El lema para el 10 de septiembre del 2021 al 2023 será “Crear esperanza a través de la acción” y se orienta a actuar para prevenir el suicidio.

El suicidio es un suceso complejo, multicausal y de alta complejidad que requiere intervenciones preventivas, asistenciales y posventivas, desde una perspectiva interdisciplinaria e intersectorial. El lema elegido desde la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio, para trabajar del 10 de septiembre del 2021 al 2023, en el marco del Día Mundial de la Prevención del Suicidio es “Crear esperanza a través de la acción”.

Esta mirada invita a centrarse en la prevención, visibilizar los vínculos sociales para promover la toma de conciencia y ofrecer esperanza, además de considerar que acercarse a los seres queridos, por su salud mental y su bienestar, podría salvarles la vida.

El suicidio es un problema de salud pública importante que afecta gravemente no sólo a los individuos, sino también a las familias y las comunidades. Las estadísticas mundiales indican que cada año, más de 700.000 personas se quitan la vida tras numerosos intentos de suicidio, lo que corresponde a una muerte cada 40 segundos. Un punto agravado, según la OMS, debido al COVID-19 que ocasionó más situaciones de pérdida, sufrimiento y estrés a la comunidad mundial.

La Ley Provincial Nº 3.089 adhiere a la Ley Nacional Nº 27.130 de Prevención del Suicidio en el 2017, mientras que el Plan Provincial de Salud 2019-2023 se orienta a consolidar estrategias para la prevención de los padecimientos subjetivos, desde abordajes interdisciplinarios y comunitarios.

Los suicidios son prevenibles con intervenciones oportunas, por lo que es posible “Crear esperanza a través de la acción”. En todos los casos, se trata de intervenciones con enfoque multisectorial, que buscan la participación de la comunidad.

Acciones como facilitar el acceso a la atención de salud mental; fomentar el tratamiento responsable de la información sobre suicidios en los medios de comunicación; promover competencias socioemocionales para la vida (hablar de las emociones, tomar decisiones de manera autónoma, manejar situaciones de estrés y resolver conflictos, etc.); y detectar tempranamente, evaluar, gestionar y hacer seguimiento de las personas con pensamientos y comportamientos suicidas, son algunas intervenciones posibles.

El suicidio es una situación de sufrimiento. Las personas antes de cometer un intento de suicidio, evidencian una serie de señales, verbales o en la conducta, que pueden ser detectadas. Es importante reconocer signos como el aislamiento, la persistencia de ideas negativas, las dificultades para comer, dormir y trabajar, la desesperanza; el llanto inconsolable y los repentinos cambios de conducta. Dialogar sobre el tema, puede ser una oportunidad para encontrar alternativas para acompañar y pedir ayuda profesional.

Para consultar y acceder a asistencia en salud mental, las personas pueden comunicarse a los dispositivos de las distintas zonas sanitarias (recursero) o con la guardia de operadores que funciona las 24 horas al 299 5358165 o al 299 5358191 para recibir contención y asesoramiento.