En Neuquén, tres mujeres por día piden ayuda por violencia familiar

agosto 29, 2011

La presidenta del Consejo Provincial de las Mujeres, Graciela Cardone, confirmó que el organismo recibe entre 40 y 50 denuncias por mes.

Un promedio de entre dos y tres mujeres por día denuncia algún caso de violencia intrafamiliar por parte del marido o pareja, hacia ellas mismas o hacia otro miembro del núcleo familiar –hijos, hijas o ancianos- ante el equipo de profesionales del Consejo Provincial de las Mujeres. Si se considera que la unidad interdisciplinaria del organismo atiende de lunes a viernes, suman aproximadamente diez casos por semana y entre 40 y 50 por mes.

Los datos fueron confirmados por la presidenta del organismo, Graciela Cardone, quien aseguró que “es erróneo el concepto de que en la actualidad hay mayor violencia, porque la violencia familiar o de género existió desde la génesis de la humanidad” y agregó que “lo que cambió es la visibilización del tema, ya que la sociedad hoy habla mucho más de esta problemática que es social y no personal o privada como se creía antes”.

Destacó que “la etapa más crítica es la del noviazgo” y relató que “de todas las mujeres asesinadas por sus parejas, el 25 por ciento son novias, entre 14 y 25 años, que creyeron en una especie de amor romántico manifestado por los celos, en lugar de cuidar su seguridad y autoestima”.

Cardone manifestó que el creciente número de denuncias y consultas evidencian la trascendencia del trabajo desplegado por este organismo y por todas las áreas del Estado que se especializan en el problema. Pero puso el acento en “la influencia que sin dudas ejercen los medios de comunicación masiva en la difusión de los casos violentos, a través de los testimonios de las víctimas y la divulgación de leyes y normas que amparan a las mujeres ante hechos de violencia”; lo cual lleva “a que muchas más mujeres, jóvenes y hasta niños y niñas se animen, tomen coraje y pidan ayuda, porque contar lo que ocurre es el primer paso hacia el cambio de situación”, aseguró.

“Otro mito a desterrar –según expresó la titular del Consejo- es que las mujeres que sufren violencia de su pareja o las familias que atraviesan esta situación, pertenecen a los sectores sociales y económicos más vulnerables de nuestra comunidad, los de menores ingresos o de poca instrucción o educación”. “Esto no es así, la violencia no distingue clase social”, indicó.

La funcionaria se refirió además al alcoholismo y la drogadicción como potenciales causas de una situación de violencia, y advirtió que “la violencia es una conducta aprendida por el individuo mucho antes de conformar una pareja o familia, y el alcohol o la droga sólo potencian esta agresividad y falta de control, pero no la generan”.

Cardone consideró imprescindible subrayar que “la violencia es una conducta adquirida, que requiere de un trabajo de cambio orientado por especialistas y no se trata de una enfermedad como aún mucha gente cree”. Añadió que “cuando se acerca una madre y nos cuenta que está sufriendo golpes de su pareja, lo más probable es que el resto de los integrantes de esa familia también esté comprometido y por ello es preciso alertar a estas mujeres, informarla de sus derechos, darle herramientas, describirle los alertas a tener en cuenta y las estrategias para detener o prevenir la violencia”.

Una tarea de acompañamiento

Cardone explicó que la tarea del organismo es “se acompañamiento, de escuchar a esa persona que se animó a solicitar ayuda. El equipo multidisciplinario de profesionales realiza la primera contención, el primer abordaje para identificar bien el problema y luego poder hacer la derivación hacia alguno de los otros organismos públicos que trabajan en coordinación con este consejo”.

“Se trata –argumentó- de una tarea intersectorial con los Juzgados de Familia; el hospital Castro Rendón y todos los centros de salud; el área de Prevención de la Violencia Familiar del ministerio de Desarrollo Social; la subsecretaría de Justicia y Derechos Humanos; el Centro de Atención a la Víctima y la Jefatura de Policía, entre otros”.

