Buenos días a todos. Muchas gracias por la presencia Lucrecia (Manfredi, representante de la dirección nacional de Maternidad e Infancia), también muchas gracias por la presencia de Noemí Beneito, directora Posgrado Formación de Especialistas en Atención Temprana Psicomotriz; la vicegobernadora (Ana Pechen); diputada provincial (Graciela Castañón); María Viviana Herrera (directora general de Atención Primaria de la Salud), enamorada de la provincia del Neuquén y de los chicos, no solamente de un sistema de salud; a la doctora Marcela Posse, que también forma parte del equipo que es responsable de este trabajo; (subsecretario de Salud) doctor Gustavo Curtino; (ministro de Salud) doctor Daniel Vincent; a todos los que trabajaron; al PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo), por la posibilidad de hacer estos trabajos.

Creo que el fruto del trabajo en equipo, el trabajo interdisciplinario, el trabajo que tiene que ver con el compromiso, con la vocación, con la pasión. Viviana lo decía claramente: cuando hay amor y cuando hay pasión, la ciencia se puede poner al servicio del ser humano fácilmente. Porque si no hay amor, no hay abrazos, no hay sonrisas, no hay palabras, no hay contención. Lo más importante es poder articular acciones que tengan como foco y como eje a ese ser humano. Y cuando es niño, cuando es niña, con mayor razón.

Lucrecia hablaba también del sujeto de derecho, de este enfoque particular de privilegiar la salud como derecho fundamental. Esto es esencial, es un cambio revolucionario y lo que tenemos que hacer los que tenemos responsabilidades es acercar guías, acercar indicaciones, acercar caminos, caminos de encuentro, de confluencia, de todo el sistema de salud, de las demás áreas del Estado, con los padres, con los chicos. En esencia, gobernar significa mejorar la calidad de vida y estar interactuando permanentemente.

Yo creo que estos pasos que se dieron ya con el sistema de salud provincial, como decía Gustavo, allá en el año ‘80, iniciando hasta dos años normas o guías de procedimientos, que después en el año ‘87, como recordaba con el (senador nacional) doctor Horacio Lores, en la gobernación de Felipe Sapag, a quien le rindo un homenaje, en especial, en este año de su desaparición; creo que hubo una vocación de toda la vida de los médicos, de todos los actores del sistema de salud, enfermeros, técnicos, especialistas, de tener un sistema de salud que fuera modelo. Y así en el año 87 y hasta el año 89, con (Gustavo) Vaca Narvaja, con (Gualberto) Méndez Valdemarín, también se trabajó en esta guía práctica, que tenía otras denominaciones; pasaron más de 23 años.

Hoy estamos frente a un programa, frente a un manual, frente a una guía que tiene alto contenido humano. Creo que en la vida de los pueblos, y esto lo decía Mao (Tsé Tung), que las revoluciones se hacen con un paso de paloma. Y esta revolución de modernizarse, de actualizarse, de estar presentes, de ver cómo mejorar sistemas de prevención, de controles, de vacunación, de alimentación, de actividades físicas, de recreación, de actividades deportivas, culturales, tiene que ver justamente con integrar los conocimientos científicos con la calidad humana y trabajar con los padres, trabajar con los maestros, trabajar con todos los actores de la sociedad para que haya menos violencia, para que hay más sonrisas, para que haya más felicidad, para que haya más alegría, para que haya más espacios verdes, para que haya más deporte, para que todas las actividades que realizan el Estado y la sociedad en esta vocación de formar dirigencia o formar ciudadanía y construir democracia tengan que ver con -justamente- poner el centro en el ser humano.

Y para eso es fundamental que nos entendamos, que haya una convivencia, que haya una confluencia en acciones. De nada sirven las normas, las guías, los programas, las teorías, la ciencia, si no nos entendemos como argentinos, como habitantes de una comunidad, que tenemos que tener objetivos comunes e ir detrás de ellos, con diferencias, con disensos, pero sabiendo que en democracia los disensos se resuelven con una manera lógica de peticionar a las autoridades, con una manera lógica de convivencia, con una manera lógica de articular derechos y obligaciones. No todo es derecho.

