Desde el organismo se destacó que se comunicó al municipio capitalino sobre este inconveniente y se solicitó la ejecución de un Plan Director Pluvioaluvional con sus consecuentes obras.

Desde el Ente Provincial de Agua y Saneamiento (EPAS) se informó que con las lluvias ingresan miles de metros cúbicos de agua de las precipitaciones al sistema cloacal, lo que provoca el desborde en numerosas bocas de registro. Esto se debe a que el sistema cloacal no está diseñado para tener este tipo de efluente, que debería ser conducido a través de instalaciones pluvioaluvionales que se encuentran a cargo del municipio de la ciudad de Neuquén.

El inconveniente que acarrea este tipo de ingresos de agua es que incorpora todo tipo de materiales extraños al servicio sanitario cloacal como arena, piedras, hierros, entre otros, que no sólo son muy difíciles de retirar de las cañerías, sino que le quitan capacidad al sistema incluso muchos meses posteriores a la lluvia dando lugar a futuros desbordes cloacales a la vía pública.

Luego de una precipitación, con el anegamiento de calles y el uso de la red cloacal para evacuar desde los domicilios el agua de lluvia acumulada, se saturan totalmente las redes, se restringe la capacidad de transporte de las cañerías cloacales que no fueron diseñadas para ese fin y que se ven colmadas de materiales extraños y sedimentos que, en su punto final, sacan de régimen a las plantas de tratamiento depuradoras, diseñadas para tratar líquidos domiciliarios y no diluidos con agua de lluvia.

Desde el EPAS se mantiene comunicación permanente con el municipio informando sobre este grave inconveniente, por lo que se le solicitó la ejecución de un Plan Director Pluvioaluvional con sus consecuentes obras que puedan cubrir las necesidades de la ciudad y limitar el ingreso de caudales pluviales a las instalaciones cloacales.