La funcionaria explicó que, si bien el eje de atención del organismo está puesto en la prevención, ello no quita que “desde aquí se colabore en la tarea de contención, porque no debemos olvidar que se trata de personas sumamente vulnerables desde lo emocional y psicológico, que necesitan ser escuchadas”. “Lo importante –subrayó- es tener en cuenta que cada vez hay más personas que se animan a romper con un estereotipo; las mujeres que diariamente llegan al Consejo no es la primera vez que son golpeadas o que reciben una amenaza o intimidación. Sufren años de maltrato antes de que decidan o se animen a pedir ayuda”.

“Todo aquel que tenga un problema de esta índole, debe pedir ayuda, debe contárselo a alguien. Puede ser un amigo o amiga, un familiar, un vecino, los agentes de salud de la salita de su barrio. Lo importante es hacerlo visible, es romper el silencio”. Al respecto agregó que “si alguien sabe que alguna persona cercana está experimentando este tipo de violencia en su casa o en el trabajo, entonces debe acompañarla y alentarla a que pida ayuda en cualquiera de los entes oficiales públicos que trabajan en ello. Sólo así se podrá romper esta cadena de violencia; tomar conciencia de que se puede cambiar y acceder a una vida mejor, porque todos tenemos derecho a una vida mejor”.

El Consejo Provincial de las Mujeres depende del ministerio de Coordinación de Gabinete. Fue creado por decreto Nº 1500 de 1994 y se encarga de concertar, coordinar y articular acciones en materia de políticas públicas para la mujer. Su sede se ubica en calle Alderete 401 de la ciudad de Neuquén; su personal atiende de lunes a viernes de 8 a 16 y también recibe consultas a los teléfonos 4483905 y 4480659.

Capacitación en prevención

Con el objetivo de prevenir la violencia de pareja e intrafamiliar, Graciela Cardone explicó que “a lo largo de la actual gestión de gobierno se dictaron seminarios de capacitación y charlas abiertas a toda la comunidad en cada uno de los barrios de la ciudad de Neuquén y en todas las localidades del interior, tarea que tendrá continuidad este año”.

Además, informó que “debido a una demanda espontánea, hace dos años se diagramaron talleres de orientación para la prevención de la violencia en el noviazgo, porque es el primer síntoma, el primer escalón en la larga cadena de violencia doméstica”. En este punto, Cardone evaluó que “los celos no son una demostración de amor, representan un abuso de poder. Posesividad, control, prohibiciones y amenazas encubren una baja autoestima, inseguridad y desconfianza que tienen que ver con la historia del sujeto y no con lo que haga o deje de hacer su pareja”.

Explicó que “estas charlas preventivas se dictan fundamentalmente en los colegios secundarios, en los Centros de Mano de Obra para el Hogar (Cepaho), en las comisiones vecinales y en distintas organizaciones de la sociedad civil”. Las capacitaciones involucran –además de los conflictos violentos que se dan en una pareja o en el núcleo familiar-, información sobre la trata de personas, sobre sexualidad, cuidado de la salud y reproducción responsable”.

¿Qué se entiende por violencia?

En la folletería que distribuye el Consejo Provincial de las Mujeres se explica que violencia significa ejercer el poder mediante el uso de la fuerza. Así, una conducta violenta no implica sólo causar un daño en forma directa, sino que además busca someter, subordinar o anular a la otra persona. Para que la violencia pueda darse tiene que haber un desequilibrio de poder, por ejemplo, entre dos personas, una tiene que tener más poder que la otra.

Estos desequilibrios se dan por diferencias de edad y por género. Es por eso que los grupos que más sufren la violencia dentro de la familia son las mujeres, las niñas, niños y ancianos.

Tal como destacó la presidenta del organismo, la violencia es una conducta aprendida y adquirida, previa a la formación de pareja y no cambia espontáneamente por la voluntad de las personas; se requiere de un trabajo de cambio orientado por especialistas. No se trata de una enfermedad como aún mucha gente cree. Su manifestación no es sólo a través de golpes. También constituyen hechos de violencia los insultos, el control, la desvalorización o las amenazas. Los celos no son una demostración de amor, sino que representan un abuso de poder.

Posesividad, control, prohibiciones y amenazas encubren una baja autoestima, inseguridad y desconfianza que tienen que ver con la historia del sujeto y no con lo que haga o deje de hacer su pareja.