer o a los adultos mayores en general como niños, ya que no lo son. Las personas mayores tienen su historia, su trayectoria y deben ser respetadas como tales”.

Enfermedad de Alzheimer

Se caracteriza por la pérdida gradual de neuronas cerebrales que producen un deterioro progresivo de la memoria, el cálculo, la orientación e incluso el habla y el juicio en fases muy avanzadas. Sin embargo, no todo el cerebro está afectado, las lesiones se producen en áreas bien definidas, lo que explica la progresión de la enfermedad.

Primero se localiza en las amígdalas cerebrales y en el hipocampo, zonas encargadas de la memoria (por eso los olvidos cada vez más frecuentes) y de regular la vida afectiva (de ahí los cambios de humor, la apatía y los comportamientos incoherentes) para luego pasar a los lóbulos frontales, que intervienen en la vida social y relacional del paciente.

Según el informe de la OMS cada cuatro segundos aparece un nuevo caso de demencia. De acuerdo con las estimaciones realizadas, se prevé que la prevalencia de este tipo de enfermedades se dispare en los próximos años. En la Argentina se estima que 500.000 personas padecen Alzheimer.

Recomendaciones para familiares del enfermo

Se recomienda que los familiares de las personas con demencia tengan, ante todo, mucha paciencia en el trato hacia el enfermo. No deben discutir con el enfermo, sino ponerse de acuerdo con él; nunca tratar de razonar con él, tratar de distraer su atención. También no avergonzarlo, es mejor recordarle sus cualidades positivas. Además, es importante no tratar de darle lecciones, si tranquilizarlo. Nunca pedir que recuerde, ya que nosotros como familiares nos transformamos en su memoria.

Prevención

Aún no se ha encontrado una forma exacta de prevenir la enfermedad de Alzheimer, sin embargo, al igual que para otras tantas enfermedades no transmisibles, optar por un estilo de vida saludable puede ayudar a reducir los riesgos.

Por ese motivo, se recomienda dedicar tiempo a actividades de esparcimiento y enriquecimiento intelectual, como leer, utilizar juegos de mesa como el dominó o el ajedrez, tocar instrumentos musicales, bailar, escribir, aprender cosas nuevas, conversar y participar en actividades como voluntario o en clases creativas y artísticas. Sostener la actividad física también aporta a mantener la mente saludable, porque el ejercicio físico mantiene la circulación sanguínea y puede crear nuevas células cerebrales.

Del mismo modo, la alimentación saludable tiene beneficios significativos para el funcionamiento del corazón y el cerebro. Se recomienda incorporar alimentos como pescado, frutos secos, aceitunas, vegetales, frutas y aceite de oliva; y reducir el consumo de carnes rojas y productos lácteos altos en grasa.

Pedir asistencia

La enfermedad de Alzheimer afecta a toda la familia, ya que el 70% de las personas con demencia es cuidada por un familiar. Los cuidadores de personas con enfermedad de Alzheimer sufren agotamiento físico y mental, asociado a emociones como pena, culpa, enojo, vergüenza y soledad. Es importante aceptar la ayuda de otros miembros de la familia y no llevar la carga solo. Existen grupos de ayuda que nuclean a familiares de pacientes con enfermedad de Alzheimer y otras demencias. Pueden contactarse con el Área de Adulto Mayor:saludadultomayornqn@gmail.com