En particular, el hospital público, la escuela pública tienen que estar abiertos. O sea que no podemos utilizar el hospital público y la escuela pública como herramientas para mejoramientos sectoriales, cuando la estreches de los recursos del Estado no lo permite. Entonces, creo que en la puja sectorial, tenemos que siempre pensar que, por encima del derecho de huelga, hay derechos fundamentales: el derecho a la salud, el derecho a la educación. Son derechos centrales. Nadie niega el derecho a la huelga, pero tiene que ser en circunstancias muy especiales. No puede el derecho de huelga esgrimirse como herramienta permanente para mejoramientos de salarios.

Nosotros hemos hecho un gran esfuerzo en la provincia del Neuquén. Hemos estado delante de los índices inflacionarios todo el tiempo. Este año tenemos un presupuesto muy justo, digamos, buscando el equilibrio. Hemos hecho esfuerzos grandes a partir de una renegociación que hicimos de concesiones hidrocarburíferas de equipamiento en el Estado, tanto en las escuelas como en los hospitales.

Por supuesto que hay problemas y siempre, esto es dinámico, requiere siempre solucionar demandas. Pero, por ejemplo, hemos adquirido 66 ambulancias en lo que va de la gestión, ya las hemos entregado. Estamos terminando tres hospitales, en Villa La Angostura, en Piedra del Águila y en San Patricio del Chañar. Estamos articulando acciones para que, en junio, en Plottier podamos inaugurar el hospital, hemos hecho avances muy importantes en el hospital de Zapala, en el de Cutral Co, en el de Loncopué.

Se está trabajando muchísimo, con un esfuerzo enorme. Se ha trabajado mucho en equipamiento, en tecnología. Por primera vez creo que el sistema de salud pública, en muchos años, ha incorporado mucha tecnología que nos permite prestar servicios que antes se derivaban a la medicina privada. Y, al mismo tiempo, hemos incorporado alrededor de 350 agentes dentro de la salud pública, reponiendo de esta manera recursos humanos que habían emigrado a la actividad privada por diferencias salariales. Y también, por ese motivo, el año pasado hicimos un esfuerzo para mejorar los salarios en la administración pública, y en salud hicimos un esfuerzo grande.

Por supuesto que nos cuesta, a fin de mes, juntar el dinero para pagar la masa salarial, y eso nos deja con pocos recursos para el funcionamiento del Estado. Entonces, después vienen los problemas de funcionamiento de la escuela, de funcionamiento del hospital, los remedios, el transporte escolar. Por eso tenemos que ir haciendo un equilibrio. Cuando podemos aumentar los sueldos, lo hacemos y lo hicimos, pero tenemos que buscar el equilibrio para poder atender el funcionamiento del Estado.

Pero todo esto, pegar ladrillos en hospitales, comprar fierros en ambulancias o comprar fierros en equipamiento tecnológico o incorporar incluso recursos humanos, es poco al lado del esfuerzo que significa el amor, la vocación, el trabajo cotidiano que pone de relieve cada uno de los integrantes de este sistema de salud de la provincia del Neuquén. Vaya a todos ellos mi reconocimiento porque cada día a la mañana se renueva este compromiso, este esfuerzo.

Lo que decía sobre el sistema de salud es que está vigente, está vivo, dinámico, exigido, permanentemente en cambio, permanentemente también con necesidad de dar mayores respuestas. Pero es un sistema que funciona. Es obligación nuestra, como responsables del gobierno, estar atentos a que este entusiasmo, esta pasión que ustedes tienen, no decaiga.

Por eso, yo quiero celebrar y felicitarlos por esta iniciativa, por esta guía que va en beneficio de los niños. Quiero agradecer la presencia de las autoridades de Nación que nos acompañan, que le envíen nuestros saludos al ministro (de Salud de la Nación, Juan Luis Manzur), con quien vamos a trabajar para el nuevo hospital de San Martín de los Andes. Y además, quiero decirles que, con todo gusto, estas palabras las voy a terminar con la mejor de las sonrisas, porque creo que es la mejor manera de convivir en sociedad. Muchísimas gracias.